Sin Freno el Tráfico de Ganado en la Frontera Sur de México y es Un Negocio que Deja Más de 300 Millones de Dólares al Crimen Organizado
1 Abr. 2025
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La convivencia de las organizaciones criminales con funcionarios de los tres niveles de gobierno han provocado la proliferación de este negocio ilícito con el ganado Centroamericano
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Los carteles del narcotráfico utilizan este tráfico ilegal de bovinos para lavar millones de dólares del narcotráfico que de igual manera se desarrolla en esa zona fronteriza de México
Redacción /CAMBIO 22
En la frontera entre Chiapas y Guatemala, se esconde un negocio de miles de millones. El ganado que cruza ilegalmente de Centroamérica hacia estados como Veracruz, Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo no solo alimenta la cadena de suministro de carne de res, sino que también sostiene redes criminales, corrupción y una economía clandestina que permanece oculta tras la cortina de la legalidad.
En el pequeño y aislado pueblo de Benemérito de las Américas, Chiapas, a orillas del río Usumacinta, se gestan los primeros pasos de una operación que ha movido más de 300 millones de dólares al año, de acuerdo con la prensa de Estados Unidos.
Desde ahí, ganaderos y contrabandistas cruzan la frontera de forma casi invisible, ignorando los controles aduaneros y las leyes del país solapados y protegidos por funcionarios mexicanos.
El negocio es simple: el ganado llega desde Nicaragua y otros paises, se recoge en Guatemala y cruza a México, donde se “lava” y entra a la cadena legal de distribución. Y esas vacas, con la marca de su ilegalidad, son las que terminan en muchos ranchos de Veracruz y otros estados de la zona Sur-Sureste del país.
Benemérito de las Américas es un lugar lejano. No hay aduanas ni controles oficiales, pero el río, con su ir y venir de balsas y camiones cargados, es el reflejo de la prosperidad que se esconde tras la fachada de un pueblo aparentemente normal.
Muchos ganaderos de Veracruz, Tabasco y de la península de Yucatán se ven atrapados en esta red que no solo les deja ganancias rápidas, sino que los coloca en la línea divisoria entre lo legal y lo ilícito.
Un ganadero veracruzano, entrevistado por medios de Estados Unidos, viajó hasta allí para observar la competencia que se esconde entre las sombras.
“El ganado de Centroamérica no está sujeto a los controles sanitarios ni a las leyes que nos obligan a seguir”, comentó, consciente de que las vacas que cruza por este rincón del país tienen precios mucho más bajos que las de otras regiones.
No todo lo que reluce es tan fácil. Al llegar, el ganadero de Veracruz se encontró con un sistema organizado, custodiado por grupos armados que hacen imposible cualquier intento de inspección o control.
El sistema se gestiona con la precisión de una maquinaria secreta: los intermediarios son quienes juegan un papel crucial. Muchos de ellos llevan años comprando ganado de esta manera.
“Nunca vi a los dueños. Solo trataba con gente que sabía lo que hacía. No quería saber más”, contó a InSight Crime. Para él, el negocio era simple: comprar barato y revender, sin hacer preguntas.
Aquí el estatus fitosanitario es peor que nada, a nadie le interesa y la amenaza del contagio del gusano barrenador y otras enfermedades poco les importa a los encargados de esa actividad criminal.
LOS HOMBRES EN LAS SOMBRAS: “LA ADUANA”
En las aguas turbia del contrabando, hay nombres que no figuran en ningún registro, pero son clave para que todo funcione. Uno de ellos es “La Aduana”, el apodo de un misterioso propietario que controla vastas extensiones de tierra a ambos lados de la frontera.
Sus propiedades en el río Usumacinta son los puntos de reunión para que el ganado sea transportado de manera furtiva, sin ser detectado por las autoridades.
“La Aduana” no solo controla el flujo de ganado. Su territorio, que se extiende entre México y Guatemala, es el eje que conecta dos mundos, uno legal y otro ilegal.
En Benemérito, se dice que las vacas cruzan “por la Aduana”, un término que refleja cómo, en este rincón del país, las fronteras se desdibujan y las leyes parecen no importar.
Pero si hay un personaje clave en este entramado, ese es El Vani. Este hombre, cuyo arresto en 2021 conmocionó a la región, fue el centro de la operación.
