Iván Ramírez Revela los Orígenes de La Gruta del Alux, el Programa que Revolucionó la Radio y la Animación en Yucatán
31 Mar. 2025
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Así Nació La Gruta de la Alux: La Historia Nunca Contada del Programa Más Exitoso de la Península
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Iván Ramírez revela en entrevista con Nacha Rock cómo surgió el programa que marcó a generaciones y cambió la forma de hacer radio y animación en Yucatán.
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Desde un dibujo inspirado en los aluxes hasta ser ícono cultural de toda la región: así se gestó el fenómeno detrás de La Gruta de la Luz.
Renán Gabriel Castro Hernández | CAMBIO 22
Todo empezó como un juego, con una caricatura nacida en cartas ilustradas para una amiga de Guadalajara. A finales de los años 90, Iván Ramírez Gamboa jamás imaginó que ese pequeño personaje inspirado en los aluxes mayas se convertiría en la figura central del programa de radio más exitoso de su tipo en la península: La Gruta del Alux.
En entrevista con Nacha Rock, Iván reveló que fue el 20 de enero del 2001 cuando el proyecto finalmente vio la luz en una emisora cultural, después de haber sido rechazado por otra estación universitaria. Fue gracias a un anuncio radial invitando a presentar proyectos comunitarios que decidió dar el salto.
“Sentí como si se abriera el cielo”, confesó entre risas.
El primer personaje, el entrañable Alushito Kimat, nació del deseo de tener una caricatura auténticamente yucateca.
“No me convencía ningún animal hasta que recordé a los aluxes. Los dibujé, les puse voz y empecé a crear historias. Al principio fue rechazado por ‘tener voz muy infantil’, pero no me rendí”, relató.
La evolución del programa se dio de forma orgánica. En principio, no existía el personaje Zoots (murciélago), hoy convertido en favorito del público. Fue durante una conversación con su compañero Julio que se decidió incluir a un murciélago para acompañar al Alushito.
“Mi cuate me dijo que en maya se decía ‘Zoots’. No me convencía al inicio, pero terminó gustándome y así nació Arnold Zoots Senegger”, dijo Iván, entre carcajadas.
Los personajes crecieron, se multiplicaron y comenzaron a tener vida propia: el malévolo Kisín (diablo) el sabio Sahuayak (insecto palo), la entrañable Tía Tata (interpretada por Claudia Domínguez, que en paz descanse).
Todos ellos salieron de la mente creativa de Iván y su hermano Rubén, quienes dieron forma a una mitología cómica y profundamente regional.
Uno de los secretos del éxito del programa fue la improvisación. Aunque seguían pautas generales, buena parte del contenido era espontáneo.
“El Zoots soy yo. Yo soy más callado, pero a través de él puedo decir lo que no diría en persona”, confiesa Iván, reconociendo que la radio fue su escape a una personalidad introvertida.
La idea de musicalizar el contenido y crear el Kimbomba Show Show nació de los constantes viajes que Iván hacía a Tizimín y Valladolid para visitar a sus parientes. Durante esos trayectos, solía escuchar música regional y reflexionar sobre cómo el humor y las canciones podían unirse para contar historias más vivas y divertidas.
“Ahí, entre el calor, los caminos y las carcajadas con la familia, se me ocurrió hacer un show musical que combinara chistes, canciones y personajes… y así nació el Kimbomba Show Show”, relató con nostalgia.
La Gruta del Alux no sólo fue un fenómeno local: fue reconocida como la primera serie animada seriada de México, incluso antes que El Chavo Animado. Salía cada semana y tenía un público fiel que esperaba ansioso cada capítulo.
“Nos documentaron en un libro como la primera caricatura seriada nacional. Eso no me lo esperaba”, comenta orgulloso.
Más allá de los reconocimientos, Iván cuenta que lo que más lo ha marcado han sido los testimonios del público.
“Hay gente que ha llegado llorando a las convenciones, diciéndome que lo que hicimos los sacó de una depresión. Es ahí cuando entiendes que lo que haces sí tiene impacto”, comparte con emoción.
Durante la charla con Nacha Rock, Iván Ramírez también abrió su corazón sobre los momentos difíciles que vivió con la productora del programa. Aunque La Gruta del Alux alcanzó gran popularidad, detrás del telón se vivían tensiones relacionadas con decisiones creativas, recortes de presupuesto y falta de apoyo institucional.
“A veces nos tocaba grabar con lo que teníamos a la mano, sin recursos, sin apoyo, y aun así salíamos al aire. La pasión por contar historias fue lo único que nos mantuvo de pie”, compartió con franqueza.
Uno de los golpes más duros llegó cuando la misma productora que en un principio los impulsó, comenzó a limitar su creatividad. Se volvió difícil innovar y mantener la esencia original del programa. Iván confesó que sintió que el espacio ya no le pertenecía, y que había perdido esa libertad que lo hacía disfrutarlo.
“Me empezaron a decir cómo hacer los personajes, qué sí y qué no podía decir. Eso ya no era mío, era de alguien más”, comentó.
Finalmente, llegó el momento de tomar una decisión que le dolió profundamente, pero que sabía necesaria: dar por concluida La Gruta del Alux después de varias temporadas.
“No quise que se apagara poco a poco, preferí apagarlo con dignidad”, afirmó.
Hoy, Iván conserva el cariño del público y la satisfacción de haber creado un fenómeno cultural sin precedentes en la península, con personajes que siguen vivos en el corazón de quienes los escucharon.
A pesar de que nunca hubo grandes presupuestos, La Gruta del alux fue construida con pasión, entrega y mucho ingenio.
“Nos prestaban micrófonos viejos, no teníamos formación técnica, sólo ganas de contar historias”, recuerda.
Hoy, después de más de dos décadas, el legado de Iván Ramírez sigue vivo en las voces, dibujos y risas de miles de personas que crecieron con la magia de la Gruta.
“Si tú también creciste con La Gruta del ALux, cuéntanos cuál era tu personaje favorito.
¿Te identificabas con el Zoots, el Alushito o el Kisín?”
Con información del Sistema de Noticias CAMBIO 22.
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