mayo 22, 2024 15:45

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Renán Castro Madera, Director General

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  • El término “felino” tiene un significado diferente en el lenguaje común del que tiene en la ciencia. Te explicamos por qué los tigres no se clasifican como tal, al contrario de lo que se suele pensar.

Redacción /CAMBIO22

Toda la vida hemos pensado que animales como los leones o los tigres son felinos, pero científicamente hablando, no lo son. El motivo es que el término “felino” tiene un significado diferente en el lenguaje común del que tiene en la ciencia. En realidad, deberíamos referirnos a estos animales como félidos.

Solo hay una excepción, el guepardo, cuyas garras son semi-retráctiles para permitirle un mejor agarre a la hora de realizar giros rápidos cuando caza, ya que es también el animal más rápido de esta familia y le sería imposible moverse así con las garras retraídas.

Los félidos, a su vez, se dividen en dos subfamilias: la de los panterinos (Pantherinae) y la de los felinos (Felinae). Lo que les diferencia es, principalmente, una característica de los panterinos que los felinos no tienen: la capacidad de rugir, gracias a que su laringe posee unos tendones elásticos que les permiten emitir este sonido. Además, suelen tener un tamaño mayor y una musculatura más desarrollada, haciéndoles mucho más fuertes. En contraparte, los felinos suelen ser más esbeltos y ágiles.

El llamado rey de los felinos tampoco es un felino.

¿QUÉ “GRAN FÉLIDO” ES EL FELINO?

Volviendo a la pregunta con la que empezamos, entre los animales mencionados el guepardo es el único que es, científicamente, un felino. El resto son panterinos, como resulta evidente en sus nombres científicos: Panthera leo (león), Panthera tigris (tigre) y Panthera pardus (leopardo). También son panterinos el jaguar (Panthera onca) y el leopardo de las nieves (Panthera uncia), así como las dos especies del género Neofelis: la pantera nebulosa (Neofelis nebulosa) y la pantera nebulosa de Borneo (Neofelis diardi), que difieren de sus parientes por ser más pequeños y tener un cráneo más alargado.

El guepardo (Acinonyx jubatus) es el único representante vivo del género Acinonyx, uno de los 12 que conforman la subfamilia de los felinos. En esta encontramos el resto de félidos, entre los que destaca por su abundancia y diversidad el género Felis (gatos, tanto silvestres como domésticos), así como otros félidos de tamaño mediano o pequeño como el puma (Puma concolor), los linces (género Lynx), el ocelote (Leopardus pardalis), el serval (Leptailurus serval) o los caracales (género Caracal), por mencionar algunos de los más conocidos.

Si apostaste por el guepardo... felicidades, él (o ella, en esta fotografía) sí es un felino con todas las de la ley.

LENGUAJE CIENTÍFICO Y LENGUAJE COMÚN

De esta lista parcial de nombres se puede observar que la nomenclatura científica no siempre se corresponde con el lenguaje común. Por ejemplo, el ocelote pertenece al género Leopardus, mientras que los animales que normalmente llamamos leopardos pertenecen al género Panthera. A su vez, en el lenguaje no científico, la palabra pantera se usa como sinónimo común de los leopardos (Panthera pardus) y de los jaguares (Panthera onca) por su semejanza física; y especialmente a aquellos con melanismo (panteras negras) o albinismo (panteras blancas), que no presentan su característico pelaje moteado.

Del mismo modo, en el lenguaje común e incluso en documentales, es habitual que se use la palabra felinos para referirse a todos los félidos; así como la expresión “grandes felinos” (o big cats, en inglés), que no solo es incorrecta porque abarca también a los panterinos sino porque, además, solo los leones y los tigres son notablemente más corpulentos que el resto. Sin embargo, a menudo los leopardos, guepardos, e incluso los pumas y panteras nebulosas son incluidos en esta definición.

Términos como “grandes felinos”big cats empezaron a utilizarse de forma coloquial en medios dirigidos a un público no especializado, para el cual todos los félidos parecían, en esencia, gatos grandes y con cara de pocos amigos, independientemente de si rugen o no. Así que, mal que pese a los científicos y a los más puristas, seguramente son términos que han venido para quedarse, a menos que la misma voluntad popular que los encumbró exija que sean renombrados como “grandes félidos”.

Leopardus pardalis - Wikipedia, la enciclopedia libre

 

Fuente : National Geographic

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