abril 19, 2024 23:43

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Renán Castro Madera, Director General

Renán Castro Madera, Director General

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  • El racismo es un legado del colonialismo. El colonialismo vive hoy en forma de discriminación racial, xenofobia e intolerancia.

 

Redacción/ CAMBIO 22

“El racismo se terminó en América. Las únicas personas que piensan en ello son los mexicanos”, dice un personaje de la película Dear White People (2014) que apenas hace unos días cumplió 10 años de haber estrenado en el Festival de Cine de Sundance. La comedia, dirigida por Justin Simien, es una sátira muy graciosa que sigue siendo relevante por diálogos como este y porque, claro, el racismo no se ha terminado en ninguna parte.

Fue en 2009 cuando el presidente Barack Obama, el primer presidente negro de Estados Unidos, tomó posesión del cargo. Es probable que muchos ya olvidaran la ola de violencia y racismo que se desató por aquellos días y de la que la familia presidencial fue la principal víctima. ¿Cómo olvidar las veces que Michelle Obama fue comparada con un simio por políticos Republicanos?

Pero al cabo de los años y ante la popularidad de Obama, se volvió costumbre negar la existencia del racismo en aquel país con argumentos como “Estados Unidos no es racista porque tenemos un presidente negro”. Estas son precisamente las cosas que les gusta decir a los cínicos para negar la gravedad del racismo en la sociedad. Por ejemplo, en México escuchamos mucho eso de que “tú ni eres negro, ¿a ti qué te importa?”, como si el racismo no nos atravesara a todos y, particularmente, a las personas morenas.

Gracias al vecino del norte, la lucha por los derechos humanos y en contra de la represión siempre ha ido mano a mano entre negros y latinos, y por lo menos a mí sí me conmueve escuchar esa frase que dice black and brown, brothers and sisters”, ya que también fue en aquel país donde se originó el término POC (Person / People of Color) para referirse a todas las personas que no somos blancas, y que desde los años 1700 se adaptó para incluir también a personas multirraciales, latinos, asiáticos y nativos americanos, entre otros.

Querida Karla Souza: sabemos lo difícil que es abrirse camino en Hollywood como una mujer latina, y entendemos que hay veces en las que te puedes sentir muy agobiada para, además, educar a tus seguidores. Pero así como te tomaste el tiempo en una entrevista para explicarnos que hay productores de cine que te clasifican como una POC, también puedes tomarte el tiempo para profundizar en el tema y explicarnos por qué no lo eres.

Querida Taylor Swift: entendemos que la violencia contra las mujeres es un tema muy grave y que en tiempos de Inteligencia Artificial, la violencia cibernética y los deepfakes deben ser perseguidos. Esperamos que, cuando te pronuncies al respecto, también tomes en cuenta que la violencia en contra de las mujeres de color es aún más grave, pues viven en la intersección del sexismo y el racismo, y sus denuncias suelen ser ignoradas. La desigualdad en la rapidez con la que se atiende la violencia en contra de las mujeres blancas, privilegiadas, y en tu caso, celebridades, es muy marcada.

La película Dear White People aún no es considerada un clásico, como sí lo es Get Out (2017) de Jordan Peele, que apareció 3 años después y que ganó un Oscar a Mejor guion original. Pero aquella película se adelantó, incluso, al movimiento de #OscarsSoWhite de 2015, cuando este hashtag se viralizó en redes sociales porque la activista negra, April Reign, cuestionó la falta de inclusión entre los nominados de la Academia de Hollywood.

De acuerdo con el estudio Inclusion Initiative, publicado en 2023 por la Escuela de Periodismo Annenberg de la Universidad del Sur de California, la proporción de miembros de grupos raciales minoritarios nominados al Oscar, subió del 8% al 17% entre 2015 y 2023 tras el impacto del #OscarsSoWhite. Con el reciente anuncio de sus nominados en 2024, era obvio que la Academia no iba a cometer el mismo error casi 10 años después, por lo que 7 de 20 nominados en las categorías de actuación son POC.

Queridas Greta Gerwig y Margot Robbie: a pesar de que las amamos y de que Barbie fue la película más exitosa de 2023, no nos parece tan escandaloso que dos personas como ustedes no sean nominadas al Oscar este año, porque ya han gozado de ese reconocimiento en varias ocasiones y porque nos hace muy felices ver nominadas a personas como America Ferrera, Lily Gladstone, Danielle Brooks, Da’Vine Joy Randolph, Colman Domingo, Sterling K. Brown y Jeffrey Wright.

En Dear White People también se hacía una denuncia en contra de la tradición de varias fraternidades en las escuelas de Estados Unidos que organizaban fiestas temáticas racialmente insensibles. Como ya se ha mencionado aquí, las costumbres del minstrel y el blackface están tan arraigadas en aquel país, que pintarse el rostro de negro y otros actos igualmente racistas de apropiación cultural, están tan normalizados que incluso artistas como Lady Gaga han sido acusadas de ello.

Querida gente blanca: a nuestros políticos y empresarios mexicanos les hace muy felices que haya tantos extranjeros viviendo en nuestro país como nómadas digitales, pero las rentas se han disparado y el costo de vida ya es muy alto para la clase trabajadora, por lo que su estancia es una forma de colonización. De acuerdo con la agencia de noticias Now This, las rentas en la Ciudad de México rondan los 770 dólares mientras que las rentas en Nueva York ascienden a 3 mil 890 dólares, y aquí los extranjeros no pagan impuestos.

¿En realidad es posible que puedan relocalizarse en México de manera ética y respetuosa? Eso esperaríamos, pero suena contradictorio. El racismo es un legado del colonialismo, según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. “El colonialismo vive hoy en forma de racismo, discriminación racial, xenofobia e intolerancia”, publicó el Consejo de Derechos Humanos en un reporte de 2023.

Hace una década, la película Dear White People ya hablaba de todo esto y no tuvo buena recepción pues fue muy criticada por los intolerantes. Incluso ahora, visitando sitios de reseñas como IMDb, todavía se pueden leer comentarios racistas. La carrera del director Justin Simien no ha sido tan prolífica como la de Jordan Peele, pero en 2017 realizó una serie con el mismo nombre que duró 4 temporadas en Netflix y que le permitió extender su mito. La película se ha convertido en la plantilla que otras producciones han usado para integrar la justicia social, el activismo y diversos temas woke dentro de sus propuestas.

 

Fuente: LA LISTA

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