Redacción/CAMBIO 22

José María Morelos, 11 de febrero. –  La chaya, una planta presente en todos los rincones de la península de Yucatán, está cobrando relevancia como un superalimento con propiedades no solo nutricionales, sino también medicinales, respaldadas por estudios científicos. Su valor ha sido reconocido por la investigadora y académica María de Jesús Méndez Aguilar, profesora de la carrera de Ingeniería en Sistemas de Producción Agroecológica de la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo (UIMQROO), quien ha dedicado más de una década al estudio de esta planta y su impacto en la salud y alimentación.

“He estudiado la chaya por más de 10 años, combinando el conocimiento tradicional de la población maya con un enfoque científico para sistematizar y ampliar su valor”, explica la investigadora. Su trabajo ha permitido documentar las diversas variedades de la chaya, su cultivo en condiciones distintas al huerto familiar y sus beneficios nutricionales.

Uno de los logros más recientes de la profesora Méndez Aguilar es la publicación de un libro que recopila información sobre la producción y consumo de la chaya. “Este libro no solo presenta platillos tradicionales elaborados con chaya, sino que también incluye su valor nutrimental, resaltando sus altos contenidos de proteína, calcio y vitamina C. Es una herramienta clave para fomentar su consumo entre las nuevas generaciones”, destaca.

La chaya no solo es un alimento altamente nutritivo, sino que también ha demostrado ser eficaz en la reducción de hasta 41 enfermedades, según estudios científicos y la medicina tradicional maya. A pesar de ello, su consumo ha disminuido en las ciudades, donde muchas personas desconocen sus propiedades. Sin embargo, en comunidades mayas sigue siendo una parte esencial de la dieta y la medicina natural.

El cultivo de la chaya también es una ventaja para los productores, ya que se adapta fácilmente a diversas condiciones de suelo y requiere poco mantenimiento. Programas como “Sembrando Vida” han comenzado a fomentar su siembra en parcelas, reconociendo su potencial económico y ambiental. “La chaya es una planta rústica que puede crecer incluso en macetas, lo que la hace accesible para cualquier hogar”, señala la investigadora.

La profesora Méndez Aguilar enfatiza la importancia de seguir promoviendo el consumo de chaya, no solo en comunidades rurales, sino también en zonas urbanas, donde su valor nutricional podría contribuir significativamente a mejorar la alimentación de la población. “Es una planta que ha sido consumida desde tiempos prehispánicos y cuyo conocimiento tradicional debemos recuperar y revalorar”, concluye.

El libro, resultado de más de 10 años de investigación y tres proyectos de estudio, ya está disponible en formato digital e impreso. Su edición ha pasado por rigurosos procesos de revisión de instituciones como la Universidad Autónoma de Yucatán y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO). La versión impresa, encuadernada con materiales resistentes, está diseñada para su distribución en comunidades, con el objetivo de seguir difundiendo los beneficios de la chaya y su papel en la cultura alimentaria maya.

 

 

redaccionqroo@diariocambio22.mx

RHM

 

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