Redacción/CAMBIO 22

En los años 90, cuando iniciaba su carrera y deseaba incursionar en el cine, Will Smith se puso a analizar con base en cifras cuáles eran las películas más vistas por el público y halló que sin duda el de acción y de héroes eran la joya de la corona.

Así que, relató en su momento a diarios estadounidenses, comenzó a ver proyectos con esas características. Sabía que sería complicado su ingreso a ellos, pues era más conocido por ser “El príncipe del rap” y breves apariciones en comedias como “Hecho en América”, al lado de Woopi Goldberg. Pero llegó la oportunidad.

En 1995 fue reclutado para protagonizar la historia de acción, comedia y crimen “Bad boys”, que fue fenómeno en taquilla, de acuerdo con cifras oficiales.

La película recaudó siete dólares por cada uno invertido en su producción, algo pocas veces visto, cuando el promedio de una exitosa es relación 4 a 1.

¿Llegaba el heredero de Bruce Willis, Arnold Shwarzenegger y Sylvester Stallone que había dominado por una década en ese género cinematográfico y además, siendo negro?

Había dudas, por supuesto, pero pronto fueron acalladas cuando al año siguiente co protagonizó “El día de la independencia”, en la que combatía a aliens.

La taquilla mundial habló y, si la producción costó cerca de 80 millones de dólares, logró recaudar cerca de 800 millones de billetes verdes, es decir, se ganaron 9 por cada uno gastado.

¿Pero sólo era su presencia? La verdad es que Smith sabía también, desde un inicio, que los personajes que debía hacer no tendrían que ser de acción únicamente y buscaba algo más.

Así que, a diferencia de “Terminator” y “Rambo”, procuró que sus interpretaciones no fueran ofensivas para estar a la altura de los atacantes, sino como último recurso, como lo haría una persona promedio.

“Quería ser el tipo que dice: ‘Oye, hombre, ¿por qué me disparan todos?’ El tipo que hace cosas heroicas por necesidad, no por placer “, dijo en 1996.

“Hombres de negro”, en donde encarna a un tipo que de pronto descubre que hay alienígenas buenos y malos en la Tierra, lo catapultaría en definitiva a lo que buscaba, porque aunque los números no fueron los de “El día…” si logró juntar cerca de 600 millones de dólares contra los 100 gastados en su hechura.

“Enemigo público” sólo tuvo una relación de 3 por uno, pero le consiguió ser considerado el mejor actor de acción en los premios Blockbuster, en su momento de los más codiciados por la industria y que hacían voltear a los estudios para captar a quienes lo ganaban.

“Las aventuras de Jim West”, que apenas y recuperó la inversión no lo amilanó y comenzó a buscar proyectos más terrenales, llegando a aceptar Ali, donde encarnó al mítico boxeador que fue fracaso en taquilla, que de hecho perdió dinero, pero le valió su nominación al Oscar en la categoría de Mejor Actor.

La secuela de “Men in Black” con buena taquilla y “Yo robot”, que consiguió tres dólares por cada uno gastado, lo regresaron a ser imán de taquilla.

¿Hubo tropiezos después? La comedia “Hitch” logró una relación de 5 dólares por uno y la dramática “En busca de la felicidad”, 6 billetes a uno, demostrando que en otros géneros también podía atraer multitudes a la butaca del cine.

“Bad boy para siempre”, estrenada semanas antes de la pandemia de Covid-19, consiguió 5 dólares por cada uno gastado.

¿Alguien quiere perderse de tenerlo en su próximo proyecto?

 

 

Fuente: El Universal

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