Jimena Madrigal / CAMBIO 22

Frente a una temporada que nuevamente anticipa recales intensos de sargazo en las costas del estado, el Gobierno de Quintana Roo avanza en una estrategia de fondo que busca atender el fenómeno más allá de la contención en playas. Se trata del Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar (PODECIBI), proyecto que se encuentra en la etapa final de integración documental para su formalización.

El secretario de Ecología y Medio Ambiente, Óscar Rébora Aguilera, informó que esta iniciativa —trabajada en coordinación con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat)— contempla la instalación del centro en Puerto Morelos, en un predio que ya cuenta con carta de anuencia del ejido correspondiente.

Detalló que el trámite pendiente consiste en ratificar dicho documento ante el Registro Agrario Nacional (RAN), paso indispensable para presentar oficialmente el expediente ante la Semarnat y avanzar hacia la emisión del decreto federal que dará sustento legal al proyecto.

Una vez concretada la ratificación, el gobierno estatal podrá ingresar formalmente la documentación para que se emita el decreto y, posteriormente, abrir el proceso de licitación pública para seleccionar a los desarrolladores que operarán el polo. Esta fase administrativa podría completarse en un plazo estimado de uno a dos meses, dependiendo del avance del trámite registral.

Cada año, el arribo masivo de sargazo representa un desafío ambiental, turístico y financiero para Quintana Roo. Municipios costeros destinan recursos significativos a la recolección y disposición final del alga, mientras el sector hotelero invierte en barreras y sistemas de limpieza para mitigar su impacto.

En este contexto, el PODECIBI plantea un cambio de paradigma: dejar de tratar el sargazo exclusivamente como residuo y convertirlo en insumo para procesos productivos, bajo un modelo de economía circular que permita generar valor agregado.

La estrategia integra innovación tecnológica, inversión privada y regulación ambiental, con el objetivo de asegurar que el aprovechamiento del sargazo se realice bajo criterios de sostenibilidad, evitando impactos secundarios en suelo, agua o aire.

Además de reducir la presión sobre los sitios de disposición final, el polo podría generar empleos vinculados a la cadena de recolección, procesamiento y transformación del alga, así como impulsar la investigación aplicada en el estado.

De concretarse el decreto federal en los próximos meses, el proyecto entraría en fase de licitación y planeación operativa en un momento clave para el Caribe mexicano, cuando históricamente se incrementa la presencia de la macroalga.

Con ello, Quintana Roo buscaría avanzar hacia una solución estructural a una problemática que en la última década ha dejado de ser un fenómeno eventual para convertirse en un reto permanente para la región.

 

 

redaccion@diariocambio22.mx

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