abril 19, 2024 06:45

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Renán Castro Madera, Director General

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Renán Castro Madera/CAMBIO 22

Lunes 18 de junio del 2018.-El reloj de la sala de espera marcaba las 22:30 horas; la pista del aeropuerto internacional de Chetumal, ha sido “cerrada”, sin embargo para los empleados nocturnos incluyendo a los cuerpos de seguridad para nada era inusual el movimiento que se daba en la delegación de la dirección general de aeronáutica civil, enclavada en las oficinas del puesto de control del aeropuerto chetumaleño.

Cómo cada semana desde noviembre del 2016, se preparaban para recepcionar un avión Hawker-700 que aterrizaba entre las 4 o 6 de la mañana, para descargar más de tonelada y media de cocaína al final de la pista del aeropuerto mencionado.

La corrupción y complicidad quedaba evidenciada, pero además se reflejaba el narco estado que se había construido a lo largo de los tres últimos sexenios federales.

Las relaciones de la clase política quintanarroense con el Cártel de Caborca, “funcionaban a la perfección” y les hacían ganar millones de dólares semanalmente, lo que provocó que en menos de seis años se convirtieran en una de las organizaciones criminales más poderosas del país al tener a los tres estados de la península de Yucatán bajo su dominio, mismo que se complementaba con las poblaciones fronterizas del estado de Sonora, lugar donde lo habían fundado la familia Caro Quintero.

El importante aeropuerto de Chetumal era la joya de la corona junto con Ciudad del Carmen, pues eran los sitios en dónde cargaban turbosina para proseguir su trayecto a los Aeropuertos de Querétaro, Toluca o en el último de los casos el campo aéreo de Cuernavaca Morelos, para reposar después del trepidante periplo que iniciaba en alguno de esos lugares y se prolongaba hasta un aeropuerto de Venezuela, el de Chetumal, o cualquier parte de la zona Sur del estado, en dónde abundan las pistas clandestinas.

Todo ello obligó al gobierno de la 4T a modificar y crear la Ley de Protección al Espacio Aéreo Mexicano, que para la oposición significa la Militarización de los cielos de México, pues la misma ha sido encargada para su ejecución a la Secretaría de la Defensa Nacional.

Empero antes de llegar a la “militarización” del espacio aéreo se comprobó la corrupción que imperaba tanto en la dirección general de aeronáutica civil como en infinidad de terminales aéreas del país y en particular en las oficinas principales de la ciudad de México.

Las terminales y los puestos ejecutivos y de mando para los operadores del narcotráfico las cotizaban en cinco millones de dólares y en ellas además de Chetumal, se confirmó que estaban incluidas en el circuito del sureste Ciudad del Carmen, Palenque, Campeche Capital, Tuxtla Gutiérrez y Tapachula Chiapas.

Situación que obligó a la creación de ley de Protección al Espacio Aéreo Mexicano, en la cual se traslada a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Secretaria de Marina (SEMAR) la responsabilidad de la vigilancia y protección.

Esta nueva reglamentación, avalada ayer en el Senado, crea el Sistema de Vigilancia y Protección del Espacio Aéreo Mexicano, el cual estará encabezado por la Sedena.
Tendrá como finalidad inhibir o contrarrestar las operaciones aéreas ilícitas y de aquellas que atenten contra la seguridad nacional.

También se creará el Centro Nacional de Vigilancia y Protección del Espacio Aéreo, el cual también dependerá de la Sedena. Este organismo llevará a cabo acciones de acertamientos, interceptación aérea, identificación y asistencia de aeronaves en emergencia en el espacio aéreo.

Pero para entender la importancia y la razón por la cual decide el Presidente Andrés Manuel López Obrador a lanzar esta iniciativa, se hace necesario repasar esta lista de operaciones Aéreas clandestinas en la zona Sur de la entidad y que tiene bien documentada la SEDENA.

El 27 de octubre del 2020, en Chetumal, fue asegurado un Jet con 1.5 toneladas de cocaína, el gobierno de México, no terminaba de acomodarse en el poder, cuando el cártel de Caborca que dirige José Gil Caro Quintero “Don José” proseguía con sus operaciones Aéreas y ganando millones de dólares semanalmente, gracias a la red de complicidades que tejió entre funcionarios aeroportuarios federales, cuerpos de seguridad estatales y municipales de Quintana Roo y hasta algunos malos elementos del Ejército Mexicano.

