Interrumpen Servicio del Tren Maya en Chetumal
4 Ene. 2026
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Opacidad y fallas en la estación Chetumal.
Ricardo Jesús Rivas/ CAMBIO 22
CHETUMAL, 3 de enero. – La jornada de este 3 de enero en la capital de Quintana Roo puso de manifiesto, una vez más, la brecha entre el discurso de eficiencia gubernamental y la realidad operativa del Tren Maya. La cancelación abrupta de las corridas matutinas en la estación de Chetumal, sin un pronunciamiento oficial inmediato, dejó a decenas de pasajeros varados con destino a Cancún y Palenque y alimentó un clima de incertidumbre que ya es recurrente en el sistema ferroviario. Este hermetismo informativo por parte de las autoridades federales deja a los usuarios en un estado de indefensión, evidenciando una gestión de crisis que prioriza el silencio sobre la atención al ciudadano.
El incidente más crítico se registró en la ruta hacia Palenque, Chiapas, donde el convoy se vio obligado a retornar tras apenas tres kilómetros de recorrido. Según reportes preliminares, el maquinista detectó un objeto sobre la vía, una señal de alerta que disparó los protocolos de seguridad. Sin embargo, lo que en teoría es una medida preventiva para garantizar la integridad de los viajeros, se transforma en un problema logístico mayor cuando no existe una estructura de comunicación que aclare si se trata de un incidente aislado o de una vulnerabilidad estructural en el tramo.
En el trasfondo de esta parálisis operativa subyace una preocupante fragilidad en la infraestructura. Versiones extraoficiales del personal ferroviario sugieren que la interrupción podría deberse a cortes en el cableado en varios tramos, lo que apuntaría a intentos de robo o sabotaje que las autoridades aún no se atreven a confirmar. Esta situación se ve agravada por la psicosis colectiva tras el reciente descarrilamiento del Tren Interoceánico, un evento que ha forzado a extremar precauciones pero que también ha dejado expuesta la falta de un plan de contingencia sólido para mantener la conectividad en la Península.
Mientras los pasajeros permanecieron horas confinados en los vagones esperando respuestas, las versiones no confirmadas —que incluso mencionaban la presencia de un cuerpo en la vía— llenaron el vacío informativo. Y es que, para un estado que depende de la movilidad turística y local, la recurrencia de estos “problemas técnicos” sin explicación oficial sugiere que, más allá de la infraestructura física, lo que urge rehabilitar es la transparencia institucional y la confianza en la operación diaria del sistema.
RHM



















