• La religión y la formación de la civilidad

 

  • El hombre en su estar en el mundo requiere de muchas cosas, elementos que le permitan realizarse como personas, llevar una vida que lo dignifique y le permita “ser” y no arrastrar una existencia fracasada.

 

  • Aunque la mayoría de las religiones tienen un cuerpo de creencias o doctrinas, puede suceder que estas formen una teología demasiado complicada que esté más allá de lo que puede entender el lego medio, sin embargo el principio de causa y efecto aplica en cada caso, las enseñanzas de una religión deben influir en la personalidad y la conducta diaria de cada creyente (Watchtower Bible and Tract, 2012).

 

Redacción/CAMBIO 22

Hay muchas formas posibles de entender la complejidad humana. Podemos concebir el mundo desde una perspectiva económica, pues la prosperidad de los pueblos depende de una serie de parámetros económicos. También, podemos comprender el mundo que nos rodea con una visión histórica, ya que lo que ocurre en el presente es la consecuencia lógica de una serie de acontecimientos del pasado. Otra forma de comprender la diversidad es analizando los fenómenos religiosos, pues no hay que olvidar que los humanos nos dividimos en dos grandes categorías: los que practican alguna doctrina religiosa y creen en algún ser o fuerza superior o bien aquellos que rechazan la dimensión trascendente del ser humano.

Los diferentes fenómenos religiosos se rigen por principios éticos universales

La mayoría de seguidores del Cristianismo, el Judaísmo, el Islam o el Budismo siguen una serie de principios que son perfectamente asumibles, ya que en estas doctrinas se prohíbe la violencia y el robo y se proponen una serie de acciones positivas, como ayudar a los más débiles o evitar los comportamientos egoístas.

Podríamos decir que todas las religiones en su conjunto nos obligan a ser mejores personas.

Por otra parte, la religión es una fuente de cultura y está presente en la arquitectura, la pintura, el folclore, la literatura o la música.

En la mayoría de los casos es una cuestión de herencia familiar, mientras que puede existir la posibilidad de que el individuo luego de alcanzar una edad determinada y los conocimientos inherentes a la misma adopte una religión, siendo generalmente realizado un ritual específico donde se lo inicia en la misma.

El lado oscuro

Cualquier credo en su versión fanática y fundamentalista se convierte en un fenómeno potencialmente peligroso.

A lo largo de la historia muchas de las guerras que se han producido y se producen tienen como origen algún aspecto religioso. En varios momentos de la historia los católicos se han enfrentado a los protestantes, pero tanto unos como otros se inspiran en las enseñanzas de Jesús de Nazaret.

En el Islam el sunismo y el chiismo son dos ramas que permanecen enfrentadas a pesar de que ambas comparten un mismo libro sagrado, el Corán.

La religión y la ciencia

En toda creencia religiosa hay una serie de afirmaciones que son indemostrables, pero que se mantienen vivas porque los fieles tienen fe, ya sea en un libro sagrado o en las palabras de un profeta.

Desde hace 2000 años los seres humanos hemos ido construyendo un camino alternativo a la fe, la ciencia. Las afirmaciones científicas son demostrables y, por lo tanto, mientras no se demuestre lo contrario son totalmente válidas (por ejemplo, a ninguna persona sensata se le ocurre decir que la ley de la gravedad es falsa o que los principios de las matemáticas son cuestionables).

A pesar de que religión y ciencia son dos formas de entender la realidad que no siempre coinciden, no son dos caminos antagónicos e irreconciliables. Un hombre de ciencia puede creer en un ser superior y una persona profundamente religiosa puede aceptar la validez de las aportaciones científicas.

Conclusión

La religión ha sido una constante en la cultura de hombre desde su origen hasta el día de hoy. En la religión el hombre busca encontrar la trascendencia y la relación con Dios, dando pasos importantes para encontrar el mundo espiritual que existe en cada persona completando su mundo interior y exterior en que cada sujeto por su propia iniciativa se constituye practicante permanente de los modos y formas que enseña la propuesta religiosa.

La religión es el camino que tiene el hombre para encontrarse con Dios por medio de la oración, los ritos, la alabanza y la pertenencia permanente de los hombres en ella, que es alimentada con los diferentes escritos que tienen las religiones en la que están escritas las palabras, dichas por Dios a los hombres para que estos la cumplan, los mandatos de Dios a los hombres son mensajes de salvación que en muchos casos se constituyen en propuestas políticas que tienen que cumplir la sociedad o en principios éticos, que van a ser usados como referentes para la convivencia de los hombres y lograr acuerdos que son fundamentales para vivir en paz y armonía, reconociendo a las demás personas con sus características, estableciendo diálogos en el que el amor es el eje fundamental.

Las religiones no solo dirigen el fuero interno y espiritual de los individuos, sino que sus sistemas ético y moral, se transforman rápida y fácilmente en sistema legal que permea su actuar civil, político, social, económico, educativo, familiar etc. En comunidades pequeñas y altamente cohesionadas les brinda una seguridad e identidad que las blinda. Cierto, hubo excesos inexcusables solo explicables desde la simplicidad de la mente humana al no contextualizar ni tener una adecuada exégesis de la enseñanza.

Pero en el mundo de hoy con sociedades multiculturales y diversas en todos los aspectos, desde las creencias religiosas hasta las identidades sexuales, las posiciones fundamentalistas y extremistas son terriblemente explosivas y atentan contra la paz y la convivencia a que tienen derecho todas las personas sin importar sus creencias religiosas o incluso si no las tienen.

Si en el pasado las religiones les dieron identidad a todas las comunidades, las guiaron en la construcción de su propia cultura, les marcaron la senda a recorrer para desarrollar su civilización, hoy pueden ser la causa de su ruina, repudio y rechazo.

Nunca como hoy se reclama de las religiones el buscar en sus raíces las enseñanzas que lleven al diálogo constructivo entre diferentes, a la tolerancia y el respeto a la diversidad, que garantizará la supervivencia en la “aldea global”.

 

Fuente: Agencias

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