Redacción/CAMBIO 22

Las muestras de inconformidad llevadas a cabo por activistas de la organización Greenpeace México, dieron a conocer que durante la construcción del Tramo 5 del Tren Maya, que corre de Playa del Carmen a Tulum, se descubrió una caverna semi inundada que evidencia las dimensiones de la zona que impactarían en el nuevo trazado de la importante obra.

Sin embargo, la sin razón que presentan las autoridades federales pone en riesgo un proyecto que beneficiaría a más de un millón de personas en una de las zonas más rezagadas de México.

En las imágenes que circularon en redes sociales, se puede observar que debido al tamaño de la caverna Angry Wasp se han frenado las operaciones para la construcción del Tren Maya.

Ante esta situación, los activistas señalan que la realización de esta obra es una mala idea por la fragilidad de la zona, además de que pone en riesgo la biodiversidad del lugar.

Aunque los ambientalistas tampoco dicen que las acciones de gobierno que llevan en el entorno apoyarán el rescate de una zona severamente dañada por el impacto que ha arrojado el desarrollo principalmente en la zona que comprende el corredor turístico de la Riviera Maya y en dónde se asentará el tramo Cinco del Tren Maya. La reforestación es un hechos.

Y pese a ello organizaciones ambientalistas como Siempre Unidas, Jaguar Wildlife Center, Centinelas del Agua, Red de Formadores Socioambientales y Moce Yax Cuxtal confirmaron la presencia de la enorme caverna que forma parte del sistema de ríos subterráneos Angry Wasp, que también se han pronunciado en contra de la obra.

“Los expertos han advertido insistentemente que el subsuelo de Quintana Roo contiene infinidad de cavernas y ríos subterráneos, esta formación natural es una muestra de ello”, advirtió el activista Raúl Padilla, presidente del Wildlife Center.

Y el daño causado a ese sistema hídrico por varias décadas al ser utilizado en su gran parte de las zonas donde se encuentran los asentamientos humanos es una realidad al utilizarlo gran parte de la población como zonas de desagüe de aguas negras.

Sin embargo, el desarrollo se hace necesaria para apoyar el desarrollo de una zona con una alta vocación turística y que apoyaría a disminuir el rezago y las desigualdades sociales en la que se vive actualmente.

Por lo tanto ¿dónde podría reubicarse el tramo cinco del Tren Maya, pues como bien dicen ellos toda la zona y su subsuelo presenta zona de cavernas con los ríos subterráneos más grande del mundo?

La obra del Tren Maya es de vital importancia para la zona Sur-Sureste y Península de Yucatán, si se pretende lograr el desarrollo económico y social de más de 16 municipios ubicados en los cinco estados del país en dónde funcionarán terminales y circulará ese importante medio de transporte.

Sin embargo, las muestras de inconformidad se suman a diario y apenas el lunes un grupo de al menos 8 activistas se manifestaron en la construcción del tramo 5 del Tren Maya y detuvieron simbólicamente las obras al impedir que la maquinaria siga con el desmonte del área donde pasará la vía férrea.

Los activistas se “amarraron” a las maquinarias y colocaron una manta amarilla que decía “Protejamos la selva maya”.

En las imágenes que ha publicado la organización Greenpeace se observa la brecha que hay por los árboles que se cortaron para el paso del Tren Maya.

Pese a que ambientalistas y organizaciones se han manifestado en contra de esta obra, el Gobierno federal ha acusado una campaña de desprestigio.

Y uno de los principales problemas del gobierno de la 4T es la cerrazón que demuestran para analizar las inconformidades que presentan los grupos ambientalistas y ciudadanía en general.

Sumado a ello el beneficio que le han dado a los consorcios hoteleros que se opusieron a permitir la instalación de la vía en sus propiedades pese a que en ellas el impacto sería menos dado el grado de impacto que ha sufrido por el desarrollo turístico construido ahí.

Aunado a ello, desarrollarla sobre la vía carretera Cancún-Playa del Carmen-Tulum generaría millonarias pérdidas al sector productivo más importante de la entidad dadas las afectaciones que arrojarían las obras al disminuir el flujo vehicular, aunado a ello los riesgos por accidentes vehiculares se incrementarían considerablemente.

La radicalización del grupo ambientalistas Greenpeace se reflejó al llamar a proteger la selva maya y demandar la suspensión inmediata del tramo 5 que va de Cancún a Tulum.

Y argumentan que el trazo ha sido cambiado cuatro veces, sin respetar la promesa del tren sobre el derecho de vía existente, adentrándose en la selva y sin contar con una Manifestación de Impacto Ambiental.

