Redacción/CAMBIO 22

Por quinto año consecutivo una ciudad mexicana es la más violenta del mundo. En 2021 la más violenta fue Zamora, en el estado de Michoacán. La tasa 196.63 homicidios por cada 100 mil habitantes es la segunda más alta registrada desde que este ranking se realiza, sólo superada por la tasa de Juárez de 229.06 homicidios por cada 100 mil habitantes en 2010.

Como se informó por El Independiente el pasado 9 de marzo, el estudio, publicado por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, reveló que 18 ciudades mexicanas se encuentran en la lista de las 50 más violentas a nivel mundial por el número de homicidios registrados en relación a su número de habitantes.

Además, de las 14 ediciones anuales de este ranking, en 8 la ciudad más violenta del mundo ha sido mexicana (esto es, en los años 2008, 2009, 2010, 2017, 2018, 2019, 2020, y 2021).

De acuerdo a la Asociación, México ya lleva tres años como epicentro mundial de la violencia homicida urbana, argumentando que “No es una casualidad, sino el resultado de la política de ‘abrazos, no balazos’, practicada por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, política que consiste en dejar a los grupos criminales en casi absoluta libertad de asesinar, desaparecer personas, extorsionar y robar”.

Incluso, se muestra cómo centros turísticos como Cancún ahora son un imán para las redes criminales por varias razones. La afluencia continua de turistas mexicanos y extranjeros da a los grupos criminales cierto grado de anonimato, lo que les permite supervisar sus operaciones de narcotráfico y extorsión con mayor facilidad, blanquear las ganancias ilícitas adquiridas y eludir la acción de las autoridades.

América Latina, epicentro de la violencia urbana

A manera de análisis, InSight Crime destacó que el ranking de las ciudades más violentas del mundo en 2021 incluye una fuerte presencia de los centros urbanos de América Latina y el Caribe. Los ocho primeros lugares de la lista se ubican en México, y la región aporta 38 de las 50 ciudades.

Pero esto no significa que todas las zonas de América Latina estén en riesgo. La lista deja ver patrones o zonas que requieren más atención que otras. Desde el Valle del Cauca en Colombia, con tres ciudades en la lista, hasta los sitios turísticos mexicanos, donde existe un aumento en los homicidios, pasando por Ecuador, que ingresó al ranking, hasta el noreste de Brasil, donde se concentra la violencia del país.

De esta manera, se hizo evidente un acentuado aumento en los asesinatos, principalmente  después del levantamiento de algunos de los confinamientos por Covid-19, el más estricto en la era actual.

Como consecuencia, gran parte de la población se hundió más en la pobreza, lo que quizá agravó ciertos males sociales, como el consumo de alcohol y drogas. Dado que las escuelas tardaron en reabrir sus aulas, los adolescentes quedaron a merced de grupos criminales, ya sea como consumidores de drogas, o como miembros de pandillas.

Sin olvidar que la pandemia también dificultó el trabajo de la policía. Las instituciones policiales se redujeron, pues los agentes se enfermaron o se requirieron para otras funciones.

A su vez, los grupos del crimen organizado encontraron nuevas oportunidades a medida que el mundo reemergía. El tráfico de cocaína aumentó y las pandillas cometieron asesinatos para apoderarse de las esquinas de expendio.

En marzo de 2020, la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional, con sede en Ginebra, Suiza, publicó un informe en el que señaló que si bien la pandemia impactaría en las sociedades y economías, también lo haría en los negocios del crimen organizado.

No obstante, en el informe se cuestionó qué efecto tendría la recesión global en los mercados ilícitos. La respuesta preliminar fue que habría desorden social, visible por la desesperación y la violencia en diferentes regiones del mundo, como finalmente se acentuó en América Latina.

Centroamérica, un caso aparte

Según InSight Crime,  una característica significativa de la lista de ciudades más violentas fue la ausencia de El Salvador y Guatemala, aunque las dos ciudades más populosas de Honduras, Tegucigalpa y San Pedro Sula, fueron los únicos centros urbanos de Centroamérica incluidos en la lista.

Sin embargo, tal panorama no significa que esta región esté exenta de la violencia, como muestra, los crecientes flujos migratorios y la desaparición de personas en México y Centroamérica debido a las altas tasas de violencia armadas siguen aumentando, como lo estableció en días pasados el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Sin embargo, la falta de medición de homicidios, así como la deficiencia en la procuración de justicia podría explicar por qué no hay más ciudades de esta región en la lista.

Por lo pronto, San Pedro Sula, en Honduras, se situó en el puesto 32, con 327 muertes violentas y una tasa de homicidios de casi 42 por 100 mil habitantes, mientras que la capital ocupó el lugar 39, con 481 asesinatos y una tasa de homicidios superior a 37 entre 100 mil habitantes, según el estudio.

El problema se acentúa si se toma en cuenta que a lo largo de 2021, las autoridades registraron al menos una masacre por semana, donde Tegucigalpa y San Pedro Sula concentraron cerca del 30 por ciento (16) de las masacres.

En tanto, en el vecino El Salvador, la caída récord de homicidios desde 2019 ha hecho que sus centros urbanos se alejen de la lista de ciudades más violentas, sin embargo, mientras el presidente Nayib Bukele atribuye ese descenso a su llamado Plan de Control Territorial, sus críticos han citado una crisis de desapariciones y la presunta evidencia irrefutable de negociaciones entre su gobierno y las pandillas MS13 y Barrio 18 como una explicación de ese descenso.

Dicha afirmación cobra sentido si se toma en cuenta que el mismo Bukele decretó en días pasados un estado de excepción para combatir una ola de asesinatos relacionados con las pandillas. El viernes se registraron 14 homicidios, según cifras oficiales, mientras que el sábado se convirtió en el día más violento en lo que va del año con 62 homicidios en 12 de los catorce departamentos del país, un nivel de violencia que no se había visto en varios años.

 

Con información de El Independiente

JFCB

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