Redacción / CAMBIO 22

TULUM.- En mayo del año pasado Edgar Díaz Aguilar, quien se presentaba como asesor de Diego Castañón ex tesorero de Víctor Mas Tah y turbio operador del ex gobernador Carlos Joaquín González fue ‘levantado’ junto con su familia en esta ciudad por un comando armado del Cártel de Caborca quien lo retuvo por más de dos días, fue torturado y obligado a devolver una millonaria cantidad a José Gil Caro Quintero, alias “El Pelo Chino”, líder de esa agrupación criminal que en el gobierno del ahora Embajador en Canadá incursionó en el sector inmobiliario; el lavado de dinero producto del narcotráfico en el boom inmobiliario de Tulum es un secreto a voces y el secuestro de Díaz Aguilar es una muestra de que los más de 400 desarrollos en este Pueblo Mágico tienen que ver con la delincuencia organizada: el ‘Cártel Inmobiliario de Caborca’

Una llamada ‘del más alto nivel’ impidió que Díaz Aguilar fuera ejecutado por los sicarios de Caborca, pero sus tropelías con apoyo desde el Palacio de Gobierno en Chetumal fueron muchas, de acuerdo con el abogado Javier Tun Jiménez, ‘robó’ una propiedad con documentos apócrifos y la complicidad de funcionarios del gobierno de Tulum y del Registro Público de la Propiedad, que subdividieron 179 las hectáreas en cuestión de días para luego venderlas a “precio de oferta” a actuales funcionarios y empresarios.

Edgardo Alberto Díaz Aguilar, adquirió lotes a un precio 8.72 el metro cuadrado, cuya operación, afirma el abogado Tun Jiménez, se concretó con documentos apócrifos, triangulada por yucatecos entre Chetumal, Mérida y Tulum. “Don Cayetano Nieto Colín es el legítimo dueño de las hectáreas”, afirma el litigante.

Según la denuncia el documento por la compra-venta dice que se hizo en la notaría 79 de Yucatán, a nombre de Anastasio José Manzanilla Torres. Allí, José Julián Cetina Burgos, el “nuevo propietario” de las 179 hectáreas que pertenecían a don Cayetano Nieto Colín, transfiere 50 mil metros cuadrados a Edgardo Alberto Díaz Aguilar, Roger Alberto Evia González y Andrés Oramas Rodríguez, según se lee.

“Cetina Burgos se ostenta como legítimo propietario del predio con numeración 002-2 manzana 040, supermanzana 000, región 014, del municipio de Tulum, con una superficie total de 50 mil metros cuadrados, clave catastral 109014000040002-2, que proviene de la subdivisión del lote 002 en siete partes, según consta en la escritura pública 791 de julio del 2022”, dice el documento que también detalla que el predio original fue adquirido por la compra que le hizo a Cayetano Nieto Colin, en escritura pública 513, en mayo de 2022, otorgada ante la fe del abogado José Enríquez Gutiérrez López, de la notaría pública 87, inscrito en el folio 10851 del Registro Público de la Propiedad.

En la operación, José Julián Cetina Burgos le vendió a Edgardo Alberto Díaz Aguilar y a Roger Alberto Evia González por la suma de 436 mil pesos; es decir, a 8.72 pesos el metro cuadrado que fueron pagados en efectivo el 1 de julio de 2022.

El abogado de don Cayetano Nieto Colin asegura que las hectáreas nunca fueron vendidas, y que los notarios que dan fe de la presunta venta de las hectáreas, uno ha fallecido y el otro está retirado, por lo cual, los números de actas no corresponden a la actividad registrada en el colegio de notarios, ante el robo fue interpuesta la denuncia, con folio 8144/2022 que está en curso en el Ministerio Público de Quintana Roo, donde ya comenzaron a ser citados los involucrados por los delitos de despojo y falsificación de documentos públicos; ahora se sabe que seis actuales servidores públicos estatales y municipales, cercanos al gobierno que encabezó Carlos Joaquín, son señalados de avalar despojos en el municipio de Tulum.

Este caso, es solo una muestra de los cientos de expedientes y denuncias que Cambio 22 ha documentado, ya que en el Caribe mexicano, paralelo a la violencia cotidiana, desde Cancún, pasando por Puerto Morelos, Playa del Carmen hasta Tulum se vive un boom inmobiliario que conlleva invasiones y despojos de terrenos en el que están involucrados todos los órdenes de gobierno.

Tulum es el más grande ejemplo de invasiones y despojos, que ahora se sabe, muchas invasiones fueron orquestadas desde un alto nivel gubernamental, promovieron invasiones con gente necesitada en áreas naturales protegidas, luego las desalojaron y el terreno impactado es autorizado para construir complejos residenciales de alta plusvalía, por eso es común ver que en la zona existan desarrollos inmobiliarios millonarios que colindan con zonas de invasión en las inmediaciones de la zona hotelera de la ciudad.

“Tulum es un botón que demuestra de lo que enfrenta el país: una batalla por desaparecer los ejidos en un contexto de pulverización institucional en el que la ambición empresarial se impone a la ley y a los planes de desarrollo sustentable”, escribió la periodista Lydia Cacho sobre los despojos en Tulum.