La aeronave era una tipo Hawker 700, sin matrícula. Fue hallada en la pista del aeropuerto de Chetumal, donde cada vez era más frecuente que aviones de este tipo y avionetas fueran abandonadas en esa terminal aérea sin mayores explicaciones.

De acuerdo con las autoridades, la aeronave aterrizó entre las 04:00 y 06:00 horas. Los reportes indicaron que, además de este avión, otros dos vehículos aéreos lograron evadir el sistema de los radares y los sobrevuelos realizados por efectivos de la Marina y Fuerza Aérea.

Los aviones perseguidos, dicen los informes, no fueron alcanzados. Tomaron la ruta hacia Belice y evadieron el cerco aéreo que le habían preparado las autoridades mexicanas.

La Sedena reconoció que del avión abandonado en la terminal de Chetumal salieron dos pilotos que intentaron huir. Los soldados tendieron un cerco y lograron detener a uno de ellos. “Era originario de un estado del Norte del país”, dice el parte militar, aunque no precisó la nacionalidad.

El diario CAMBIO 22, publicó en su momento, las identificaciones de los mencionados pilotos mismos que fueron apoyados en su huida por miembros distinguidos de la entonces Policía Federal y de la Secretaria Estatal de Seguridad Pública de Quintana Roo.

El piloto fue puesto a disposición de la Fiscalía General de la República, sin embargo, tres meses después fue dejado en libertad sin mayor explicación.Y es que la organización de los Caro Quintero y/o Cártel de Caborca, habían impuesto al jefe de la oficina de operaciones de la dirección general de aeronáutica civil en Chetumal, Antonio Arreola Aguirre, mismo que se encargaba de proporcionar los permisos de vuelo y la venta de turbosina a las más de cinco aeronaves que por lo general aterrizaban semanalmente en el aeropuerto de la capital quintanaroense para avituallarse y cargar combustible para proseguir su vuelo al cono Sur del continente o en su caso reabastecerse posterior al descargo de su valiosa pero prohibida mercancía.

Antes, el 9 de septiembre de este año, otra aeronave tipo Hawker 700 también fue abandonada sin mayores explicaciones en el aeropuerto de Chetumal y otra el dos de septiembre en el aeropuerto internacional de Cancún.

En el caso de la aeronave abandonada en Chetumal el piloto y copiloto acudieron ante las autoridades aeroportuarias para presentar el plan de vuelo y la documentación de la aeronave.

Tras entregar los documentos, los conductores de la aeronave dijeron que irían a comer, pero ya no regresaron.

Simplemente abandonaron el jet sin que hasta la fecha se conozca el paradero de los tripulantes.

De igual manera como ocurría ahí con frecuencia una patrulla de la Policía Federal ayudó a trasladarlos a un hotel del centro de la capital del estado, pero minutos después lo abandonaron por rumbo desconocido, tras ser alertados por policías quintanarroenses que el Ejército Mexicano preparaba un operativo para detenerlos.

En esta nota informativa agregamos las fotos de los susodichos,.mismas que abandonaron en una habitación del hotel en dónde se hospedaron por escasos diez minutos.
Luego de una revisión, la Sedena informó que la aeronave traía matrícula falsa. No se hallaron rastros de droga en su interior.

Según los informes oficiales, tan sólo en el año 2021, se aseguraron en el sur de Quintana Roo ocho aeronaves.

El primero fue un Jet que aterrizó en la carretera federal vía corta a Mérida, tramo Polyuc-José María Morelos, otro en el aeródromo de Majahual, y uno más en la comunidad rural de Salamanca municipio de Bacalar.

Otras aparatos fueron hallados en la comunidad de Morocoy municipio de Othón P. Blanco, y otros dos más fueron asegurados en la carretera José María Morelos y la comunidad de Pucté, respectivamente; otro avión fue abandonado el poblado Sergio Butrón.

Los informes establecen que sólo en cuatro casos se halló droga y fueron arrestadas cuatro personas relacionadas con el aterrizaje de las avionetas con droga.

En el año 2020, en Quintana Roo han aterrizado seis aviones con droga, todas provenientes de Colombia y Venezuela. Según los informes oficiales, al menos unos cincuenta aviones por año aterrizan en el Caribe mexicano, con lo cual esta región se ha convertido en la preferida y “autorizada” para operaciones del narcotráfico.

Los aviones repletos de droga siguen bajando en el Caribe, pese a la negativas de las autoridades competentes, dados los lazos y protección que se le brindó a la pasada administración estatal y que propiciaron la sociedad entre ellos y el Cartel de Caborca.

 

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