Redacción/CAMBIO22

José Ireneo Paz Flores, el abuelo del Premio Nobel de Literatura 1990, Octavio Paz, fue empresario cultural, novelista, poeta, hombre de leyes, editor de periódicos, luchador social, estratega político, liberal, demócrata, patriota y nacionalista. Ese hombre que peleó varias batallas militares y más de una vez llegó a la cárcel, vivió casi 90 años, hoy su vida y su obra permiten ver un siglo determinante en la vida de México, desde pasada la Independencia hasta terminada la Revolución, “los cien años definitorios de la vida de este país”, asegura el notario y escritor Ángel Gilberto Adame.

El columnista de EL UNIVERSAL acaba de publicar Siglo de las luces… y las sombras. Apuntes para una historia de los liberales en México a través de las batallas, fervores, escritos y derrotas de Ireneo Paz (Aguilar, 2023), un libro que en 655 páginas recupera la historia de Ireneo Paz. Una figura que en su tiempo fue emblema de los liberales mexicanos y que hoy ha quedado casi en el olvido.

“La escritura de este libro me hizo revalorar la propia estructura del nacimiento y la configuración de nuestro país”, afirma Adame, quien logró una profunda investigación hemerográfica, en archivos personales, correspondencia y documentos, para armar la historia de un caudillo y crítico de su tiempo, con sus luces y sus sombras.

¿La vida de Ireneo lo llevó a la vida de México?

La escritura de este libro me hizo revalorar la propia estructura del nacimiento y la configuración de nuestro país; esa idea de que todo sucedía en la Ciudad de México, y no era así, por lo menos en 1930, 1940, que era una metrópoli más conservadora y reaccionaria, a diferencia de Guadalajara, donde nació y creció Ireneo, que era más radical, de movimientos más anticlericales, de un federalismo a ultranza, de una defesa del territorio a muerte.

¿Sobre todo porque estuvo en varias trincheras?

La construcción de la biografía de Ireneo, que es un personaje que casi vivió cien años, me llevó a empezar desde 1824 a hablar de cien años de la historia de México, los cien años definitorios de la vida de este país, porque además era un personaje terriblemente inquieto, quería estar en todo, participar en todo, opinar de todo, y eso me llevó a construir su biografía metiéndome yo mismo en todo. Si quería entender los intereses de Ireneo, tenía que conocer los grandes temas políticos, pero también los grandes temas culturales, le interesaba el teatro del XIX, la ópera, fue muy amigo de Ángela Peralta, Sarah Bernhardt, Enrico Caruso. A través de la mente de Irineo traté de retratar una serie de episodios que quizás pasaron desapercibidos o se han ido ignorando en la vorágine de los acontecimientos.

¿Recuperarlo del olvido?

Trato de revalorar las leyendas históricas de Ireneo. Los historiadores del siglo XIX cuando atacan las fuentes para estudiarlas rara vez citan a Ireneo, es un personaje que muchas veces documentó acontecimientos que él vio de primera mano.

¿Por qué otros liberales trascendieron, pero no Paz?

Creo que el gran error de Ireneo que a la vez es su circuito vital, es querer abarcar tanto y en ese querer abarcar tanto, no concretó mucho. Ireneo es el gran empresario cultural del siglo XIX, me cuesta trabajo ubicar a otro personaje que haya abarcar tanto y en tantos aspectos, y no sólo en México. Él está en la inauguración de la torre Eiffel, en la Feria Mundial de 1889, y estaba peleando batallas. Es una vida peliculesca, estuvo cuatro veces en el pelotón, estuvieron a punto de que lo matarán, estuvo varias veces en la cárcel.

¿Lo marcó su respaldo a Porfirio Díaz?

Ireneo es uno de los redactores del Plan de Tuxtepec, pero es de esos porfiristas desplazados por la segunda gran generación, los triunfadores del Porfiriato, como Limantour, y ahí ya no está Ireneo, pero se queda con el sambenito de porfirista. Se sitúa en esa maniquea división entre buenos y malos: es porfirista y ya quedó tachado, relegado, marcado de por vida.

¿Ese personaje y las confrontaciones entre liberales y conservadores tienen resonancia en la actualidad?

Yo creo sí en dos visiones, cuando el mal discurso histórico está tan presente en nuestra vida cotidiana, la revaloración de esos personajes nos permiten entender el contexto y situar las transformaciones (esa palabra no me gusta), pero ubicarlas en esos cambios, efectivamente eran dos bloques monolíticos, los liberales por este lado y conservadores. Desde los triunfadores de 1867, los que fusilaron en el Cerro de las Campanas, los que entraron con Juárez a la Ciudad de México, es decir, los liberales, ya desde esas épocas ya había luchas intestinas entre ellos. Ya estaban pensando en quién va a suceder a Juárez. Si vemos la historia así, quizás, sí hay símiles con los de hoy, los autonombrados liberales. Ya en 1867 se estaban pelendo quién iba a suceder al gran caudillo que de una u otra manera no se quería ir.

¿Se ocupa de Ireneo, pero abarca a todos los Paz que no logran igualarlo?

Arturo es su primer hijo varón y es el que él ve como su heredero natural. Lo quiso llevar por la misma senda, el periodismo, la alta cultura, la política; fue amigo de Gamboa, de Limantour, pero no tuvo el talante del padre. El otro hijo fue Octavio Paz Solórzano, el último de la estirpe y quizás el más olvidado, un estudiante de la Escuela Nacional de Jurisprudencia, de la misma generación de los ateneístas, compañero de Alfonso Reyes, de Pedro Henríquez Ureña, pero que quizás el papá no le presta tanta atención, un líder estudiantil al principio, autoconfeso reyista y el padre ausente de nuestro poeta.

