Fred Alvarez/CAMBIO22

El aire en el Salón Tesorería de Palacio Nacional se tensó en cuanto Reyna Haydeé Ramírez tomó el micrófono. No hubo preámbulos amables; desde el primer segundo, la reportera marcó una distancia crítica, lanzando un dardo sobre la “preparación” de las respuestas presidenciales. Lo que siguió fue un duelo de narrativas entre la libertad de expresión y el orden institucional.

El detonante: Las sillas vacías y el reportero “invisible

El punto de quiebre ocurrió cuando Reyna denunció un caso de censura indirecta: un colega suyo, proveniente del noroeste, a quien supuestamente se le negó el acceso bajo el argumento de que el recinto estaba “lleno“.

La evidencia visual: Reyna señaló directamente las sillas vacías en el salón (contó siete en voz alta) para evidenciar lo que ella consideró una falsedad administrativa.

La presidenta Claudia Sheinbaum negó la acusación de inmediato, apelando a que el acceso se rige por un proceso de registro y acreditación, y no por criterios de censura.

El choque: “No digan mentiras”

El momento de mayor fricción, llegó cuando la reportera soltó la frase incendiaria: “Y no digan mentiras”, refiriéndose a las razones por las cuales se bloqueaba la entrada a otros periodistas.

La reacción de la mandataria fue tajante y personal:

“¡Yo no digo mentiras!“, replicó Sheinbaum, exigiendo un marco de respeto mutuo.

Para la Presidenta, el hecho de que Reyna estuviera ahí, cuestionando y hablando por varios minutos, era la prueba máxima de que la libertad de expresión seguía intacta. Para la reportera, su presencia era la excepción que confirmaba una regla de favoritismos y exclusiones.

Reyna cuestionó por qué ciertos medios “afines” o figuras específicas reciben la palabra casi semanalmente, mientras otros esperan meses. ¡Cómo explica que le da a Contralínea cada semana?

Sheinbaum argumentó que se busca dar variedad entre medios tradicionales y digitales, mencionando que incluso medios críticos han tenido espacios frecuentes.

La confrontación terminó sin un acuerdo. Mientras Sheinbaum insistía en el respeto al espacio público y a la verdad de su administración, Reyna se retiró manteniendo su postura de que el acceso a la “mañanera” no es igualitario para todos.

Fue un intercambio donde la palabra “mentira” voló de un lado a otro, dejando ver que la relación entre la prensa independiente y el nuevo gobierno mantiene las mismas chispas que en el pasado.

 

Fuente: Fred Alvarez

redaccionqroo@diariocambio22.mx

AFC/RCM

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