mayo 26, 2024 16:57

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Renán Castro Madera, Director General

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La mítica serpiente es conocida por ser la protectora de los cenotes de la península de Yucatán, en México.

 

 

 

Redacción/CAMBIO 22

¿Qué relación existe entre los bellos cenotes típicos de la península mexicana de Yucatán y una serpiente que forma parte de la historia y la mitología de la civilización maya?

Por insólito que parezca, existe una relación directa: Tzukán es una legendaria serpiente que durante siglos ha sido considerada la protectora de los cenotes, cuevas y grutas de esta región mexicana, de acuerdo con el gobierno de ese país.

Descubre esta curiosa historia a continuación:

¿Cuál es la leyenda de la serpiente Tzukán?

Un artículo publicado por el gobierno mexicano explica la relación entre los cenotes (formación geológica con agua subterránea) de la región de Yucatán y una antigua leyenda de la civilización maya.

En la cultura maya, los cenotes eran considerados “portales sagrados” que conectaban el mundo de los vivos con el Xibalba (el inframundo espiritual) y, por su importancia, estos espacios tenían un guardián: la serpiente Tzukán (poderosa por su gran tamaño y misticismo).

La leyenda, descrita en la web gubernamental oficial, cuenta la historia de cómo Tzukán se convirtió en la serpiente protectora de los cenotes: durante la primera sequía del Imperio Maya, hace miles de años, Chaac (el dios de la lluvia) recibió el encargo de recoger agua del subsuelo y llevarla al resto del imperio. Chaac buscó el liquido por todas partes, pero los lagos, ríos y cenotes estaban secos.

Cansado, el dios de la lluvia decidió descansar un rato y se sentó en un tronco, que empezó a moverse. La deidad se sobresaltó al ver que no era un trozo de madera, sino el cuerpo de una enorme serpiente. Hambriento, el reptil abrió sus fauces y, de un solo mordisco, devoró al caballo alado que acompañaba a Chaac antes de que pudiera alzar el vuelo.

El dios de la lluvia, enfurecido, se subió al lomo de la serpiente y la azotó, diciendo: “Ahora serás mi montura por haberte comido a mi caballo”. El poderoso animal también se puso nervioso y comentó: “¿Quién eres tú para azotarme?”, refiere el artículo mexicano sobre la historia.

Según la leyenda, Chaac se presentó entonces como una deidad y dijo que a partir de entonces también sería su señor. “Me llevarás al mar para traer agua a los cenotes que están vacíos”, sostuvo el dios. Pero la enorme serpiente Tzukán se enfureció aún más y se retorció violentamente para librarse de Chaac.

El desenlace entre ambos, señala el artículo mexicano, es que aparecieron unas enormes alas a los lados del cuerpo de la serpiente y los dos volaron mar adentro.

La serpiente se maravilló ante la inmensidad del océano y dijo que no quería volver a los cenotes. Pero Chaac ordenó a Tzukán que terminara su misión: “Te encargarás de vigilar los cenotes, cuevas y grutas para que nunca les falte el agua. Serás la guardiana del agua y solo cuando seas vieja te permitiré volver al mar”.

De regreso a los cenotes, Tzukán tiró a Chaac al suelo de un golpe, pero el dios de la lluvia sacó su látigo y provocó un trueno que mató inmediatamente a la serpiente, convirtiéndola en miles de gotas de agua que cayeron a tierra. Con ello, relata la historia, cumplió su misión de traer agua, ya que los ríos, cuevas y cenotes de la región volvieron a llenarse.

Según la leyenda, poco a poco parte de esta agua se condensó en el fondo de una cueva hasta tomar la forma de una serpiente, a la que le volvieron a salir alas. Tzukán intentó abandonar su refugio para dirigirse al mar, pero en el camino se reencontró con Chaac, quien le lanzó una potente ráfaga de viento y el reptil se transformó en lluvia una vez más.

Desde entonces, la serpiente está condenada a completar el ciclo de la muerte y la reencarnación cada vez que intenta hacerse a la mar para mantener llenos de agua los cenotes, cuevas, grutas y ríos de Yucatán.

Un santuario en honor a Tzukán

Actualmente, en la región de los cenotes mexicanos existe un sitio turístico llamado Santuario de Tzukán, situado en la localidad de Pisté (muy cerca del famoso yacimiento arqueológico de la antigua ciudad maya de Chichén Itzá).

Allí se puede visitar un cenote también llamado Tzukán y celebrar el mito de la serpiente viviendo rituales místicos, culturales y gastronómicos inspirados en la leyenda maya.

 

 

Fuente NATIONAL GEOGRAPHIC

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AFC

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