Pese a que las autoridades no lo mencionaron en relación al tráfico de ganado, las fuentes locales lo vinculaban directamente con el negocio ilegal.
Proveniente de Carranza, Veracruz, El Vani no solo controlaba el tráfico de ganado, sino que también estaba asociado con los cárteles de la droga, como La Familia Michoacana y el Cártel Jalisco Nueva Generación.
Ello va ligado a la recepción y tráfico de estufacientes en esa zona de Chiapas que ha cobrado gran auge desde el sexenio pasado, cuando se habilitaron pistas clandestinas para el aterrizaje de aeronaves cargadas de droga sudamericana.
Justo en diciembre del año pasado en las cercanías de la comunidad de San Javier ubicada en esa zona se retuvieron a varios elementos del Ejército, tras haberles decomisado un cargamento de drogas.
Y posteriormente solicitaron que les fueran devuelto el cargamento decomisado a cambio de la vida del personal castrense retenido en el poblado.
Fuentes cercanas a la dependencia castrense, indicaron que ante tal situación, se registró una ligera movilización de militares, de la 15.ª Compañía de Infantería No Encuadrada, (CINE) mismos que habrían tratado de incursionar por el tramo del crucero de San Javier, en la carretera federal Palenque-Benemérito de las Américas.
Las aeronaves podrían estar presuntamente relacionadas con el trasiego de droga, no obstante la retención del presunto personal militar impidió saber con certeza sobre el paradero de dos avionetas tipo cesnas y su posible carga y de los tripulantes que habían sobrevolado por el lugar.
Los presuntos militares retenidos fueron exhibidos en paños menores luego de haber sido despojados de sus uniformes y armas de cargo.
Para ser liberados los presuntos integrantes del crimen organizado pidieron la devolución de 6 paquetes de aparente droga qué fueron presuntamente arrojados desde una de las aeronaves.
Lo anterior existe un video que da cuenta de lo ocurrido, donde son exhibidos los supuestos integrantes del CINE Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano.
Y este es uno de los tantos ejemplos que confirman que esa zona se encuentra bajo dominio de los carteles, mismos que de igual forma controlan el tráfico ilícito de ganado centroamericano.
UN NEGOCIO QUE VA MÁS ALLÁ DEL GANADO
El contrabando de ganado no solo se limita a animales. En este cruce de caminos, donde el dinero y el poder se entrelazan, la cocaína también encuentra su ruta.
El mismo espacio que transporta vacas también es utilizado para ocultar droga, aprovechando el flujo de ganado para burlar los controles fronterizos.
En Veracruz, el negocio de El Vani era conocido solo por unos pocos. Entre ellos, los ganaderos más poderosos, que se beneficiaban del tráfico, sabían que la frontera era solo un punto de transición.
“Las cabezas de ganado pasan de Guatemala a México sin que nadie diga nada”, comentó un ganadero, revelando que, a menudo, lo que se lleva de Centroamérica no solo son vacas.
Algunas veces, lo que entra junto con el ganado no son solo animales. Las cargas de droga se esconden en los remolques, de forma casi imperceptible, utilizando el ganado como tapadera.
En los mercados de Veracruz, Tabasco, península de Yucatán y Chiapas, este flujo de animales se mezcló con la cocaína, creando una red compleja de blanqueo de dinero que se mueve tan rápido como el ganado según ha reportado InSight Crime.
¿QUIÉN CONTROLA EL NEGOCIO?
Aunque el arresto de El Vani fue un golpe temporal para los traficantes de ganado, los actores involucrados no se detienen. Según fuentes de la región, la detención de El Vani no hizo más que ralentizar un negocio que se reconfiguró rápidamente.
El “nuevo” liderazgo, aunque más discreto, se está organizando para seguir moviendo el ganado de la misma forma.
El negocio, tan bien enraizado en la economía local, involucra no solo a los ganaderos y contrabandistas, sino también a las autoridades locales, que en muchos casos prefieren mirar hacia otro lado.
El blanqueo de dinero y la corrupción entre Guatemala y Estados del sureste mexicano están tan entrelazados con la industria ganadera que resulta en algunos casos casi imposible separar una cosa de la otra.
Fuente Agencias/Sistema de Notícias CAMBIO 22
GPC/RCM