Redacción/CAMBIO 22

El mundo ya celebró el año nuevo del calendario gregoriano el 1 de enero y unos días después, el 22 de enero, también el año nuevo chino. Sin embargo, la comunidad indígena mexicana: los purépechas, lo festejaron el 1 y 2 de febrero.

Aunque se fija el 13 de agosto de 1521 como el momento en que se consolidó la conquista de México por parte de España, esa fecha solo señala la caída de Tenochtitlán bajo el asedio de Hernán Cortés, mientras que otras comunidades indígenas mantuvieron su resistencia por siglos.

Entre los pueblos indígenas que se mantuvieron en defensa de sus identidades figuran los yaquis, ubicados en el hoy estado de Sonora, y los purépechas, en Michoacán, ambos territorios en el litoral occidental mexicano.

Los hablantes de la lengua purépecha actualmente se distribuyen en 95 de los 113 municipios que integran a Michoacán, además de que se trata de un idioma sin enlace lingüístico cercano con ninguna de las demás lenguas originarias mexicanas.

El año nuevo purépecha

Todas las comunidades indígenas de América se vieron en una y otra medida avasalladas por el proceso de conquista que las potencias europeas emprendieron en el continente, generando aislamientos e incomprensiones que continuaron en los Estados modernos independientes. Esto generó dinámicas de resistencia y conservación de sus tradiciones.

Es el caso del año nuevo purépecha, que se celebra entre el 1 y el 2 de febrero del calendario occidental.

El Sistema de Información Cultural del Gobierno mexicano destaca que una parte importante del acto ceremonial ocurre desde la noche del primer día de febrero y hacia la madrugada del día siguiente.

“La conmemoración del año nuevo purépecha resurgió en 1983, después de casi 500 años de permanecer en el recuerdo transmitido de padres a hijos de manera oral para preservarla tras la conquista europea”, destaca.

“La recreación de la antigua ceremonia del año nuevo es la pieza clave de un exitoso esquema ideado para rescatar de la memoria colectiva los elementos culturales del pasado, apelando a la antigua tradición purépecha de transmitir en forma verbal los conocimientos de una generación a otra”, abunda el espacio cultural.

Entre los rasgos de la ceremonia figura que cada año se cambia la sede, en la que participan a micrófono abierto asistentes que comparten conocimientos heredados de sus familias. El año nuevo purépecha inicia en febrero por concordancia con los ciclos productivos de la tierra.

Una vez encendido el Fuego Nuevo, los dirigentes purépechas rememoran su historia y ofrecen un mensaje basado en el pensamiento de sus antepasados, dando paso al Tiempo Nuevo.

Con el fuego se agradece a la Madre Tierra los favores recibidos a lo largo del año, de acuerdo con la cosmovisión purépecha.

Durante la dinámica de micrófono abierto no solo se alude directamente a la ceremonia, sino que también se abordan otros temas, como juegos, música y datos históricos. Además, por la noche se juega a la pelota encendida.

 

Fuente Sputnik
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RHM