La investigación, que ya dura cinco años, desembocó este año en un acuerdo entre la defensa de Hunter Biden y el equipo de acusaciones liderado por el fiscal David Weiss, nombrado por Trump, que podría haber puesto fin al drama judicial.

 

 

Redacción/CAMBIO 22

La fiscalía abrió un nuevo caso penal contra Hunter Biden, hijo del presidente estadounidense, Joe Biden, por delitos fiscales, según documentos presentados este jueves ante un tribunal en California.

El hijo de Biden, de 53 años, enfrenta nueve cargos, incluyendo la falta de declaración y pago de impuestos y declaración de impuestos falsa o fraudulenta, de acuerdo con la imputación que fue entregada el viernes en una corte federal en Los Ángeles.

En concreto, los fiscales lo acusan de no pagar aproximadamente 1.4 millones de dólares en impuestos federales durante un periodo de cuatro años: desde 2016 hasta 2019.

Hunter Biden, señala la fiscalía en el documento de 56 páginas, “gastó millones de dólares en un estilo de vida extravagante en vez de pagar sus impuestos”.

El hijo de Biden, de 53 años, está ya imputado por tres cargos relacionados con la compra y posesión de armas, que es ilegal cuando se trata de una persona con adicciones, y que él adquirió en 2018.

La Cámara de Representantes de Estados Unidos, bajo el control republicano, también está investigando a Hunter Biden en el marco de las pesquisas abiertas contra su padre por supuestas irregularidades, como tráfico de influencias para beneficiar a familiares en negocios.

Dentro de estas pesquisas, el hijo del presidente está llamado a testificar ante el Congreso el próximo miércoles 13 de diciembre.

El pasado mes de octubre, Hunter Biden se declaró no culpable ante un tribunal en Delaware de los cargos que se le imputan por comprar una pistola en 2018, mintiendo al afirmar que no estaba consumiendo drogas, a pesar de que admitió posteriormente que estaba luchando contra su adicción al crack.

Los cargos contra el hijo del mandatario demócrata son el resultado de una investigación que se abrió en 2018 durante el gobierno de Donald Trump (2017-2021) y que el propio exmandatario, ahora aspirante a la nominación presidencial republicana, ha usado para atacar a Biden, con quien podría enfrentarse en las elecciones de 2024.

La investigación, que ya dura cinco años, desembocó este año en un acuerdo entre la defensa de Hunter Biden y el equipo de acusaciones liderado por el fiscal David Weiss, nombrado por Trump, que podría haber puesto fin al drama judicial.

Sin embargo, ese pacto colapsó y ahora Hunter Biden se enfrenta a un juicio que probablemente se desarrolle en plena campaña para los comicios de noviembre de 2024.

 

 

Fuente Reuters y EFE

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