Miguel Ángel Fernández/CAMBIO 22

BACALAR, 12 de diciembre.- Desde el inicio de las obras del Tren Maya, la construcción de una subestación eléctrica cerca de la comunidad de Buenavista ha generado controversias. La estructura se edificó en un cauce natural de escurrimiento de agua, lo que ha puesto en evidencia posibles fallas en la planeación del proyecto.

Un recorrido reciente por la zona muestra que el flujo natural de agua rodea el edificio de la subestación, una situación que levanta preocupaciones sobre la estabilidad de la construcción y sus efectos colaterales.

Justo debajo de un desagüe que atraviesa la carretera federal adyacente a la subestación, se ha registrado un asentamiento significativo en la superficie de rodamiento. Aunque el hundimiento fue cubierto recientemente con asfalto, persisten las inquietudes sobre la durabilidad de la vía.

Habitantes de la zona temen que, si no se implementan soluciones definitivas, el continuo flujo de agua podría agravar el problema y, con el tiempo, provocar daños estructurales más severos, como el desprendimiento de la carretera.

Expertos han señalado que la ubicación de la subestación en un cauce natural podría haberse evitado con estudios más detallados de impacto ambiental y planeación preventiva.

Por ello, la importancia de evaluar cuidadosamente los entornos naturales antes de ejecutar obras de gran escala, para garantizar tanto la seguridad de las infraestructuras como el bienestar de las comunidades circundantes.

 

redaccionqroo@diariocambio22.mx

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