Redacción/CAMBIO 22

Una niña australiana, de tan solo 9 años de edad, estuvo a punto de perder la vida, luego de que desayunó un sándwich que le preparó su mamá. De acuerdo con revistas médicas internacionales, el incidente ocurrió el mes pasado, mientras la pequeña comía un pan de huevo y tocino en su ciudad natal de Newcastle, en Nueva Gales del Sur. Según los informes, la menor de edad estaba comiendo cuando, de repente, “comenzó a sentir que se estaba ahogando”. 

La madre de la pequeña pasó por alto las señales de alerta que manifestó su hija y pensó que quizá la menor solo había comido demasiado y muy rápido. “Creo que, como la mayoría de los padres, pensamos: ‘estarás bien, toma un poco de agua y se calmará’”, recordó la mujer ante medios australianos, quien además dijo que esperaba que la situación se resolviera por sí misma. La madre de familia detalló que, tras unos minutos, la pequeña superó el dolor de garganta y la dificultad para tragar alimentos, por lo que ella pensó que su hija estaría bien.

¿De qué se enfermó la niña?

Eso mismo día la menor de edad participó en el carnaval de atletismo de la escuela. No obstante, la salud de la niña empeoró al día siguiente; “hubo un día en particular que estaba en casa con ella y, de repente, estaba un poco confundida al responder preguntas”, dijo Kristen Saunders, la madre de la pequeña. La mujer comentó que llevó a su hija, de emergencia, a un hospital para que pudiera recibir atención médica. Al estar en el nosocomio, la salud de la pequeña se deterioró hasta el punto de que tropezaba, estaba desorientada y no podía reconocer a su familia.

Ante el estado de salud de la niña, los médicos que la atendieron le realizaron una tomografía computarizada, la cual reveló que la joven tenía un pequeño alambre parecido a un cabello atorado en su cuello. Aparentemente, el objeto era una cerda de un cepillo de limpieza, el cual estaba escondido dentro del sándwich que comió en su desayuno. Según los informes médicos, el objeto le había perforado el esófago y se había introducido en la arteria carótida, un vaso importante que suministra sangre al cerebro, donde causó una “infección importante”.

¿La menor sobrevivió?

Para solucionar el mal estado de salud de la niña, los médicos tuvieron que reemplazar la arteria de la pequeña y drenaran los abscesos en su cerebro. Además, tuvo que ser sometida a otros procedimientos quirúrgicos, los cuales ayudaron a ponerla fuera de peligro. Afortunadamente, todas las cirugías fueron exitosa, por lo que la niña permaneció en el hospital durante un mes para poder recuperarse y ya fue dada de alta, según lo que comentó su madre para medios australianos.

“Ha dejado de tomar todos los antibióticos, ha vuelto a la escuela y pronto volverá a hacer deporte”, dijo la madre de la menor. Agregó que lo que sucedió no es una condición que ocurra con frecuencia, por lo que hace un llamado a los padres de familia para que revisen “bien” los alimentos antes de que sus hijos los ingirieran: “es algo que no sucede tan a menudo, pero sucede con frecuencia, y odiaría que alguien más pasara por algo como esto”, puntializó Saunders.

 

Fuente: EL HERALDO

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