• Fidel del Ángel recuerda su lucha contra Margarito Ramírez.

 

Jorge González Durán/CAMBIO 22

Nohbec fue, hasta 1936, un campamento chiclero muy importante en la región central del entonces Territorio de Quintana Roo. De sus selvas salieron incontables millares de metros cúbicos de maderas finas y del árbol de chico –zapote se extrajeron cuantiosos volúmenes de resina para exportar. Fue precisamente en 1936 cuando los trabajadores chicleros se organizaron y decidieron solicitar la creación de su ejido.

Fidel del Ángel, actual delegado municipal de Nohbec, y quien desde de 1938 vive en esta población, dice: “Cuando yo llegué a Nohbec ya se habría creado el ejido, entonces sólo habían unas chocitas. Yo bajo el sobaco traía maleta”. Del Ángel era chiclero y había llegado a Quintana Roo desde Tuxpan, Ver., en busca de mejores perspectivas para su vida. Agrega: “Nos embarcamos en un avión de Peto a Vallehermoso, éste último lugar llamado entonces Puerto México, central del difunto Pancho Ascencio. Onésimo Castro se llamaba el contratista. Llegamos a Puerto México, hateamos en la Garcita y luego conocimos Nohbec porque trajimos a Polinkín a un paisano. Cuando llegamos a Nohbec teníamos un hambre tan terrible que el “Chato” Almora se pasó a pelear con un capataz por unos pedazos de jabalí”.

Fidel del Ángel habla con vehemencia del porvenir de su pueblo. El lo ha visto surgir y ha luchado por su desenvolvimiento. Recuerda los días duros, difíciles, de incomunicación y de abandono. De su memoria extrae algunos nombres de los primeros fundadores de Nohbec, o sea, los que llegaron antes de 1938: Genaro Yerber, José Blanco González, Encarnación Reyes, Casiano Reyes, Celestino Reyes, Felipe Reyes, Matías Reyes, Demetrio Góngora, Pilar Acosta ( + ), Juan Sobrevilla ( + ), Emiliano Torres ( + ), Juan Cruz Sánchez, Prisciliano Hernández. “Y vinieron otros que no se quedaron: Emerencio, Ignacio, Manuel Vidal, Pascacio Cruz, a éste lo mataron en Nohbec por Carlos Llovera”. Los fundadores del ejido fueron 36 campesinos. “Les pedimos el ingreso aquí y nos dijeron que sí”, afirma Del Ángel.

También menciona que: “Los que vinieron conmigo se fueron para Tuxpan otra vez. El único que se quedó conmigo fue Heliodoro Almora, el “Chato”. En ese tiempo Fidel del Ángel llegó a ser uno de los mejores productores de chicle de la Cooperativa. “En ese tiempo chicleábamos sin puyas, a pura pata”, señala Luciano Pacheco Dorantes, quien interviene también en la charla.

Fidel del Ángel Pérez, quien actualmente tiene 61 años de edad, dejó de trabajar el chicle desde 1955, cuando azotó el ciclón Janet. Es en este año cuando se inició en todo el territorio de Quintana Roo un movimiento contra el desgobernador Margarito Ramírez, por sus constantes tropelías y por su complicidad con los saqueadores de la riqueza forestal de Quintana Roo. Precisamente el ejido de Nohbec fue uno de los que caracterizaron por su combatividad en la lucha contra Margarito Ramírez. Uno de los principales dirigentes era Fidel del Ángel. Por defender la causa de los campesinos sufrió persecución y, finalmente, fue encarcelado. Fidel declara: “Empezamos siempre por lo de la madera. Don Margarito era el contratista y el gobernador. En ese tiempo nos justamos varios ejidos: Laguna Om, Caobas, Nohbec y otros que cooperaban. Por esta lucha para exigir mejores precios por la madera me metieron siete meses a la cárcel”.

Y explica cual fue el pretexto para privarlo de su libertad: “Me acusaron de posesión de mariguana. Tenía una tiendita y se metieron los judiciales y cuando abrí la puerta me apuntaron con una ametralladora, entre ellos venía Benito Montalvo, que era esbirro de Margarito. Y cuando me metí a mi cuarto a buscar la pistola que me exigían metieron un paquete de mariguana en los casilleros.

Por la fuerza de las armas me encerraron mientras se averiguaba ese asunto. Los que la hicieron de testigos fueron Benito Montalvo y los otros policías, todos esbirros de Margarito”.

Eran tiempos aciagos de represión y de intolerancia, de latrocinios y de saqueos. Pero la conciencia de los ciudadanos dignos se rebeló y dieron una ejemplar batalla contra el nefasto régimen de Margarito Ramírez. Fidel del Ángel menciona a algunos de los dirigentes del movimiento: El profesor Morales Almeyda, de Ramonal; Malilla, de Laguna Om; Marcelino Rodríguez ( + ), de Nohbec y José Asencio Navarrete. Del Ángel reflexiona: “Desde entonces estamos luchando por el precio de la madera. Ya se ha avanzado algo, pero todavía falta mucho por hacer. En Nohbec tenemos bodegas, trifarmer, dos camiones, una camioneta, un aserradero completo, una grúa y riqueza forestal”.

¿Cuidan esa riqueza forestal que aún les queda?, preguntamos, y Fidel responde enseguida:
– La prueba de que la cuidamos es que hasta la cárcel fui por cuidar nuestra madera.

Nuestro entrevistado expresa: “Se puede decir que los chicleros tuxpeños fueron los que fundaron Nohbec”. Sobre los gobernantes de Quintana Roo que él ha conocido asegura: “Don Javier Rojo Gómez fue el gobernante que más nos ayudó. Bajo su gobierno se hizo bastante. Nos visitaba seguido. Se hizo el parque, la delegación y la carretera hasta Petrcacab”.

Nohbec es un pueblo cuyos habitantes se preocupan por el progreso. Es un pueblo de gente trabajadora y que, si unen sus esfuerzos pueden construir un futuro promisorio para este lugar que fue un campamento chiclero olvidado en la selva. Aparte de su riqueza forestal tiene también inexplotados recursos turísticos como, por ejemplo, su laguna.

La laguna de Nohbec tiene aproximadamente 4 kilómetros de largo y tres kilómetros en su parte más ancha. Tiene mojarras y boconas “y convendría poner otra clase de peces”, dice Del Ángel. En la selva del ejido hay abundante caza: tepescuintle, venado, jabalí, faisán, cojolite y gallinas montaraces. Hay también a unos kilómetros de la población un cenote de agua clara y fresca.

Lo que hace falta para el desarrollo turístico de Nohbec – dice Fidel es que construyan calles y que haya gente dispuesta a invertir aquí. En Nohbec hay una ETA, una primaria y un kínder. Es un pueblo que va hacia delante.

Noviembre de 1977.

 

Fuente: Jorge González Durán

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