Hoy sabemos que desde el poder se creó y protegió una red inmobiliaria para beneficiar al exgobernador Carlos Joaquín González y sus allegados, gracias a denuncias de propietarios que sufrieron el mismo esquema de despojo de sus tierras; se descubrió un modus operandi que podría ser uno de los expedientes más fuertes de corrupción durante los últimos meses de la administración del hoy embajador de México en Canadá

“Hay una mafia terrible de despojos a familias, a personas que tienen muchos años, y falsificación de títulos de propiedad”, declaró José Alonso Ovando, titular de la Agencia de Proyectos Estratégicos (Agepro), tras la salida a la luz de las primeras denuncias de los afectados.

En Tulum convive la corrupción gubernamental con el crimen organizado, por eso, con sus impresionantes playas de arena blanca, aguas cristalinas y exuberantes selvas tropicales, no es de extrañar que se haya convertido en un punto caliente para la inversión inmobiliaria por el lavado de dinero, lo que ha llevado al reciente aumento de los precios de las propiedades, por lo que algunos algunos expertos en inversiones han expresado su preocupación de que el mercado inmobiliario de Tulum puede estar en una burbuja inmobiliaria que se produce cuando los precios de las propiedades suben rápidamente, impulsados por la especulación y la demanda, en lugar de por el valor real.

Ya existe el temor fundado que la burbuja estallará y los precios de las propiedades caerán en picada, dejando a los inversores con grandes pérdidas, que en primera instancia habrían hecho ganar al crimen organizado que se enseñorea en estas tierras.

Tulum ha experimentado un aumento significativo en los precios de las propiedades en la última década, con un aumento de los precios de más del 300% desde 2010. Este aumento en los precios ha llevado a algunos a especular que Tulum puede estar en esa burbuja inmobiliaria, y que los precios pronto podrían estrellarse.

La atracción de inversiones hacia Quintana Roo continúa, muestra de ello es que actualmente en la Riviera Maya se desarrollan mil proyectos inmobiliarios, de acuerdo con el registro de la Asociación Mexicana de la Industria Inmobiliaria. Lo anterior, pese a los desafíos de la industria en temas como falta de personal, incremento en los precios y encarecimiento de créditos, pero con la facilidad del dinero fresco producto del narcotráfico y la extorsión.

Wilberth Gutiérrez Álvarez, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Inmobiliaria, detalló que este boom beneficia a Tulum con 400 proyectos y Riviera Maya con 600. Luego de la pandemia el sector inmobiliario reporta un crecimiento importante en proyectos habitacionales, plazas, hoteles y centros empresariales.

De acuerdo con mediciones de agencias como Lamude, el crecimiento inmobiliario de Quintana Roo se ha concentrado en el sector residencial con el 77%. Le siguen el de terrenos con el 16%; comercial con el 4%; el corporativo con el 2%, y el industrial con el 1%.

Lexander Baldizon, CEO de The Agency Exclusive Properties comenta a los medios de comunicación. “Tulum es la joya para los inversionistas que buscan generar ganancias mediante el sector inmobiliario ya que es la única zona del país asegurando un retorno de inversión en un ratio de 14:1, ya que toda persona que invierte en una propiedad en esta zona no adquiere una propiedad, está adquiriendo un negocio con rentabilidad que incrementa día a día su valor por su ubicación privilegiada en una zona totalmente dolarizada”.

Por él concepto único, chic y bohemio manejado por Tulum para la industria del lujo, es que ha llamado mucho la atención del capital nacional y extranjero. Ya que su demográfica es de un poder adquisitivo alto, generando una derrama económica bastante interesante para las personas con presencia comercial en la zona, ya que esta área está dolarizada, aportando una ventaja competitiva considerada con otros desarrollos de lujo dentro del territorio nacional.

Según proyecciones se estima que Tulum se encuentre con sobredemanda inmobiliaria para el 2027 y con este se incremente considerablemente el costo de las propiedades a la venta, que podrán ir desde los estudios y departamentos que ya se encuentran disponibles o como el concepto más novedoso como las villas que se encuentran en preventa para entrega en 2023.

“Hoy día un lote tiene un costo Promedio de $280 USD y para 2027 cuando el área presente la sobredemanda, se estima un incremento del 15% sobre el costo de adquisición del 2022, por lo que el momento para invertir en el mercado inmobiliario de Tulum es ahora, ya que su mezcla única de lujo y estilo de vida no compite contra otras demográficas internacionales, al contrario, el capital extranjero está muy atento para invertir en la zona”, menciona Baldizon.

Las construcciones sobre la avenida Coba hacia la zona hotelera no se detienen, Aldea Zama, La veleta y de ambos lados de la nueva prolongación de la avenida Kukulkán emergen 400 desarrollos inmobiliarios, mucho dinero, mucho tráfico de poder que solo se explica con el poder del nuevo dueño de Tulum: Cártel de Caborca y sus inversionistas.

 

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