mayo 26, 2024 08:04

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Renán Castro Madera, Director General

Renán Castro Madera, Director General

mayo 26, 2024 08:04

Redacción/CAMBIO 22

La Península de Yucatán es una importante región productora de miel en México, con una producción anual de alrededor de 20,000 toneladas con base en cifras del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP).

La miel es un producto de gran importancia económica y cultural en la región, y la apicultura es una actividad clave para muchas comunidades locales.

Sin embargo, la producción de miel en la Península de Yucatán se enfrenta a varios desafíos, incluyendo el impacto de la fumigación que es una práctica común en la región, ya que se utiliza para controlar plagas y enfermedades en los cultivos, como la mosca blanca y el gusano cogollero.

A pesar de que la fumigación puede ser efectiva para controlar plagas y enfermedades, también puede tener efectos negativos en las poblaciones de abejas.

Las abejas son polinizadores clave en los ecosistemas y su muerte puede tener consecuencias graves para la biodiversidad y la producción de alimentos, la exposición de las abejas a los pesticidas puede ocurrir de varias maneras, incluyendo la ingestión de néctar y polen contaminados, así como la exposición directa al pesticida durante la fumigación.

Los pesticidas pueden afectar a las abejas de diversas maneras, incluyendo la reducción de la capacidad de vuelo, la disminución de la memoria y la reducción de la capacidad de reproducción.

De acuerdo con la lista de plaguicidas tóxicos generada por the Pesticide Action Network international (PAN, Intl.) existe una categoría especial: los plaguicidas altamente peligrosos (PAP); en esta categoría se considera la toxicidad aguda que la Organización Mundial de la Salud (OMS) le atribuye a cada plaguicida y la toxicidad sobre los ecosistemas es decir su toxicidad crónica.

Por ejemplo, el fipronil afecta el sistema nervioso central de los insectos, anulando su sentido de orientación, por lo que revolotean en círculos, se quedan cercan de la colmena y caen al suelo a punto de morir.

También puede ocurrir que se junten abejas de colmenas diferentes y hacen una sola masa porque están perdidas y tratan de sobrevivir.

El fipronil, una vez aplicado tiene un efecto residual desde 100 hasta 350 días, con una sola aplicación, además su acción se incrementa con el tiempo, por lo que, después de una fumigación la población de abejas puede seguir disminuyendo.

Para abordar el problema de la fumigación en la Península de Yucatán, se están implementando diversas medidas, por ejemplo, se están promoviendo prácticas agrícolas más sostenibles, como la rotación de cultivos y el uso de técnicas de control biológico.

También se están implementando programas de capacitación para los agricultores, con el objetivo de fomentar el uso responsable de pesticidas y reducir su impacto en las poblaciones de abejas.

Sin embargo, a pesar de que Quintana Roo fue el primer estado en legislar como delito la fumigación irresponsable que cause la mortandad de abeja de acuerdo con Ley de protección y Fomento Apícola del Estado de Quintana Roo en su articulo 102 cita “La Secretaría deberá procurar que los agricultores que utilicen plaguicidas y herbicidas en sus cultivos den aviso a las personas apicultoras que tengan sus apiarios ubicados a una distancia menor de cinco kilómetros del predio donde se aplican de conformidad con lo establecido en el Reglamento de esta Ley, de no realizarse el aviso preceptuado en este artículo se harán acreedores a la multa establecida en el artículo 119 fracción dos de la presente ley y la indemnización correspondiente a la persona apicultora de acuerdo al daño causado

La semana pasada en el municipio de Bacalar, apicultores de la comunidad reportaron mortandad de sus abejas atribuyéndola a los agricultores menonitas de la comunidad de Salamanca quienes fumigaron sus cultivos con drones.

De acuerdo con el monitor zoosanitario de SENASICA, otro evento de fumigación ocurrió hace dos semanas en la comunidad de San Francisco Suc-tuc en el municipio de Hopelchén en el estado de Campeche, la fumigación fue causada también por los agricultores menonitas de la región.

Los apicultores reportaron daños en más de mil 200 colmenas de 101 apiarios, con una pérdida económica de 10 millones de pesos.

Además, señalaron que este evento presentó la mayor mortalidad en abejas que se ha registrado en los últimos 10 años.

Este tipo de eventos han ocurrido anteriormente, en la zona de la montaña de Hopelchén en 2012 y en la comunidad de Candelaria, municipio de José María Morelos, Quintana Roo en 2018, 2022, 2023 en la cuales murieron millones de abejas y afectaron gravemente la apicultura de la región causando pérdidas económicas millonarias a los apicultores.

Esta conducta reiterativa de los agricultores menonitas muestra el poco respeto que tienen a la fauna y flora local, así como, a las leyes a las deberían someterse en México.

 

 

 

Fuente Quadratín Quintana Roo

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IAA

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