• Necesariamente Incómoda

 

Graciela Machuca Martínez/CAMBIO 22

La iniciativa de reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum ha generado una profunda tensión dentro de la coalición gobernante, principalmente por las inconformidades del Partido del Trabajo (PT) y del Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

Ambos partidos, clave para alcanzar la mayoría calificada en el Congreso, se oponen firmemente a dos ejes centrales de la propuesta: la reducción del financiamiento público a los partidos y la eliminación o disminución de los diputados plurinominales.

El PT ha sido especialmente contundente, calificando la reforma como innecesaria y señalando que, sin sus votos, no hay posibilidad de aprobar cambios constitucionales.

El coordinador petista, Reginaldo Sandoval, afirmó: “En términos de reformas constitucionales, la 4T depende de lo que resuelvan el PT y el Verde”, evidenciando su posición estratégica.

El PVEM, aunque más cauteloso, también ha manifestado su rechazo interno a una reforma que afectaría su estructura financiera y representación legislativa, así como sus proyectos de ir quedándose con gubernatura, como la de Quintana Roo, Tamaulipas y San Luis Potosí, mientras que el PT, pretende negociar Zacatecas a cambio de sus votos y la presidenta saque adelante su reforma electoral.

A pesar de reuniones entre la Secretaría de Gobernación, encabezada por Rosa Icela Rodríguez y ambos partidos, la presidenta ha rechazado negociar directamente, insistiendo en que la iniciativa se construye a partir de foros ciudadanos y encuestas, no de acuerdos partidistas.  Esto ha sido interpretado por los aliados como un desprecio a su papel político.

La oposición (PAN, PRI y MC) ya adelantó su rechazo, calificando la reforma como una “Ley Maduro”, mientras que dentro de Morena también hay escepticismo.  El futuro de la iniciativa, que se presentaría en febrero de 2026, luce incierto: carece de consenso, enfrenta resistencia de aliados indispensables y corre el riesgo de debilitar la coalición gobernante en lugar de fortalecerla.

Esta disputa al interior de la 4T para sacar adelante dicha iniciativa presidencial y terminar con las esperanzas de transición a la democracia del pueblo de México no tiene el objetivo de defender la democracia en el país, sino quedarse con el control de un mayor número de puestos públicos, principalmente aquellos donde se manejan recursos públicos.

En el caso de Quintana Roo, las diferencias entre Morena y el PVEM han ido subiendo de tono durante las últimas semanas, ya que las cúpulas de ambos partidos han determinado que esta gubernatura les corresponde, a pesar que los fundadores de MORENA tienen claro que el compromiso con el PVEM ya se cumplió desde las elecciones estatales de 2022, cuando se hizo el compromiso, por el propio Andrés Manuel López Obrador, que en las elecciones de 2027 le correspondería la candidatura a una persona eminentemente morenista, de preferencia una de las fundadoras.

Si la presidenta de la república pierde la batalla ante el PVEM al ceder a sus pretensiones con tal que avale en el Congreso de la Unión la reforma electoral, uno de los grandes perdedores será Rafael Marín Mollinedo, quien se considera beneficiario del acuerdo que antes del 2022 hizo López Obrador con la dirigencia de facto del Verde.

En ese escenario, el hoy titular de Aduanas tendría que disciplinarse, continuar en el actual puesto y dejar que MORENA, desde el centro, le vuelva a hacer el trabajo de logística al dueño del PVEM, a cambio de una reforma electoral con menos dinero para los partidos políticos y menos cargos de representación proporcional para el resto de los partidos minoritarios, incluyendo a los aliados de MORENA, pero que se llevarían premios de consolación algunas gubernaturas.

También dentro de MORENA la que una vez más se le esfuma la más mínima posibilidad, si es que alguna ocasión la tuvo, es a Maribel Villegas Canche, quien se considera la persona alérgicamente más distante del “niño verde”.

Con este tipo de tratos que hace la clase política mexicana, la sociedad queda fuera de toda expectativa para vivir en democracia, porque a quienes tienen hoy en día el control de los partidos políticos y la posibilidad de acceder al poder gubernamental no les interesan las demandas sociales y mucho menos los votos de los mexicanos.

Una prueba de ese desinterés y falta de respeto a los derechos del pueblo de México, es que a ningún partido político ni a quienes pretenden llegar al poder haciendo reuniones de café o videos para redes sociales se han tomado la molestia de empezar a construir una estructura electoral en la defensa del voto por ejemplo, y asi poder competir con electores de carne y hueso, no solo con bots o bonitos discursos.

La estructura electoral que dice MORENA haber construido en Quintana Roo da pena, porque lo único que han hecho es transcribir los padrones de los programas sociales del Bienestar a las listas de afiliados de MORENA y recordemos que eso lo hacía el PRI muy bien, pero al final de cuentas no le sirvió de nada, a pesar que no solo contaba con listas de afiliados verificadas conforme  la ley, sino que en cada distrito electoral tenía a quienes le cuidaban las casillas y cuando no alcanzaban su meta les era muy fácil cooptar a quienes representaban a la oposición, por medio de la coacción o las amenazas.

En Quintana Roo nadie o casi nadie se ha preocupado por construir una estructura electoral aterrizada a nivel seccional o municipal, ya no digamos a nivel distrital y ni soñar a nivel estatal.

Ahora que se acercan las elecciones muchas personas que han hecho sus fortunas desde los partidos políticos empiezan a sacar la cabeza, convertidos en pulcros demócratas, convencidos que forman parte de una casta divina y que con que ellas o ellos lo pidan, la ciudadanía volverá a creer en ellos. De los de MORENA ya no hablemos, hoy, su ego lo domina a su máxima expresión, consideran que ponerse un chaleco o una gorra guinda, ya los convierte en gobernantes ejemplares.

Así vemos aproximarse el proceso electoral y como siempre, a la ciudadanía participante, los liderazgos voraces es hora que no la han dotado de herramientas teóricas y prácticas con capacitaciones serias para que se defienda el voto el día de la elección y los electores sepan de qué forma fundamentarán sus impugnaciones, y esto se repetirá como siempre, por más rechazo que el electorado muestre ante el saqueo inmoderado de los gobernantes de todos los colores.

Y ahí el pueblo que no ha sido capacitado ni para ser funcionario de casilla, verá su frustración, al mantenerse en el poder personas de muy baja ralea, pero claro que hablar de capacitación es hablar de recursos y de invertir, y eso nadie lo hace, ni siquiera en exigir lo elemental que la normatividad de los órganos electorales marcan.

Esperaremos y apuntaremos…

 

 

redaccion@diariocambio22.mx

RHM

 

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