Redacción/CAMBIO 22

  • Los hongos micorrícicos tienen un inmenso potencial para las tierras de cultivo: mejoran la disponibilidad y absorción de nutrientes, fomentan el crecimiento de las raíces, refuerzan la resistencia a los patógenos y aumentan la absorción de agua del suelo.
  • Ahora, una prueba de campo a gran escala confirma que inocularlos en el suelo puede incrementar el rendimiento de las plantas hasta en un 40%.

Tanto los fertilizantes como los pesticidas y plaguicidas ocasionan graves daños medioambientales, desde pérdida de biodiversidad a deterioro de la calidad del agua o eutrofización de las aguas superficiales. Para eliminarlos sin que la producción agrícola se resienta hay unos aliados mucho mejores: los hongos micorrícicos.

La principal característica de estos hongos es que para desarrollar su ciclo vital por completo necesitan establecer relaciones simbióticas con las raíces de las plantas vasculares. Para ello, se forman unas estructuras llamadas micorrizas que facilitan el intercambio de nutrientes.

Científicos suizos decidieron comprobar si inocular estos hongos en el suelo podía mejorar los rendimientos agrícolas de las tierras de cultivo sin tener que aplicar fertilizantes o pesticidas para eliminar a los patógenos del suelo. Es, por tanto, una fantástica manera de mejorar la productividad empleando un enfoque biológico y sostenible, sin químicos.

En una prueba de campo a gran escala realizada por investigadores de las universidades de Zúrich y Basilea, Agroscope y el Instituto de Investigación de Agricultura Orgánica (FiBL) , el rendimiento de las plantas aumentó hasta un 40%, tal y como recoge su estudio, publicado en la revista Nature Microbiology.

Lo que hicieron fue mezclar los hongos con el suelo antes de sembrar cultivos en 800 parcelas de prueba en 54 granjas de maíz en el norte y el este de Suiza. En una cuarta parte de las parcelas, los rendimientos fueron un 40% mejores. Sin embargo, en un tercio de ellas, el rendimiento no aumentó e incluso disminuyó, por lo que decidieron averiguar el motivo.

“Descubrimos que la inoculación funcionaba mejor cuando ya había muchos patógenos fúngicos en el suelo”, dice la coautora principal Stefanie Lutz de Agroscope, el centro federal de competencia para la investigación agrícola. Es decir, se mantiene el rendimiento en los campos en los que se habrían producido pérdidas sin los hongos, y el efecto es menor en los campos sin patógenos.

“Las plantas allí son fuertes de todos modos y crecen de forma excelente. El uso de hongos micorrícicos en estos casos no aporta ningún beneficio adicional”, concluye la otra primera autora, Natacha Bodenhausen, del Instituto de Investigación de Agricultura Biológica.

El equipo pudo predecir el éxito de la inoculación de hongos micorrizos en nueve de cada diez campos, lo que es muy útil para convertir esta tecnología natural en un método agrícola fiable. Los autores esperan que su prueba sea un gran paso a una agricultura más sostenible.

 

Fuente: businessinsider

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