Investigadores Estudian Potencial del Sargazo para Biocombustibles
4 Ene. 2026
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Especialistas exploran en Quintana Roo la posibilidad de uso del sargazo para diversas aplicaciones industriales
Redacción / CAMBIO 22
CANCÚN, 4 de enero.- Investigadores de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han identificado un vasto potencial en el sargazo, más allá de ser una simple molestia en las costas, revelando aplicaciones que van desde la producción de energías limpias hasta la alta cosmética y materiales de construcción.
Actualmente, se han identificado múltiples usos para esta alga, destacando la producción de biocombustibles como bioetanol y biogás, la construcción sostenible, aplicaciones en la industria de la salud y belleza por sus propiedades antioxidantes, fertilizantes orgánicos, y la creación de biofiltros especializados para la eliminación de contaminantes en el agua.

María de los Ángeles Calixto Romo, especialista en biorrefinería de residuos agroindustriales del Ecosur, explicó que el sargazo es una biomasa rica en polímeros con aplicaciones diversas. En centros de investigación ya se han obtenido fertilizantes, biofiltros, materiales de construcción y compuestos bioactivos para productos cosméticos.
Quintana Roo ya cuenta con empresas establecidas como Grupo Ensol, Sargapak y Dianco, además de que el gobierno del Estado está en proceso de establecer una planta de producción de biogás. Estas iniciativas ya han logrado la obtención de cosméticos y compuestos para mobiliario.
A pesar de su potencial, los expertos advierten que el aprovechamiento del sargazo no es sencillo, ya que puede contener metales pesados y ácido sulfhídrico.
Por ello, es fundamental realizar estudios rigurosos para garantizar que los productos derivados, especialmente los de uso humano, estén libres de contaminantes. Actualmente, se exploran métodos avanzados como biorreactores enzimáticos y microorganismos para tratar la biomasa de manera segura.
Laura Elena Carrillo Bribiesca, doctora en Oceanografía Física del mismo instituto, enfatizó que el manejo del sargazo ha evolucionado de acciones locales a una estructura de gobernanza más compleja, reconociendo que es un problema que ha llegado para quedarse.
El sargazo ya ha sido incluido en la Carta Nacional Pesquera, permitiendo su gestión formal como un recurso aprovechable. Instituciones como la Secretaría de Marina (Semar) y organismos de ciencia y tecnología coordinan grupos de trabajo que abarcan desde el monitoreo hasta el impacto biológico.
Los especialistas coinciden en que las cantidades de sargazo son “inmanejables” para un solo país, por lo que en próximos años de arribazón se requiere una colaboración profunda entre la academia, el gobierno, la iniciativa privada y la comunidad internacional.
Más que un problema aislado, el sargazo es visto por los científicos como un síntoma de un desequilibrio ambiental más amplio, por lo que el reto actual es cambiar la perspectiva: dejar de ver sólo el “síntoma” (la llegada a las playas) y empezar a gestionar el recurso de manera industrial para mitigar sus impactos económicos y ecológicos.
Por su parte, Luis Felipe Ramírez Verduzco, Marco Antonio Domínguez Aguilar y Ricardo José Malpica Guadarrama, investigadores del Instituto Mexicano del Petróleo, del sector privado y del Instituto Politécnico Nacional, respectivamente, explicaron que el sargazo está constituido principalmente de agua (82-87 %) y polisacáridos (11-59 %), los cuales suministran la glucosa para su procesamiento en biocombustibles(cenizas, fibras, proteínas, grasas, vitaminas y metabolitos) y permiten su transformación en una amplia gama de productos.
Entre estos se encuentran polisacáridos como el alginato, utilizados en alimentos y fármacos; metabolitos secundarios con propiedades medicinales; lípidos y minerales que aportan nutrientes; además de proteínas y vitaminas beneficiosas para la nutrición.

También indicaron que se investiga su potencial para biocombustibles, aprovechando el alga como recurso energético sostenible.
Además, esta macroalga planctónica puede acumular micro plásticos en las áreas costeras, por lo que eliminar de manera eficiente el sargazo que llega a las playas puede ayudar a combatir la contaminación por plásticos en los ambientes marinos, ofreciendo una estrategia de mitigación.
La llegada masiva de sargazo ha golpeado fuertemente a las comunidades costeras. En lugares como Cancún y Tulum, se han reportado pérdidas económicas enormes debido a la baja en el turismo, ya que muchos visitantes prefieren evitar playas llenas de estas algas, dañando directamente a los negocios locales que dependen de esta actividad.
La situación ha incentivado la innovación. Científicos y emprendedores están trabajando en proyectos para convertir el sargazo en algo útil. Desde biocombustibles hasta productos sostenibles. Así este material tiene el potencial de convertirse en una fuente de ingresos en lugar de ser solo un problema.
Los investigadores consideran que el futuro del sargazo en el Caribe Mexicano depende de que las comunidades, los científicos y los gobiernos se unan para buscar soluciones sostenibles.
Diversos especialistas señalan que la investigación y el desarrollo de tecnologías que permitan aprovecharlo son clave para transformar el problema en una oportunidad tanto económica como ambiental.
Además, es crucial que se implementen políticas públicas que apoyen tanto su recolección y manejo como la educación y la concientización sobre su impacto.
La colaboración entre los sectores público y privado, así como la participación de la comunidad, será esencial para enfrentar este reto de manera efectiva.
(Con información de Ciencia UNAM)
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