abril 23, 2024 02:56

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Renán Castro Madera, Director General

Renán Castro Madera, Director General

abril 23, 2024 02:56

Redacción/CAMBIO 22

 

El cacao de la región Soconusco en Chiapas es considerado como uno de los mejores del mundo; sin embargo, ante la sequía más severa que ha enfrentado el país en varias décadas, pequeños productores se sienten frustrados por no poder aprovechar los históricos precios internacionales que registra el fruto debido al desplome de sus cosechas.

Esta semana, en los mercados internacionales, el precio futuro del cacao alcanzó un nivel sin precedente de 10 mil dólares por tonelada métrica, un incremento de más de tres veces si se toma en cuenta que un año atrás cotizaba en aproximadamente 2 mil 900 dólares.

Los precios internacionales realmente están muy buenos, pero aquí en la región tenemos muy poca producción. La sequía nos ha pegado como no pasaba hace décadas, sumado a un hongo que se está comiendo lo poco que tenemos plantado. Es frustrante y alarmante la situación, señala Ismael Gómez, pequeño productor del Soconusco.

El cacao en México sólo se cultiva en tres estados, siendo Tabasco el principal productor con 64.3 por ciento de la cosecha total, seguido de Chiapas con 34.7 por ciento y Guerrero con apenas uno por ciento. Según el Banco de México, el valor de las exportaciones en 2023 ascendió a 669.8 millones de dólares.

Los elevados precios son consecuencia del peor déficit (diferencia entre demanda y oferta) de cacao en décadas. De acuerdo con la Organización Internacional del Cacao, se pronostica un déficit de oferta de 374 mil toneladas para la temporada 2023-2024. Además, augura que este es sólo el comienzo, pues los peores estragos se verán a finales de este año y principios de 2025.

En México, los dos factores que están detrás de la escasa producción, son la sequía (en el sureste del país no ha llovido desde noviembre) y el hongo Moniliasis, que de acuerdo con don Ismael, afecta al fruto, provocando que se endurezca, y aunque en apariencia llega al punto de maduración, por dentro está totalmente inservible, por lo que se tiene que tirar.

La producción se nos cayó al menos 50 por ciento, y lo poco que sacamos se queda con los coyotes, quienes fijan los precios (intermediarios entre pequeños productores y empresas), entonces claro que no nos hemos podido beneficiar de esos altos precios, señala.

Florencio Velázquez Bravo, otro pequeño productos de la región del Soconusco, cuenta que hace unos años un huerto de una hectárea producía alrededor de 500 kilos de cacao; sin embargo, a causa del Moniliasis, ya sólo se obtienen 300 kilos, cantidad que para este año prevé que se desplome a sólo 150 kilogramos por la fuerte sequía. No nos ha llovido desde noviembre, y si las aguas no nos llegan en mayo vamos a perder todo.

La poca producción que tienen, señala, se la han vendido a los coyotes a un precio de 80 pesos el kilo, cuando hace unos pocos meses estaba en 60.

No obstante, tomando en cuenta el tipo de cambio actual y los 10 mil dólares que cuesta la tonelada en el mercado internacional, se obtiene que cada kilogramo de cacao tiene un precio aproximado de 166 pesos, es decir, los intermediarios pagan a los campesinos menos de la mitad de lo que realmente cuesta.

 

Otros cultivos en riesgo

La crisis del cacao no es aislada, pues los productores del Soconusco señalan que la sequía está poniendo en riesgo los cultivos de toda la región, incluyendo a los de mayor producción como café, mango, sandía, plátano y maíz, entre otros.

Esta sequía es de las más fuertes que yo recuerdo, la del año pasado estuvo complicada, pero ahora es mucho peor. Recuerdo una más o menos igual hace como 15 años, cuando no llovió ni una gota hasta por ahí de junio, cuando regularmente acá el agua nos llega a más tardar el abril. Esto empeora cada año, lamenta don Florencio.

Además de cacao, el también planta café, otro de los cultivos afectados esta temporada por la falta de lluvia, pues mientras él ya perdió la mitad de su cosecha de robusta, en la zona baja de la región los productores ya perdieron prácticamente todo.

Ante esta situación, ambos campesinos piden la intervención del gobierno con más apoyos, pues por ejemplo, dicen, Sembrando Vida, no llega a quienes más lo necesitan.

Vivimos tiempos realmente complicados, no queda más que amarrarnos los pantalones como se decía antes, y de pérdida guardar un poco de nuestras cosechas para tener qué comer los siguientes meses, por ahora a olvidarnos de ahorrar y menos construir nuestras casas, dice don Florencio. Se avizora un año complicado por la escasez de lluvia, habrá una crisis aguda en el campo, y creo que esto sólo es el inicio, remata don Ismael.

 

 

 

 

Fuente La jornada

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AFC

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