• El ambiente de tensión creció conforme pasaban las horas sin resultados, hasta que pasada la medianoche se logró ubicar al joven. Fue encontrado desorientado y exhausto, pero sin lesiones de consideración

 

Redacción / CAMBIO 22

TULUM a 29 de agosto.– Una intensa operación de búsqueda se desplegó en la zona selvática del kilómetro 241 de la carretera Tulum–Playa del Carmen, luego de que un joven de 24 años, identificado como Carlos García Ferrosca, desapareciera tras internarse en la selva. Después de varias horas de tensión y recorridos entre la maleza, brigadistas de Protección Civil lograron ubicarlo a más de ocho kilómetros tierra adentro, en un estado de agotamiento extremo pero con vida.

De acuerdo con los reportes oficiales, Carlos, originario de la Ciudad de México, padece esquizofrenia y había sido reportado como extraviado por su padre, Aristóteles García Zúñiga, de 45 años, quien llegó desesperado a la zona en cuanto fue notificado de lo ocurrido. Fue él quien proporcionó a las autoridades datos clave sobre la condición de salud de su hijo, lo que permitió reforzar la búsqueda con mayor urgencia y enfocar el operativo en áreas específicas de difícil acceso.

La operación no fue sencilla. Los brigadistas se enfrentaron a un entorno selvático complicado, caracterizado por la vegetación espesa, humedad alta y caminos estrechos que dificultaban el desplazamiento. Elementos de Protección Civil, acompañados por voluntarios, recorrieron amplias extensiones de monte durante horas, iluminando con torretas azules y rojas los senderos mientras abrían brechas a machete y con herramientas de apoyo.

El ambiente de tensión creció conforme pasaban las horas sin resultados, hasta que pasada la medianoche se logró ubicar al joven. Fue encontrado desorientado y exhausto, pero sin lesiones de consideración. En el sitio fue atendido por paramédicos, quienes lo estabilizaron y verificaron su estado físico antes de trasladarlo a un área segura, donde finalmente fue entregado a su padre.

El rescate fue considerado exitoso gracias a la rápida respuesta de los cuerpos de emergencia, aunque también dejó en claro la complejidad que representan este tipo de operativos en zonas selváticas. Autoridades locales advirtieron sobre la importancia de extremar precauciones al internarse en áreas naturales, especialmente tratándose de personas que requieren cuidados especiales o que no están familiarizadas con el terreno.

La movilización generó expectación entre vecinos y automovilistas que circulaban por la carretera federal, pues la zona del hallazgo se ubica detrás de la concretera CMX, un punto rodeado de espesa vegetación que se vuelve un verdadero laberinto natural durante la noche.

Aunque el caso concluyó con un saldo favorable, el hecho dejó en evidencia los riesgos que implica perderse en la selva de Tulum: falta de señal telefónica, humedad extrema, terreno hostil y la vasta extensión que complica cualquier operación de búsqueda y rescate.

 

 

 

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