José María Morelos: La Calma que Huele a Miedo
20 Ene. 2026
Despacho 14
El Violento Oficio de Escribir
Alfredo Griz/CAMBIO 22
Por fuera, José María Morelos sigue vendiéndose como el municipio tranquilo del sur de Quintana Roo. Selva, milpa, rutina lenta.
Pero debajo de esa postal rural se mueve otra realidad: una violencia de baja intensidad, constante, silenciosa, que no siempre suma muertos en las estadísticas, pero sí desaparecidos, narcomenudeo, miedo y control territorial discreto.
Aquí no hay balaceras diarias ni cuerpos colgados de puentes. Aquí el crimen aprendió a no hacer ruido.

El Dato que No se Grita: Violencia Invisible
En municipios pequeños, la violencia no se mide por decenas de homicidios, sino por cuántos no aparecen.
Entre 2024 y lo que va de 2025, José María Morelos ha registrado cifras bajas de homicidio doloso en los reportes oficiales. En términos absolutos, se habla de menos de cinco asesinatos consumados por año. Para el discurso oficial, eso basta para hablar de control.
Pero el número que rompe esa narrativa es otro:
• Al menos 9 personas desaparecidas en los primeros meses de 2025, de acuerdo con registros oficiales y denuncias públicas.
• Casos que no derivan en carpetas sólidas.
• Familias que buscan solas.
• Cero sentencias.
En municipios como este, la desaparición sustituye al homicidio: no genera escándalo, no dispara indicadores, no obliga a operativos visibles.

El Narco No se Ve, Pero Opera
José María Morelos no es plaza principal, pero sí es territorio funcional.
No hay capos residiendo, pero sí células operativas. No hay laboratorios, pero sí rutas. No hay guerra abierta, pero sí control del narcomenudeo.
Durante 2024 y 2025, las autoridades estatales y municipales aseguraron:
• Más de 2,000 dosis de droga en un solo evento, transportadas en una unidad de transporte foráneo.
• Dosis de marihuana, cocaína, cristal y metanfetamina.
• Detenciones aisladas, sin desmantelamiento de estructuras.
Esto no habla de consumo ocasional. Habla de mercado activo y abastecido.
Las investigaciones estatales ubican en Quintana Roo la operación de células ligadas a:
• Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG)
• Cártel de Sinaloa (Caborca)
En José María Morelos no disputan plaza con violencia abierta; operan como franquicia silenciosa, usando intermediarios locales, halcones jóvenes y puntos de venta pequeños, dispersos.
Aquí el negocio es vender sin llamar la atención.

Narcomenudeo la Violencia de Todos los Días
El impacto real no está en las cifras de homicidio, sino en lo cotidiano:
• Venta de droga en colonias populares.
• Jóvenes reclutados como distribuidores.
• Amenazas, ajustes menores, cobros.
• Robos ligados al consumo.
• Familias que saben quién vende, pero no denuncian.
La policía municipal conoce los puntos, la gente también. Pero el patrón se repite: detenciones de bajo nivel, liberaciones rápidas, ningún golpe estructural.
El mensaje es claro para la comunidad:
el narco no manda, pero tampoco se toca.

Operativos: Abundancia en Boletines, Poco Impacto
En el discurso oficial, Quintana Roo presume resultados:
• Más de 400 detenciones estatales en 2025 vinculadas a crimen organizado.
• Casi 100 armas aseguradas en todo el estado.
• Cateos, retenes, comunicados.
En José María Morelos, la realidad es otra:
• Operativos esporádicos.
• Retenes temporales.
• Cero desarticulación de redes locales.
• Ninguna sentencia relevante por narcotráfico.
El crimen entiende el mensaje: el riesgo es bajo y el castigo improbable.
La Gente: Miedo Bajo, Silencio Alto
La percepción ciudadana no coincide con los informes oficiales.
En entrevistas, protestas y reclamos públicos, los habitantes repiten lo mismo:
• “Antes salíamos de noche, ahora no.”
• “Se sabe quién vende, pero nadie habla.”
• “Cuando alguien desaparece, el tema se enfría rápido.”
No hay estallido social, pero sí desgaste emocional. El miedo no es pánico; es resignación.

El Presidente Municipal Entr el Discurso y la Duda
Desde septiembre de 2024, el presidente municipal Erik Noé Borges Yam ha insistido en una narrativa de control:
• Anuncios de cámaras.
• Coordinación con el estado.
• Mensajes de tranquilidad.
Pero en la calle, la percepción es distinta:
• No se ven resultados claros.
• No se esclarecen desapariciones.
• No se toca el narcomenudeo de fondo.
La crítica no es ideológica; es práctica:
la seguridad no se siente.
Conclusión: El Municipio Dónde el Narco Aprendió a No Matar
José María Morelos no está en guerra.
Está ocupado en silencio.
Aquí el crimen organizado no necesita balas para controlar: le basta el miedo, el mercado y la omisión. Las cifras oficiales maquillan una realidad que se mide en ausencias, no en cadáveres.
La calma no es paz.
Es control sin ruido.
Y cuando el narco deja de matar, no es porque se fue,
es porque ya ganó lo suficiente sin hacerlo.
redaccionqroo@diariocambio22.mx
MRM-RCM


















