• El joven peninsular trabajará con la NASA para explorar Titán, una de las lunas de Saturno

 

  • El proyecto en el que trabajara el joven indígena de Campeche podría desvelar cómo fue que se originó la vida en la Tierra

 

  • Guillermo Chin Canché, estudiante y científico mexicano de origen maya quien trabajará con la NASA en el proyecto Dragonfly

 

Redacción/CAMBIO 22

Guillermo Adrián Chin Canché, es un joven de la comunidad de Bethania en el estado de Campeche, orgulloso de sus orígenes mayas, pero que tuvo que vencer varios factores entre ellos el económico y la discriminación del que era objeto por sus rasgos indígenas para poder concluir sus estudios, actualmente es astrobiologo y se encuentra en Ensenada Baja California.

Próximamente estará viajando a los Estados Unidos para participar en el proyecto de Dragonfly de la NASA, donde 117 científicos de diferentes países estudiaran la astrobiología del satélite del planeta Saturno llamado titán.

Guillermo Adrián es el mayor de tres hermanos creció en la comunidad de Bethania, desde pequeño apoyaba a sus padres pero tuvo que dejar su comunidad para poder seguir con sus estudios, respaldado por sus padres quienes siempre lo motivaron y lo apoyaron en sus estudios con el poco dinero que juntaban de la venta de la masa y pozole, oficio al que se dedican.

Guillermo siempre tuvo gran admiración por sus ancestros mayas, debido que para él, los mayas eran excelentes astrólogos y tenían una gran exactitud de los movimientos de las constelaciones, con calendarios donde consideraban la luna, el sol y el movimiento de los astros como marte para tener fechas aproximadas para las cosechas.

Fue al trabajo realizado en una tesis donde estudio “Encelado” otra de las lunas de Saturno, lo que lo llevó a ser invitado por Scott Rafklin para trabajar en el proyecto de Dragonfly, será el único mexicano y de origen maya que llegue a la nasa.

El proyecto de la NASA Dragonfly, planea estudiar la astrobiología del satélite del planeta Saturno llamado titán mediante una sonda que desplegará Drones con la capacidad de perforar el suelo y obtener materia del lugar, además de analizar la atmósfera y tomar muestras de los océanos de métano para tener una mejor idea de la físico química que existe y como los parámetros biogeoquímicos pueden ayudar a formar sus propias formas de vida.

El Planeta Saturno tiene más de 80 lunas satélites y titán es uno de ellos, lo que convierte a titán en especial para ser estudiado es que tiene una atmósfera más densa que el de la tierra. Titán tiene todas las características que tenía la tierra cuando la vida surgió y estudiar a titán puede resolver una de las mayores preguntas de la humanidad- ¿cómo surgió la vida en la tierra?

Desde niño Chin Canché tuvo muchas preguntas sobre el mundo que lo rodeaba. Recuerda que su papá intentaba contestarle todas, sin embargo, cuando no tenía respuesta lo incentivaba a investigarlo por su cuenta para que así el joven pudiera enseñarle a él.

Motivado por su curiosidad, Guillermo se formó para ser ingeniero en Mecatrónica para después estudiar una maestría en Ciencias y Tecnologías del Espacio en la Universidad Autónoma de Campeche (UAC). Actualmente se encuentra estudiando una maestría en Oceanografía Física.

Su historia también lo llevó al lugar en donde ahora está. Al ser un joven de una comunidad indígena maya de Campeche, se siente orgulloso de poder continuar con la curiosidad que caracterizó desde épocas pasadas a sus ancestros.

Recordemos que la civilización maya desarrolló su propio calendario, lo que le brindó una gran precisión de ciclos lunares, solares, eclipses y los movimientos de los astros. Llegaron a tener mejor precisión que los cálculos del Viejo Mundo. La observación y el registro fueron claves en el avance astronómico maya. Era tal su precisión que ya tenían registro de los planetas (hasta Júpiter).

“Yo desde muy pequeño he tenido la intención de ser científico, y por mis propios padres, pues somos de una comunidad indígena maya y los mayas eran famosos por su astronomía”, asegura feliz de sus raíces, con las que conecta al ser parte de un proyecto astronómico internacional.

En el mes de marzo Guillermo viajará a Estados Unidos (EEUU) para participar en el proyecto Dragonfly de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA).

“Estamos analizando la dinámica atmosférica de una de las Lunas de Saturno (…), mi trabajo de investigación de tesis es modelar la capa limite de la atmosfera, ahí en lugar de haber agua, hay metano y estamos intentando resolver cómo el metano juega un papel importante para el surgimiento de la vida en la Tierra, comentó.

Logró entablar comunicación con un doctor que trabajan en el proyecto quien le comentó que tenía el perfil idóneo para realizar el trabajo solicitado y que de esta forma la aeronave de la NASA pudiera tener un sistema de control que sea automático.

Pero además de estudiar para querer resolver los misterios de nuestro origen como seres vivos, a Guillermo le apasiona compartir lo que aprende. Por ello ha tenido la fiel convicción de dedicarse también a la divulgación de la ciencia.

“Para mí la divulgación es que todos estos conocimientos que se tienen puedan llegar a cualquier persona y sobre todo que entiendan la importancia que tiene este conocimiento. Yo me veo de esa forma: haciendo tanto investigación científica en astrobiología como divulgando la ciencia hacia la sociedad”, expresó el joven maya.

¿Qué es el proyecto Dragonfly?

La primera misión, Libélula (Dragonfly), se llamó así a partir del aspecto del cuadrirrotor que será el primer robot volador que se envíe a una luna de otro planeta. El QuadCopter doble estará equipado con instrumentos para la identificación de moléculas orgánicas y tendrá autonomía para volar a diferentes puntos de Titán y explorar su paisaje.

La luna mayor de Saturno es fría y tiene lagos y ríos de metano líquido. Los científicos creen que bajo su corteza helada puede haber un océano de agua. “Es un medioambiente que sabemos que tiene los ingredientes para la vida”, dijo a The Washington Post Elizabeth Turtle, investigadora del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins a cargo del programa.

El proyecto constará de un módulo de aterrizaje que también aprovechará la gravedad relativamente baja de Titán y la alta presión atmosférica para volar como un dron, buscando nuevos objetivos y explorando una amplia variedad de destinos en el transcurso de la misión.

Esta habilidad única permitirá estudiar diversos paisajes en un área que posiblemente cubra cientos de millas, investigar las vías de la química prebiótica, analizar la habitabilidad (por ejemplo, el clima, los procesos geológicos) y la búsqueda de firmas biológicas.

 

Fuente Agencias

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