• Es irresponsable periodísticamente hablar sólo sobre una perspectiva de la información.

 

Redacción/CAMBIO 22

Tras el fallecimiento de Ociel Baena, magistrade y activista no binarie, así como de su pareja Dorian Daniel, una serie de conjeturas comenzaron a circular en los medios de comunicación que apuntaban desde un supuesto crimen pasional hasta un crimen de odio. El tratamiento de la información ha sido diferente por cada televisora, periódico, emisora o portal; mientras algunos insisten en la revictimización hay otros que aprendieron su lección.

Destaca el trabajo de Grupo Imagen donde pareciera que hay un intento por respaldar la teoría del supuesto crimen pasional de la Fiscalía local al mostrar una serie de videos cuando le magistrade y su pareja viajan del aeropuerto a su hogar. El análisis de esta televisora es una relación “fría y distante” entre las víctimas durante los videos. ¿Cómo puede comprobar este medio de comunicación que había enojo, rabia o felicidad en una persona a través de un video? Durante la filmación no aparece algún signo de violencia, sólo son dos personas que llegan de un vuelo y llegan a su casa, no hay más. Me sorprende el valor de la televisora para calificar el comportamiento y las emociones de los involucrados con una evidencia tan sencilla.

Finalmente, Ciro Gómez Leyva remata la información al preguntar: “¿Dónde está ese crimen de odio? ¿En dónde están matando personas homosexuales o personas transgénero?”. Habría que responderle que en México, donde la violencia hacia este sector es una fuerte realidad. Tan sólo en mayo pasado el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio contra Personas LGBTI+ en México alertó sobre 305 hechos violentos de 2019 a 2022, de los cuales 77 fueron en 2019 – 2020, 87 en 2020 – 2021, así como 141 en 2021 – 2022.

Lo anterior revela una tendencia al alta en los últimos tres años. Esto lo reafirmó la organización Letra S, Sida, Cultura y Vida cuando reportó un aumento de más del 11.5% en los asesinatos de odio contra personas LGBT+ en México durante 2022.

Es irresponsable periodísticamente hablar sólo sobre una perspectiva de la información. Habría que hablar sobre la trayectoria de Ociel como activista en favor de los derechos de las personas de género binarie y lo peligroso que es desempeñar ese papel en México. Habría que hablar sobre las líneas de investigación que tienen las autoridades y qué elementos están retomando para su trabajo. También habría que considerar el impacto que puede tener el manejo de la información en la familia de las víctimas y qué reacción puede tener el público: si sabes que habrá gente que se burlará de una muerte, ¿cómo puedes evitarlo?

En 2020 el periódico La Prensa sufrió las consecuencias de tratar de mala manera la información al publicar las fotos del feminicidio de Ingrid Escamilla. Tras una fuerte reprimenda al medio, dedicó esta vez una portada respetuosa a la muerte de le magistrade.

Entonces, ¿es falta de capacitación o falta de voluntad? Es cierto que en el gremio periodístico necesitamos una instrucción sobre cómo manejar este tipo de información ante esta nueva era; tomar cursos con perspectiva de género y derechos humanos. Aunque a veces pareciera que es una responsabilidad que no quieren tomar, entonces el problema se vuelve aún más serio. Ojalá algún día llegue ese pedacito de empatía y humanismo.

 

Fuente: La Lista

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