Laura Beytia/CAMBIO 22

CHETUMAL, 22 de marzo.- Apenas en febrero de este año se dio un nuevo ajuste en el precio del kilogramo de la tortilla, como consecuencia del elevado aumento en los costos de los insumos que se utilizan para la elaboración de este alimento y el desinterés del gobierno federal, que no querido intervenir para frenar los abusos de los grandes industriales que originan esta situación en perjuicio de la economía de las familias mexicanas.

Así lo externó Julio Durán Sánchez presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Masa y la Tortilla en el estado, quien advirtió que esperan mas aumentos en el precio de la tonelada de harina, lo que los obliga a buscar diversas alternativas como reducir sus costos de producción, a fin de no volver a elevar sus precios y esto se refleje en una caída en sus ventas por el impacto hacia los consumidores.

“Si se esperan más incrementos en el precio de la tonelada de harina eso es  un hecho y esto pues nos pega directamente y nos pone en una situación muy complicada para mantener la operatividad de los establecimientos y no cerrar; estamos analizando que para no volver a ajustar los precios del kilogramo de tortilla, pues tengamos que reducir los costos de producción hasta en un 20% y optar mejor por usa nixtamal, es un proceso más elaborado y genera más trabajo pero es lo más viable en estos momentos para no elevar los precios de nueva cuenta y que esto nos afecte en las ventas.”

Mencionó que las harinas industrializadas que utilizan para la elaboración de la masa y la tortilla tuvieron un aumento de 800 pesos recientemente, pasando de 12 mil 700 a 13 mil 500 pesos y que incluso puede rebasar los 15 mil pesos en el caso de recurrir a materia prima de mejor calidad, lo que los lleva a apegarse a un método alterno para mantener los precios actuales con un máximo de 23 pesos en la zona sur y hasta 25 pesos en el norte.

“Aun cuando el precio por kilogramo de tortilla está en 23 pesos aquí en el sur y hasta 25 en el norte, estos precios están por debajo de los que ya se registran en varias partes del país porque hay estados donde el kilogramo ha alcanzado hasta 30 pesos y pues tenemos que innovar con la expectativa de ya no castigar más nuestras utilidades y seguir evitando afectar al consumidor, tenemos que buscar otras alternativas para no cerrar nuestros negocios, porque al paso que esto va con tantos aumentos, la actividad se está volviendo cada día menos rentable.”

Y es que precisó, el cierre de negocios se comenzó a dar desde antes de la emergencia sanitaria precisamente por el excesivo incremento de los insumos y porque no cuentan con ningún apoyo del gobierno federal, aunque esto se agravó a consecuencia de la crisis que ha dejado la pandemia, que originó que cerca de 200 establecimientos más bajarán cortinas, quedando actualmente 800 negocios en todo el estado de los cuales 100, están en Othón P. Blanco.

 

lau.beytia@diariocambio22.mx

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