febrero 28, 2024 18:43

Renán Castro Madera, Director General

 

 

  • Unos 170.000 españoles salieron a las calles madrileñas para expresar su rechazo a la ley de amnistía presentada por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que beneficiará a los implicados en el proceso independentista catalán, a  cambio de haber apoyado la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. Los líderes del Partido Popular (PP, derecha), Alberto Núñez Feijóo, y del ultraderechista Vox, Santiago Abascal, encabezaron las protestas.

 

Redacción/CAMBIO 22    

La plaza de Cibeles atestiguó las masivas demostraciones populares, en donde los ciudadanos inconformes corearon consignas como “Puigdemont, a la cárcel”, en referencia al expresidente catalán que impulsó un referéndum independentista en 2017, calificado de ilegal por autoridades españolas, y que se encuentra exiliado en Bélgica ante la amenaza de la cárcel. Situación que cambia radicalmente con la ley de amnistía.

El acuerdo sobre la amnistía está encaminado a que se les perdone por completo todos los delitos a aquellos investigados y condenados por haber celebrado un referendo independentista, el cual no fue autorizado por el Estado y con el cual se buscaba la independencia de Cataluña en 2017.

La protesta masiva tiene lugar luego de que Sánchez fuera investido el jueves 16 de noviembre presidente del Gobierno con los votos de los partidos independentistas catalanes, que pusieron como condición el apoyo a la amnistía.

Mientras avanzaban hacia las inmediaciones del Palacio de la Moncloa, los manifestantes ondearon banderas españolas y carteles en los que se podían leer mensajes nacionalistas, argumentando que la ley registrada en el Congreso español amenaza a la “unidad nacional” y la separación de poderes estatales.

“Una cosa es el derecho a la diferencia y otra cosa es la diferencia de derechos, que se inventen derechos distintos para los españoles y que haya españoles de primera y de segunda”, exclamó el escritor Fernando Savater frente a los iracundos manifestantes, que vitoreaban sus dichos y le hacían eco con gritos de “España unida, jamás será vencida”.

La derecha como protagonista

 

Entre los asistentes se encontraba Núñez Feijóo, líder de la derecha tradicional española, acompañado de otros líderes regionales del PP, quienes denunciaron “arbitrariedad” en la decisión de Sánchez en torno al perdón otorgado a independentistas y advirtieron que “las alarmas” de la democracia en el país “están encendidas”.

“Venimos a pedirle al Gobierno que ya ha sido investido, que una cosa es tener el poder y otra cosa es tener la razón. Que una cosa es haber conseguido los diputados suficientes, pero sabe que no tiene los votos para hacer lo que están haciendo”, sentenció la cabeza del PP, pidiéndole además a Pedro Sánchez que “no juegue con la convivencia” nacional y que “no levante muros” en la sociedad española.

Por otro lado, distanciado de Feijóo, el ultraderechista Santiago Abascal calificó al Gobierno conjunto de Sánchez como “golpistas” y tildó la ley de amnistía de “un ataque a la independencia de poderes”.

A pesar de su distanciamiento después de las elecciones, Abascal también tuvo palabras para el líder del PP, instándolo a reunirse con él para organizar “una respuesta institucional coordinada” que haga frente al perdón de Pedro Sánchez con los independentistas catalanes.

La respuesta a una turbulenta investidura presidencial

 

Cuatro meses después de las elecciones generales, Pedro Sánchez logró formar un gobierno mayoritario que le permitirá seguir encabezando el Estado por cuatro años más, después de que Núñez Feijóo, que ganó el voto popular en los comicios del pasado 23 de julio, no consiguiera éxito en el proceso de negociación con las bancadas distintas a la derecha y ultraderecha.

Sin embargo, la instauración del socialista no vino sin un precio político. Sánchez necesitaba los votos legislativos de Junts per Catalunya, partido independentista liderado por Carles Puigdemont, para formar una coalición gobernante, y tras meses de negociación, la salida para ello fue el registro de la primera ley de amnistía política desde la instaurada en 1977 con los participantes en los crímenes del periodo franquista.

Seis años después de la crisis política española a raíz del movimiento independentista catalán, el perdón presidencial a los involucrados en el proceso ha dinamitado el descontento en los sectores más conservadores del país, generando problemas desde ya a un gobierno recién instaurado hace pocos días.

 

 

 

Fuente: Con Reuters, EFE

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