La Guerra Sucia Degrada a la Política, que Ya De Por Sí Tiene un Fuerte Desprestigio
26 Ene. 2026
Jorge González Durán / CAMBIO 22
La guerra sucia contra adversarios políticos se incuba en las cloacas de la politiquería al servicio de los más sucios intereses. Y es animada y pagada por quienes aspiran al poder para medrar y para saciar sus apetitos mal sanos y para darle rienda suelta a sus más bajos instintos.
Morena nació del descontento social contra las formas y los usos de la vieja política que hizo del poder un cubil de mercaderes.
Pero al parecer algunos morenistas de ocasión recurren a las viejas tretas y artimañas para tratar de descalificar a quienes abanderan una política de congruencia y dignidad para sustentar sus legítimas aspiraciones para el 2027.

En estos días la jauría ha enfocado sus fauces contra Rafael Marin Mollinedo, que aspira con todo derecho y con legítimos prendas a ser el candidato de Morena al gobierno del estado.
Lo quisieron enfermar pero la falsa versión fue una diabólica estrategia fallida porque Marin enseguida salió a desmentir la versión nacida del miedo y una ola de solidaridad arropó al fundador de Morena en Quintana Roo.
Marin va viento en popa, con una actitud de respeto a todas y todos, sirviendo al país en la alta responsabilidad que le encomendó la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Desde la Agencia Nacional de Áduanas, con transparencia y rectitud, ha dado excelentes resultados en beneficio de la economía nacional. Ahora nuestro país cuenta con un sistema aduanero moderno, que trabaja en estrecha coordinación con los empresarios, en un duro combate al contrabando y la corrupción.
Los resultados de su trabajo han sido avalados y reconocidos por la Presidenta, por el Poder Legislativo, por los empresarios y por la sociedad en general.
La guerra sucia se ha estrellado contra su trayectoria, pero no está de más señalar estas nocivas prácticas que ensucian a la política estatal.
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