Olivia Vázquez/CAMBIO 22

CANCUN, Q. ROO, 31 de marzo.-Con la ruta del Tren Maya, ha dado inicio la lucha ambiental más férrea en la historia de Quintana Roo. El estado se ha caracterizado por el histórico enfrentamiento entre el desarrollador, gobiernos y grupos ambientalistas que han logrado frenar millonarios proyectos en nombre de la protección ambiental de una región que ha detonado la industria turística.

El éxito de esta región, se ha dado en medio de este tipo de enfrentamientos entre grupos ambientalistas que se han llamado “los más radicales”, del país, así como los grandes intereses económicos, ganando batallas unos y otros en medio de la devastación.

Casos como Xcacel-xcacelito, en Tulum, donde se frenó la inversión millonaria del Grupo Hotelero Sol Melia en los años 90as, fue un ejemplo de esa lucha encarnizada que se mediatiza, se politiza y se vuelve viral ahora utilizando todos los recursos para frenar este tipo de proyectos donde están involucrados grandes inversiones.

La lucha ambientalista de estos grupos radicales, sin embargo, afirman los mismos empresarios, no se ha dado en los asentamientos irregulares donde la devastación de selva también ha sido severa, pero se ha permitido en pro del desarrollo.

Xcacel-Xcaelito, el mismo Puerto Cancún que estuvo frenado por más de 10 años en medio de una lucha entre el desarrollador y grupos ambientalistas, o el mismo caso de Tajamar Cancún, que sigue en la incógnita de su desarrollo, con inversiones paradas por la lucha encarnizada de grupos radicales que impidieron el desarrollo de este polígono, e incluso pequeñas luchas como el ombligo verde en al inicio del siglo donde ambientalistas se enfrentaron con el otro poder del país, la iglesia, son ejemplos claros de que la lucha en Quintana Roo ha sido feroz y los movimientos ambientalistas se han radicalizado, se han mediatizado y politizado.

En esta ocasión, señalan las diversas voces que se han alzado contra el trazo del tramo cinco de la Ruta del Tren Maya, el reto será mayor, el enfrentamiento se dará con el deseo del máximo nivel de gobierno, el ejecutivo federal, sin embargo aseguran, no se detendrán hasta lograr frenar la obra en el tramo cinco donde se atenta contra el ecosistema que tiene el sistema de ríos subterráneos y cenotes más largo del mundo.

El sábado próximo, el sector ambientalista, que ya suma a docenas de organizaciones ambientalistas e internacionales se está agrupando e iniciativas como “SelvaMe del tren”, que suman ya más de 125 mil firmas para que se detenga el proyecto en este tramo, estarán presentes en la zona para frenar las obras.

Este movimiento ya viral, pide que se pare el tramo cinco del tren que tiene el sistema de ríos subterráneos y cenotes más largo del mundo. Que se hagan los estudios necesarios, que presenten la manifestación de impacto ambiental y que se cumpla la ley, que se escuche a las comunidades locales, a los mayas y a la sociedad ambientalista y científicos, que vengan a ver los hechos.

El movimiento donde también líderes de opinión y artistas se han sumado, destaca la cueva de la avispa enfadada que quedó al descubierto, después de que fue mapeada el 19 de noviembre del 2016 y que resulta de alta fragilidad en el ecosistema.

No obstante el movimiento avanza entre ambientalistas y sociedad civil involucrada, el Gobierno Federal hasta ahora no escucha y desacredita la intensión de protección.

Y es que, es una realidad, que el cambio de ruta se dio frente a todos y sin una aparente participación de grupos ambientalistas. El sector empresarial había gestionado desde hace más de un año, este cambio de ruta en el tramo cinco, al determinar que dos años de obra en la ruta original que activaría el camellón central de la carretera que une a Cancún con Playa del Carmen, traería un fuerte impacto económico en la región.

Esta gestión, estuvo acompañada de firmas y reuniones entre la autoridad, sectores hoteleros, consejos coordinadores y en teoría, académicos que integran estas organizaciones, mismas que por muchos meses pidieron a la misma autoridad mostrará los planos, detallará el proyecto y entrara en contacto con el sector productivo, pues la dependencia al cargo, el Fonatur en Cancún, era muy cuestionada en su quehacer y comportamiento.

Esta presión que derivó en la salida de funcionarios federales del Fonatur, finalmente cedió a la petición empresarial con una nueva propuesta que en un inicio pasaría por los frentes de los grandes desarrollos, lo que fue rechazado obligando al trazo tres a cinco kilómetros selva adentro. Ahí, aseguró un sector empresarial satisfecho y que aplaude la decisión del gobierno, no molestará a nadie en tanto se hace la tan cuestionada obra que ha logrado avanzar de manera sigilosa, sin información ni contacto de la autoridad quien no ha presentado a nadie, reconocen los mismos empresarios, el proyecto ejecutivo final de lo que será la obra.

Aunque el mismo Fonatur había difundido boletines constantes señalando el contacto con las comunidades mayas por donde atravesaría la ruta, parece que esas reuniones eran desconocidas por un sector ambientalista que ahora vuelve a despertar con el primer tramo de selva que ha sido devastado.

La lucha ha iniciado y de acuerdo a los resultados de estos enfrentamientos históricos en Quintana Roo, el único perdedor ha sido el medio ambiente a cambio, aseguran los desarrolladores, del desarrollo que hoy tiene al estado como la entidad con el mayor éxito turístico del Caribe.

 

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