Redacción/CAMBIO 22

El accidente de un tren que transportada material químico de alta toxicidad en Ohio ha sido denunciado como un hecho que podría afectar la salud de la población local. Sin embargo, en las últimas horas, el Gobierno de Estados Unidos ha emitido más información sobre los avistamientos de objetos aéreos que sobre ese acontecimiento.

El descarrilamiento ocurrió durante la noche del 3 de febrero en la zona de East Palestine, Ohio, al noreste del país norteamericano, muy cerca de la frontera con el estado de Pensilvania.

Según las últimas versiones de las autoridades, entre 5 y 10 de los cerca de 50 vagones del tren contenían cloruro de vinilo, un químico peligroso y hasta letal para los seres humanos debido a su alto grado de toxicidad.

El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos considera que esta sustancia tiene propiedades que pueden derivar en un cáncer de sangre o de pulmón si se respira por un tiempo prolongado. El riesgo, según informan los medios locales, es que el cloruro de vinilo termine contaminando el agua potable de la región o siga mezclándose con el aire de la localidad. De hecho, la quema de esa sustancia produce, a su vez, cloruro de hidrógeno y fosgeno. Este último incluso fue popular en la Primera Guerra Mundial durante los ataques químicos.

Pese a este desastre, la mayor parte de la prensa estadounidense —e incluso la misma Casa Blanca— emitió mayor información sobre los objetos aéreos que aparecieron en diferentes puntos de Estados Unidos y Canadá. A la par, teorías conspirativas circularon en redes sociales sobre supuestos ovnis o vida extraterrestre siendo utilizados como cortinas de humo para tapar mediáticamente el derramamiento y la quema de químicos tóxicos en Ohio.

“East Palestine, Ohio, está atravesando por un desastre ecológico porque las autoridades hicieron estallar los vagones de descarrilamiento del tren que transportaban productos químicos peligrosos y la prensa está siendo arrestada por tratar de contar la historia. ¡Oh, pero los ovnis! ¿Qué está pasando?”, escribió en Twitter la representante republicana Marjorie Taylor-Greene.

El tren que se descarriló pertenece a la empresa ferroviaria Norfolk Southern. Según reportes de las autoridades locales, varios vagones explotaron, generando una llamarada que era visible a kilómetros de distancia.

El cloruro de vinilo que estaba almacenado en algunos vagones se utiliza en la fabricación de plásticos como revestimientos de cables o materiales de embalaje.

Ante el riesgo de una explosión mayor, las autoridades decidieron liberar de forma controlada los gases tóxicos provocados por la quema del material transportado. Asimismo, tomaron la decisión de desalojar a la población que vivía dentro de un radio de 1,6 kilómetros del accidente, aunque la medida se extendió al condado de Beaver, Pensilvania. No todos los pobladores quisieron irse de sus casas.

Las autoridades también advirtieron que se crearía una columna de cloruro de hidrógeno y fosgeno, gas que ocasiona afectaciones a la salud y es capaz de causar la muerte.

“Se pide a los residentes que viven dentro de una milla [1,6 km] del lugar del descarrilamiento del tren que aún no han salido de sus hogares que evacuen de inmediato debido a la posibilidad de una gran explosión”, advirtió el gobernador, Mike DeWine.

En medio del desastre, el periodista Evan Lambert fue detenido mientras investigaba el impacto ambiental del accidente. A pesar de que el comunicador fue puesto en libertad horas después, el caso provocó que las teorías de conspiración incrementaran, así como otras dudas relacionadas con el verdadero impacto de la liberación de los gases tóxicos.

Hasta ahora, los residentes de la zona y algunos medios han reportado la muerte de peces, ranas, pollos, perros y zorros, así como la contaminación del aire y el agua.

¿Cortina de humo?

Paralelamente, el Pentágono convocó a una rueda de prensa el 12 de febrero para informar sobre las supuestas apariciones de objetos aéreos no identificados en Estados Unidos y Canadá. De acuerdo con el general Glen D. VanHerck, jefe del Comando Norte de la Fuerza Aérea, la comunidad de inteligencia y contrainteligencia del país continúa evaluando “cada amenaza o amenaza potencial desconocida que se acerca a América del Norte, con la intención de identificarla”.

Estas declaraciones se dieron luego del derribo del tercer objeto volador no identificado en tan solo 3 días.

“Los estamos llamando objetos y no globos por una razón” preciso VanHerck.

Con todo, las teorías de conspiración no se han hecho esperar en redes sociales, en medio de la falta de claridad por parte de las autoridades estadounidenses, al punto de que algunos medios de otros países han llamado el Chernóbil químico de EEUU al incendio del tren.

Por su parte, la National Transportation Safety Board informó que un problema mecánico fue la causa del accidente, mientras que la Agencia de Protección Ambiental (EPA) declaró que el daño ambiental es limitado.

 

 

 

Fuente Sputnik

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