• La infraestructura no solo tiene impacto económico en un país, también se usa como promesa en la política al ser un elemento determinante en la simpatía del electorado.

 

Redacción/CAMBIO 22

En época de elecciones, las promesas no faltan. Candidatos y candidatas enlistan las propuestas que, consideran, traerán beneficios a los votantes que quieren convencer. Dentro de sus discursos, hay un lugar especial para las obras de infraestructura.

Cuando Andrés Manuel López Obrador fue Jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal, una de las construcciones que destacó fue el segundo piso del Periférico; y ahora, como presidente, se ha enfocado en impulsar obras como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas.

Estos proyectos surgieron durante su campaña presidencial y aún son parte fundamental de su gobierno. Tanto, que creó un decreto para que estos proyectos sean considerados de seguridad nacional.

Y este caso no es la excepción. Por ejemplo, durante la presidencia de Enrique Peña Nieto se dio mucho énfasis al Tren Interurbano México-Toluca; como Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, priorizó la construcción de las líneas del Cablebús; y en el periodo de Marcelo Ebrard, en ese mismo cargo, realizó la Línea 12 del Metro.

Durante las campañas electorales, ya sean federales, estatales o municipales, los candidatos prometen obras que beneficien a los sectores de la población con los que quieren simpatizar y que sean parte de su legado como gobernantes.

El discurso en las campañas es un conjunto de promesas con el que se busca provocar el pensamiento y la decisión por parte del elector. De acuerdo con el politólogo Carlos Elizondo Mayer-Serra, los gobernantes han utilizado la obra pública como una señal de cumplimiento.

“La vida se desarrolla dentro de la infraestructura de una ciudad, al desplazarse, tomar transporte público, tener una propiedad y parques recreativos. Son elementos necesarios en los que se desenvuelve la vida del ser humano, he ahí el peso de sólo prometer o mencionar que se desarrollarán obras para la comodidad de los votantes”, sostiene Juan Carlos Montero Bagatella, profesor de Transformación Pública en el Tecnológico de Monterrey.

Para Mariana Campos, coordinadora del Programa de Gasto Público y Rendición de Cuentas de México Evalúa, la mención de las obras de infraestructura demuestra que existe una comunicación entre la comunidad y la política, “está muy bien que la comunidad pueda levantar la voz y solicitar atención en cuestión de la infraestructura, demuestra que se escucha a la población”.

Sin embargo, mencionar obras de infraestructura no es garantía de nada. Campos comenta que durante la campaña electoral se pueden prometer proyectos que, cuando se comienzan a planear resultan no ser rentables desde el punto de vista económico, o en el ámbito social no cumplen con lo prometido en beneficio de la comunidad.