• Ex autoridades electorales, académicos y sociedad civil advierten riesgo de concentración de poder y llaman a frenar cambios sin consenso

 

  • El movimiento se declara apartidista, nacional y ciudadano; plantea condiciones mínimas para cualquier reforma político-electoral

 

 

Renán Castro Hernández/ CAMBIO 22

QUINTANA ROO, 3 de febrero de 2026.- En medio del debate nacional sobre una eventual reforma político-electoral, un grupo de ex autoridades electorales, académicos, juristas, ex legisladores, activistas y organizaciones de la sociedad civil anunció la creación del Frente Amplio Democrático, una plataforma ciudadana que busca articular oposición a cambios que afirman podrían debilitar la autonomía de las instituciones electorales y los contrapesos constitucionales del país.

El pronunciamiento público sostiene que México atraviesa un momento de “alta tensión institucional”, marcado por propuestas que, a juicio de los firmantes, no han sido construidas mediante diálogo plural ni consenso amplio entre fuerzas políticas, ciudadanía y sectores especializados.

Bajo esa premisa, el Frente se define como una iniciativa apartidista, plural e incluyente, cuyo objetivo inmediato es impedir que prospere una reforma que consideren regresiva en materia democrática.

Quiénes lo integran y qué plantean

Entre quienes respaldan la iniciativa figuran ex consejeros electorales, ex titulares de órganos electorales federales, académicos y analistas políticos de reconocimiento nacional, junto con integrantes de organizaciones civiles. En su posicionamiento, subrayan que la democracia mexicana fue producto de una transición sostenida en acuerdos entre actores políticos y sociales, proceso que permitió construir instituciones electorales autónomas y reglas de competencia que dieron legitimidad a la alternancia en el poder.

Entre las personas que suscriben el pronunciamiento del Frente Amplio Democrático figuran Lorenzo Córdova Vianello, exconsejero presidente del Instituto Nacional Electoral; José Woldenberg, primer presidente del entonces IFE; Jacqueline Peschard, exconsejera electoral; así como los exconsejeros Leonardo Valdés Zurita y Marco Antonio Baños. También respaldan la iniciativa la exgobernadora y expresidenta de la Cámara de Diputados Dulce María Sauri, el exsenador y activista Emilio Álvarez Icaza, además de académicos y analistas como Mauricio Merino, Roger Bartra, Rolando Cordera, Federico Reyes Heroles, Macario Schettino, Luis Rubio, Clara Jusidman y la politóloga Denise Dresser, quienes coincidieron en la necesidad de defender la autonomía institucional y el método democrático.

Desde esa lectura histórica, el Frente advierte que cualquier modificación al sistema político-electoral debe respetar el “método democrático”, entendido como deliberación abierta, inclusión de minorías, acuerdos entre distintas corrientes ideológicas y respeto al pluralismo, aseguran que desplazar este método por decisiones unilaterales implicaría un retroceso institucional.

El documento del Frente Amplio Democrático plantea que la principal razón de su existencia es evitar la “regresión autoritaria” y la concentración de poder en una sola fuerza política, lo que sostienen reduciría las posibilidades reales de alternancia.

Señalan que una reforma sin consenso de todas las corrientes políticas, incluidas las de oposición, enviaría una señal de cierre de espacios democráticos.

En ese contexto, establecen condiciones mínimas para considerar legítima cualquier reforma político-electoral, autoridades y tribunales electorales auténticamente autónomos e imparciales, elecciones libres, equitativas y competitivas, representación legislativa proporcional al voto ciudadano, prohibición de mecanismos de sobrerrepresentación, respeto al pluralismo político y fortalecimiento de una ciudadanía informada y autónoma.

Alcance nacional y articulación local

El Frente se proyecta como una red de alcance nacional, con participación de ciudadanas y ciudadanos, juventudes, organizaciones sociales, académicas, jurídicas y políticas.

Su estrategia, indican, será cívica y pacífica, basada en información pública, pronunciamientos, foros y mecanismos de participación ciudadana.

En Quintana Roo, se destacó la participación de Mario Reich como convocante estatal, impulsando la articulación local de este frente ciudadano.

Su papel, de acuerdo con los organizadores, consiste en promover el debate público en la entidad, vincular a sectores académicos, sociales y ciudadanos, y sumar a Quintana Roo a la discusión nacional sobre el futuro del sistema electoral y la defensa de los principios democráticos.

El Frente Amplio Democrático cerró su pronunciamiento con una convocatoria abierta a la sociedad para sumarse de manera informada y organizada a la defensa de la democracia constitucional, las libertades y los derechos políticos.

“La historia nos observa”, señalan, al advertir que la participación ciudadana será determinante en la definición del rumbo institucional del país.

 

Con información del Sistema de Noticias CAMBIO 22

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