Redacción/CAMBIO 22

San Francisco de Campeche, Cam., 24 de diciembre.- En su Mensaje Navideño, la Diócesis de Campeche, refirió que no podemos cerrar los ojos ante la realidad que nos duele, ya que “vivimos tiempos difíciles, marcados por heridas de violencia, inseguridad y miedo”.

En medio de tantas prisas, ruidos y preocupaciones, la Navidad nos invita a detenernos, a mirarnos a los ojos, a reencontrarnos como familia, como Iglesia y como pueblo de Dios, ya que se contempla con asombro y gratitud el misterio más grande de nuestra fe: Dios ha querido nacer pequeño, cercano y vulnerable para habitar nuestra historia, pidió la Diócesis.

Por eso, desde el pesebre, elevamos nuestra súplica: que el Niño Jesús traiga paz a nuestros hogares, a nuestras comunidades y a nuestra tierra; que sane los corazones heridos, convierta la violencia en diálogo y nos haga constructores de paz, empezando por lo cotidiano, por lo pequeño, por lo cercano.

“Como Diócesis, caminamos unidos en la fe, conscientes de los desafíos que vivimos y también de las bendiciones que el Señor no deja de regalarnos”, refiere el mensaje de la Iglesia Católica, rubricado por el Pbro. Marcos Rubén Cohuo Muñoz, Administrador Diocesano.

En su mensaje Cohuó Miñoz también se precisó que en este tiempo, seguimos confiando al Señor nuestra espera, pidiendo con esperanza que pronto nos conceda un pastor propio, según su corazón, que nos guíe, nos anime y nos confirme en la fe. Mientras tanto, seguimos siendo Iglesia viva, sostenida por la comunión, la oración y el compromiso de todos.

“No podemos cerrar los ojos ante la realidad que nos duele. Vivimos tiempos difíciles, marcados por heridas de violencia, inseguridad y miedo. Por eso, desde el pesebre, elevamos nuestra súplica: que el Niño Jesús traiga paz a nuestros hogares, a nuestras comunidades y a nuestra tierra; que sane los corazones heridos, convierta la violencia en diálogo y nos haga constructores de paz, empezando por lo cotidiano, por lo pequeño, por lo cercano.

“Que María y José nos enseñen a acoger los planes de Dios con humildad y confianza, aun cuando no siempre coincidan con nuestras expectativas. Y que el Niño Jesús, Príncipe de la paz, renueve nuestra esperanza, fortalezca nuestra fe y nos haga artesanos de fraternidad. Con afecto pastoral y cercanía sincera, les deseo una Santa y bendecida Navidad, llena de la paz que solo Cristo puede dar. Que el Señor los bendiga y los guarde”, dijo.

 

 

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RHM

 

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