• Dos leones, uno de ellos con tres patas, se vieron arrinconados en una margen de un canal de Uganda. La falta de hembras y la búsqueda de alimento los pusieron contra las cuerdas. Solo había una solución: lanzarse al agua

 

Redacción / CAMBIO 22

Dos leones macho permanecen completamente inmóviles en una orilla del canal de Kazinga, en el Parque Nacional de la Reina Isabel, en Uganda. No pueden seguir demasiado tiempo allí, pues no quedan hembras con las que aparearse. Están hambrientos, pero las presas se encuentran demasiado lejos, en la otra margen, y ya se sabe que a los felinos no les gusta nada el agua.

Además, horas antes se han enzarzado en una dura batalla con dos de sus congéneres, y han perdido. Les flaquean las fuerzas, aunque tienen suerte de estar vivos, máxime teniendo en cuenta que uno de ellos tiene solo tres patas, pues perdió una de ellas cuando cayó en una trampa de unos cazadores furtivos. Pero el hambre aprieta. Quizá fue eso lo que les moverá a hacer algo increíble.

Contra todo pronóstico se lanzan al agua y vadean el canal hasta llegar a la otra margen. Emprenderán lo que los investigadores han catalogado como el recorrido a nado más largo registrado hasta la fecha por un león, una hazaña completamente inédita en el mundo de los felinos. Algo inimaginable. Por suerte, el cámara Luke Osche y su equipo se encuentran en el lugar oportuno en el momento justo, y consiguen grabar la escena con ayuda de un dron.

Por supuesto, no es la primera vez que se documentan leones nadando. Anteriormente ya se habían observado ejemplares vadeando las aguas del delta de Okavango, en Botswana, aunque rara vez habían superado unas pocas decenas de metros de distancia. La hazaña que llevaron a cabo estos dos ejemplares denota sin duda una entereza encomiable, movida, eso sí, por la necesidad. Algo lógico, habida cuenta que, aunque no lo parezca, el león lucha cada día por sobrevivir.

Y es que, aunque para nosotros es el indiscutible rey de la selva, sus poblaciones han decrecido en un 90% únicamente en el último siglo. Hoy quedan menos de 20.000 ejemplares en estado salvaje, muchos de ellos en estado crítico, y en 26 países directamente han desaparecido.

A la pérdida de hábitat, el tráfico ilegal y la caza furtiva se suman los estragos provocados por el cambio climático. Y es que los leones, confinados en reservas de caza y parques nacionales, son muy territoriales, con lo que no suelen aventurarse más allá de su reducido hábitat.

La situación no parece ser nada prometedora. Hace años, un estudio publicado en Proceedings of the Natural Academy of Science desveló que existe un 67% de probabilidades de que las poblaciones de estos grandes felinos se reduzcan a la mitad durante los próximos 20 años en el centro y en el oeste del continente africano. Incluso podrían desaparecer en el 95% de su hábitat original.

Cuesta imaginar que los leones fueron en su día uno de los mamíferos más extendidos del mundo, con poblaciones presentes en todos los continentes. Por suerte, todavía estamos a tiempo de hacer algo por el rey de la selva. Existen numerosos ejemplos de proyectos dedicados a la conservación de estos félidos.

Uno de ellos es la iniciativa Grandes Felinos, ideada para proteger las poblaciones en libertad. Fundada en 2009 por los reconocidos exploradores de National Geographic, Dereck y Beverly Joubert, en la última década ha llevado a cabo centenares de intervenciones en el continente africano, entre ellas, la construcción de más de 1.800 cercados para proteger el ganado del ataque de los leones. El Día Mundial del León debería servirnos para poner en valor la importancia de salvaguardar estos majestuosos depredadores. Ellos están dispuestos a darlo todo, incluso salvar grandes distancias a nado.

 

 

Fuente: National Geographic

redaccion@diariocambio22.mx

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