Redacción/CAMBIO 22

Si de algo sabe Andrés Lillini es de moldeo y consolidación de jugadores, teniendo como carta de presentación su estadía en Pumas, desde las básicas hasta el primer equipo, devolviéndole un poco de esa mística, casi de museo, que les alcanzó para pelear finales, a pesar de no sellar con un título su labor.

Ese currículum lo dejó en la oportunidad de su vida: Ser el encargado de encaminar el semillero de la Selección Mexicana, ahora como director de combinados menores, pie de donde cojea el futbol nacional y Andrés lo sabe.

“No soy de los que en México piensa que se trabaja mal. Realmente, tanto las herramientas como el material humano, como las condiciones de trabajo, no le envidia nada a ningún lado del mundo.

“Tenemos que estar mucho más convencidos de enseñarle al jugador de que este proceso que vive como futbolista hacia Primera División no lo tiene que desaprovechar”, dijo el formador en entrevista con Rubén Rodríguez para FOX Sports.

¿Y cómo lograr ese salto de calidad? Para Andrés Lillini tiene que ser indispensable ofrecer al joven futbolista “competencias internacionales de alto nivel y que los que estamos acá, hay que comerles la cabeza para hacerles sentir a quién representan y de que es el mejor, por eso está acá, no importa quién esté enfrente. A nivel club, dándole oportunidades en Primera División”.

Y ese roce en la vitrina de élite será la piedra angular para comenzar a edificar un proyecto que tendría que dar frutos, no en 2026, para 2030, con un porcentaje más que optimista, según la intención y el deseo de Andrés Lillini, quien confía en la preparación que lo llevó al puesto en el Tricolor.

“El desafío del jugador mexicano debe ser desde edades tempranas; si no tienes alta competencia, no descubres esta agresividad deportiva que tanto les pedimos, esta concentración.

“En el 2030, más del 70% de los futbolistas que vayan y elija el entrenador, tienen que haber tenido el proceso de juvenil”, finalizó.

 

 

Fuente: MRM

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