Redacción/CAMBIO 22

El jefe del grupo de mercenarios rusos Wagner, Yevgueni Prigozhin, que lidera una rebelión armada contra la cúpula militar rusa, anunció este sábado que sus combatientes regresarán a sus bases tras acercarse a 200 kilómetros de Moscú, para evitar un derramamiento de sangre.

“Ha llegado el momento de que se puede derramar sangre. Por eso, comprendiendo toda la responsabilidad de que se derrame sangre rusa por una de las partes, nuestras columnas dan media vuelta y regresamos a nuestras bases de acuerdo al plan”, afirmó en un mensaje de audio en su canal de Telegram. 

El grupo Wagner, actualmente tiene bajo su control la ciudad rusa de Rostov del Don, en una rebelión armada que el líder de Rusia, Vladimir Putin, calificó de traición y que, aseguró, será sofocada para evitar una nueva guerra civil.

Ante estos sucesos la comunidad internacional desde Estados Unidos a la Unión Europea (UE) y la OTAN observan de cerca los acontecimientos, que Ucrania interpreta como un signo hacia el colapso del régimen de Putin.

El Ministerio ruso de Exteriores advirtió “a los países occidentales contra cualquier indicio de posible uso de la situación interna rusa para lograr sus objetivos rusofóbicos”.

Para la inteligencia militar británica, Rusia afronta el desafío más significativo en los últimos tiempos y la lealtad de sus fuerzas de seguridad serán clave para el desenlace de la crisis.

Prigozhin, que ha asegurado que no se trata de un golpe de Estado, cruzó anoche con 25 mil hombres, según dijo, la frontera rusa a la región de Rostov desde Ucrania, donde las fuerzas rusas habían atacado supuestamente con misiles un campamento del grupo Wagner, para iniciar una marcha por la justicia hacia Moscú.

El motivo, dijo, es el caos causado por la cúpula militar en la guerra en el país vecino y la muerte de “más de 100 mil soldados rusos” por su culpa.

 

 

Fuente: Latinus
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