¿A través de Ireneo llega a Octavio Paz, el poeta?

La creatividad del gran poeta está muy identificada con Ireneo, es decir, la ironía, la capacidad de trabajo es impresionante todo lo que publicó Ireneo, libros, viajes periódicos, montaba obras de teatro. Toda esa capacidad de trabajo no está en los hijos, el heredero natural sí se refleja en Octavio Paz Lozano, pero con el abuelo sólo convivio 10 años. El poeta nace en 1914 e Ireneo muere en 1924, realmente los años que pudo haber convivido con el son dos o tres años de 1921 a 1924.

¿Ireneo fue fundamental para Octavio?

Paz lo menciona muchas veces tanto en su poesía como en sus textos, en la correspondencia que logré ver, hay cartas de Ireneo hablando de su ‘Tavito’, lo percibe inteligente, habla de lo vivaz que está el chico. Hay cierto romanticismo de Paz.

¿Si no estuvo el padre estuvo el abuelo?

El niño romantiza la pérdida del padre en lo poco que pudo reconocer del abuelo y en lo que le contaron de él. No fue la intención, pero a mí me parece que hay una línea muy clara entre Ireneo y Octavio Paz.

¿Cierra el universo de los Paz con este libro?

Yo creo que sí, no quisiera que el libro se vendiera así, el personaje Ireneo para mí es un fiel reflejo del siglo XIX y en mi opinión así quisiera que se quedara su historia, si bien es cierto a través de los ojos de Ireneo, y de sus muchos ideales se plasma el siglo XIX, pero ahí está contados los antecedentes, los orígenes, de dónde viene nuestro gran poeta nacional. Yo creo que sí, obviamente el gusanito siempre está. Ahí está la Zona Paz, pero creo que ya es momento de que me interese por otras cosas.

¿Incluso del poeta, de Octavio Paz ya escribió todo?

Lo que yo creo que pudiera aportar sí. Quizás también está ese gusano de que nos dejen ver el archivo de Paz a cabalidad, ahorita lo tiene el gobierno de la Ciudad de México y la Secretaría de Cultura, si algún día nos dejan ver qué hay, ya veré. No sé qué pase ahorita, pero ya no desde el punto de vista del historiador, como he estado abordando a Paz, sino desde el punto de vista del lector curioso.

¿En el archivo qué intuye que podría encontrar?

Por lo que he podido escuchar e intuir obviamente deben estarlas cartas con Leonora Carrington, estoy seguro; las cartas con Luis Cernuda, estamos seguros que las hay, las famosas cartas donde Luis Cernuda le da a Paz sus inéditos. Quizás estén las famosas respuestas de Elena Garro, las cartas de amor que nos las hayan destruido, serían una belleza; las cartas con Bona de Pisis, si es que nos las destruyeron, serían muy interesantes. Eso desde el mismo punto de vista intelectual.

He escuchado que puede que haya inéditos, para los lectores de Octavio Paz sería muy interesante ver de qué se trata, y más allá de lo epistolar que el poeta haya tenido la posibilidad de dejar textos inéditos, habría que ver si son publicables y tienen algo más que aportar.

¿El archivo está en buenas condiciones?

Yo he protestado en la manera en que se ha tramitado la sucesión de Octavio Paz y los resultados jurídicos que se han dado hasta ahora, estoy convencido de que no era la voluntad de Paz y de Marie José que esto acabara en el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, no era la voluntad de ellos. Lo que sí te reconozco de lo que he visto, que el trabajo conjunto de El Colegio Nacional, el DIF la parte de la administración y el INBAL en la catalogación del archivo han hecho un buen trabajo comparado de cómo estaba.

¿Tuvo la mala fortuna de que el proceso quedara en esta administración?

No quisiera llevarlo hacia allá. La mala fortuna la generó Marie José al morirse sin dejar testamento. El primer gran problema lo generó ella por no hacer testamento; segundo tema, ella falleció todavía en la época de Enrique Peña Nieto y en mi opinión, lo he manifestado, la autoridad cultural lo hizo muy mal, se pudo haber tramitado de manera más eficiente, y quizás se pudo haber agotado la sucesión no con tanto tiempo, quizás poca gente lo recuerda, pero quien inició los trámites de la sucesión de Paz no fue la autoridad, fue el chofer de Marie José quien inició el trámite buscando que le pagaran su sueldo que no le pagaban, así se inició el trámite de la sucesión, después de meses de muerta Marie José. Y ahora cae en una administración cultural que parece que todo lo que representa Octavio Paz no le interesa, pero lo mantiene porque culturalmente sí le interesa.

¿Lo tienen contenido?

A mí me gustaría ver una nueva edición de las obras completas de Octavio Paz, hay que actualizar los textos, si no se actualizan se mueren, eso no lo veo; pero por otro lado, no quiero utilizar la palabra apropiación porque no me corresponde, pero es como estar deteniendo la circulación de un archivo que expresamente el poeta dijo que iba a El Colegio Nacional y que debería ser público a los 25 años de su muerte, y sin mayor causa no está explicando la autoridad por qué lo está deteniendo. Todas las explicaciones de que esto se va a abrir en un tiempo más, por mucha autoridad que sea, es estar en contra de la libertad de un testador.

¿Corremos el riesgo de llegar a la siguiente administración?

He escuchado señales de que ya hay indicios del proceso de entrega del archivo a El Colegio Nacional, si eso ya está sucediendo creo que estamos en el camino correcto.

 

Fuente: El Universal

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