Redacción / CAMBIO22

La muerte de monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, obispo emérito de la Diócesis de Cancún–Chetumal, ha generado una profunda conmoción entre comunidades católicas del estado, particularmente en la Zona Maya de Quintana Roo, donde dejó una huella imborrable por su cercanía, sencillez y espíritu misionero.

Juan Gabriel Contreras Hernández, párroco de José María Morelos, recordó que monseñor Elizondo acompañó durante años a las comunidades del centro del estado, incluso desde antes de ser nombrado obispo, cuando se desempeñó como asistente de la vida religiosa, o steriormente, fue designado obispo por el papa Juan Pablo II, como sucesor de monseñor Bernal, asumiendo la misión pastoral con humildad y entrega total.

“Él decía que su vida era misión, que a eso nos tocaba entregarnos por completo”, compartió el sacerdote, quien destacó que, pese al paso del tiempo y el desgaste físico, monseñor nunca perdió el ánimo de seguir visitando a su gente y en cada visita pastoral, ajustaba su agenda conforme a sus fuerzas, sin mostrar molestia, sino siempre con serenidad y alegría.

Durante sus recorridos por comunidades rurales como La Esperanza y La Presumida, monseñor Pedro Elizondo se mostraba sensible ante las necesidades materiales y espirituales de la población.

Abundó que caminaba bajo el sol, bendecía a las familias y convivía con los niños, quienes en una ocasión le regalaron un solideo que aceptó con visible emoción, gesto que quedó grabado en la memoria de la comunidad.

Su estilo austero fue una de sus principales características, aun teniendo un espacio para descansar, prefería hacerlo con sencillez, incluso sentado en una silla al aire libre.

En diversas ocasiones, celebró misa en hogares particulares cuando no había sacerdote, fortaleciendo así la fe comunitaria y el sentido de familia dentro de la Iglesia.

Actualmente, se han programado diversas celebraciones eucarísticas en su honor, incluyendo misas solemnes en la catedral de Cancún y la misa oficial para su eterno descanso se realizará mañana sábado a las 12:00 horas.

“Sé que aquí en las criptas lo van a sepultar, tenemos misa a las 12:00, a las 6:30 y a las ocho del día de hoy, aunque han dicho que los padres que venimos de fuera podemos ir reservando nuestras misas si tenemos necesidad de regresar, aquí en la catedral hay una cripta para que descansen los restos de los obispos como hay también en la Ciudad de México, en la catedral de Mérida y a Monseñor lo van a sepultar aquí en las criptas”. Informó.

Insistió que quienes lo conocieron de cerca, monseñor Pedro Pablo Elizondo no solo fue un pastor, sino un testimonio vivo de humildad, paciencia y amor al pueblo. “Los tiempos de Dios son perfectos”, coinciden sus fieles, convencidos de que su legado espiritual seguirá vivo en las comunidades que acompañó hasta el final.

 

 

 

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