Los daños a la flora, la fauna y los ríos subterráneos serán irreversibles a menos que se cambie el trazo actual.
La mañana de ese lunes se dieron cita para detener simbólicamente las obras y la organización desplegó una manta con el mensaje Protejamos la selva maya, mientras 8 activistas de la organización ambientalista inmovilizaron con el cuerpo la maquinaria.

A través de impactantes imágenes, Greenpeace denunció la profunda devastación en la zona, que se extiende al día de hoy en por lo menos 30 kilómetros de selva con 60 metros de ancho.

Personas expertas y activistas de organizaciones como Siempre Unidas AC, Jaguar Wildlife Center, Centinelas del Agua, Red de Formadores Socioambientales y MOCE Yax Cuxtal AC han mostrado su preocupación debido a los impactos negativos que tendrá la construcción de este tramo ya que, en el último de los cuatro cambios de su trazo, la ruta se adentra cada vez más en la selva, contraviniendo la promesa de conservar un trazo sobre el derecho de vía existente, además de no existir Manifestación de Impacto Ambiental (MIA)[i], violando lo dispuesto en los Artículos 170 a 174 de la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA) que establece la clausura temporal, parcial o total de un proyecto a instancias de la PROFEPA en caso de ausencia o de la no aprobación del estudio de impacto ambiental que debe ser presentado a SEMARNAT como requisito para llevar a cabo cualquier obra.

Aleira Lara, Directora de Campañas de Greenpeace México, llamó al presidente Andrés Manuel López Obrador a suspender inmediatamente las operaciones en el tramo 5 que pretende abarcar 121 kilómetros de doble vía, con 5 estaciones y 3 paraderos y que irá del aeropuerto de Cancún hasta el libramiento a Tulum y a fortalecer el marco jurídico en lugar de debilitarlo aún más: “Nos preocupa que no exista una Manifestación de Impacto Ambiental lo cual, además de incurrir en un acto ilegal, está dando paso a daños irreversibles en el ecosistema.
Esta ruta, tal como está planteada, fragmentará, deforestará, defaunará, contaminará y pondrá en riesgo aún más a la selva, a los ríos y a las comunidades”, declaró.

“Los proyectos de infraestructura, desarrollo económico y turísticos no deben derivar de la destrucción de la naturaleza ni de la violación a los derechos humanos”, enfatizó Lara. 

Dentro de las alertas de Greenpeace sobre las potenciales afectaciones medioambientales y los daños irreversibles debido a la construcción del tramo 5 destacan:

La construcción de infraestructura ferroviaria encima de terreno kárstico, poroso y de poco espesor es altamente riesgosa y puede derivar en inminentes colapsos, además de generar la contaminación irremediable de este acuífero debido a la perforación para la instalación de pilotes y otras estructuras.

Este tramo pasará sobre varios sistemas de cuevas y ríos subterráneos, entre los cuales se encuentra; el sistema Dos Ojos-Sac Actun que es un sistema complejo que pudiera llegar a tener hasta mil km y que aloja restos humanos, faunísticos y cerca de 200 sitios arqueológicos. Esta intervención generará un desequilibrio ecológico irreversible que pone en peligro a especies que en ellas habitan, entre las que destacan dos especies de peces ciegos que se encuentran en peligro de extinción de acuerdo a la NOM-059. El mar Caribe comienza en las cuevas y en sus cuencas de captación. Todo lo que le suceda a los sistemas subterráneos de Quintana Roo, impactará directamente al mar Caribe.

Los impactos negativos en la flora y fauna que habita la selva y que alberga a 114 especies de mamíferos terrestres[5], algunas con categoría de riesgo (incluidas en la NOM-059), entre ellas el jaguar, y que dependen directamente de las cuevas y cenotes para su refugio y abastecimiento.

La deforestación de decenas de kilómetros y cientos de miles de árboles dificultará la captación de agua hacia el manto freático.

Existen alternativas que pueden generar desarrollo sin destruir el hogar de miles de especies nativas: turismo responsable con el medio ambiente, alternativas de movilidad como un tren ligero en vías existentes y estudios de manifestación de impacto ambiental son necesarios para fortalecer a la región y cuidar la biodiversidad mexicana. La biodiversidad y el agua son los recursos más importantes con los que cuenta nuestro país, y por ello, espacios como la Península de Yucatán deben preservarse reconociendo los saberes de los pueblos originarios quienes han sido custodios de los territorios, de la riqueza natural y cultural de México.

 

 

Fuente: Green Peace, Reporte Indigo

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