Redacción/CAMBIO 22

Todos los habitantes del planeta deberían contar con un sistema de alerta temprana contra las catástrofes relacionadas con el clima y los fenómenos meteorológicos extremos en un plazo de cinco años, señaló el secretario general de la ONU.

Aproximadamente un tercio de la población mundial no está cubierta por sistemas de alerta temprana, aunque en África el problema es mayor, ya que seis de cada diez personas carecen de este tipo de alertas.

A medida que el cambio climático se consolida, es probable que un mayor número de personas se vea afectado por los fenómenos meteorológicos extremos, incluyendo inundaciones repentinas, olas de calor, tormentas más violentas y marejadas ciclónicas costeras, agravadas por el aumento del nivel del mar.

António Guterres señaló que era inaceptable que un gran número de personas todavía no contara con sistemas de alerta temprana, y destacó que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático recientemente había concluido que la mitad de la humanidad se encontraba “en la zona de peligro” respecto al deterioro climático.

Guterres señaló: “Las alteraciones climáticas provocadas por el ser humano están perjudicando actualmente a todas las regiones. El informe más reciente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático detalla el sufrimiento que ya está ocurriendo. Cada incremento del calentamiento global aumentará la frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos”.

Guterres ha pedido con frecuencia que la mitad de los fondos para el clima proporcionados por los países ricos a los países pobres sean destinados a ayudarlos a adaptarse a los efectos de la crisis climática. En la actualidad, la gran mayoría de estos fondos están destinados a ayudar a los países de medianos ingresos a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, mientras resulta difícil financiar los esfuerzos de adaptación.

Guterres expresó: “Debemos invertir equitativamente en la adaptación y la resiliencia. Eso incluye la información que nos permite anticipar las tormentas, las olas de calor, las inundaciones y las sequías”

Garantizar que la población mundial esté cubierta por estas alertas supondría un costo de aproximadamente mil 500 millones de dólares a lo largo de cinco años, según los cálculos de la ONU.

La ONU confía en que una parte de los fondos procederá del Banco Mundial y otros bancos multilaterales de desarrollo, así como de la ayuda para el desarrollo procedente de los países ricos, y está buscando contribuciones del sector privado, por ejemplo de empresas tecnológicas con experiencia en el suministro de datos.

Un alto funcionario de la ONU comentó: “No será fácil, será un reto, pero cuando uno ve los costos potenciales de movilizar los recursos para hacer esto realidad, se trata de una simple fracción, un mero error de redondeo de los 14 billones de dólares movilizados por los países del G20 en los últimos dos años para recuperar sus economías del Covid-19″.

Guterres solicitó a la Organización Meteorológica Mundial que lidere los esfuerzos para garantizar que todo el mundo esté cubierto por un sistema de alerta temprana. Solicitó que se presentara un plan sobre cómo cumplir el objetivo en la próxima cumbre climática de la ONU, COP27, que se llevará a cabo en Egipto en noviembre.

Tener acceso a sistemas de alerta temprana, incluso de solo 24 horas, puede reducir los daños de las tormentas en aproximadamente un tercio. Los beneficios económicos derivados de las alertas tempranas también son elevados: un informe realizado en 2019 por la Comisión Global de Adaptación reveló que los 800 millones de dólares invertidos para evitar pérdidas por daños relacionados con el clima podrían reducir los daños en una cantidad de entre 3 mil y 16 mil millones de dólares.

Los sistemas de alerta temprana pueden incluir avisos de tormentas y alertas elevadas por olas de calor, y en las zonas costeras transmisiones de alto oleaje o tsunamis. Se pueden enviar las alertas por telefonía móvil, sistemas de difusión pública o medios de comunicación como la radio, la televisión y los periódicos.

A raíz del tsunami del océano Índico de 2004, muchos países asiáticos renovaron sus sistemas de alerta temprana, los cuales pueden incluir sistemas de altavoces en las playas y en las ciudades costeras para alertar sobre inminentes tsunamis.

En el Reino Unido, las alertas por clima extremo e inundaciones son transmitidas por los medios de comunicación y publicadas en la página web de la Agencia de Medio Ambiente.

Sin embargo, los países menos desarrollados del mundo y los pequeños estados insulares -de los cuales muchos se enfrentan a inundaciones en caso de que la temperatura global aumente en más de 1.5ºC por encima de los niveles preindustriales- son los países que tienen la menor cobertura de sistemas de alerta temprana.

Fionna Smyth, directora de política global y defensa de la organización benéfica Christian Aid, comentó que los países ricos deben actuar en mayor medida. “El hecho de que personas que no han hecho casi nada para provocar la crisis climática siguen sufriendo e incluso muriendo a manos de los fenómenos meteorológicos extremos enfatiza la cruel injusticia de la crisis climática”, indicó.

 

Con información de The Guardian

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