• Expertos denuncian que crisis alimentarias en Nigeria, Sudán y otros países del sur global reciben mínima cobertura mediática pese a que 318 millones de personas padecen hambre aguda

 

  • Investigaciones señalan que resolver el problema costaría mucho menos que el gasto militar mundial, pero falta voluntad política y prioridad informativa

 

Redacción/CAMBIO 22

Amina Suleman huyó con su familia de los ataques de grupos yihadistas de su pueblo, Tangille, en Maradun, una localidad del estado de Zamfara, en el noroeste de Nigeria. “Mataron a muchos de los nuestros, saquearon nuestras propiedades y nuestros animales, lo quemaron todo, incluso nuestros alimentos”, cuenta Suleman a DW.

Los ataques ocurrieron hace siete años, pero la situación de seguridad no ha mejorado hasta hoy: las tropas gubernamentales luchan contra milicias yihadistas y criminales para acabar con los secuestros y las extorsiones a los habitantes de las aldeas.

 

Mendigar para sobrevivir

Suleman vive con sus siete hijos en un edificio abandonado. “Los niños tienen que mendigar para que podamos comer. No tenemos otra fuente de alimento que la mendicidad. Cuando consiguen un poco de dinero, lo usamos para comprar garri”. (N. de la R.: papilla de mandioca).

Antes comían lo que querían y cultivaban sus campos. Ahora solo les alcanza para una comida al día. “Ayer me acosté con el estómago vacío porque no había nada que comer”. Su marido está desempleado y la familia no recibe ningún apoyo. “Mi esperanza es que mis hijos puedan ir al colegio y que recibamos ayuda económica y un hogar”.

El destino de Jamila Shehu, de 37 años, es similar. Originaria del mismo pueblo que Amina Suleman, perdió sus propiedades a causa de los ataques de bandidos. Hasta ahora, su familia ha sobrevivido gracias a la mendicidad que ejercen sus seis hijos. “Si consiguen algo para nosotros, comemos, y si no, nos quedamos con el estómago vacío”, explica Shehu a DW.

Se estima que 318 millones de personas en todo el mundo padecen hambre aguda, la mayoría de ellas en África. Eso se desprende del informe Global Outlook 2026 del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA). Actualmente, la Franja de Gaza y partes de Sudán se ven especialmente afectadas. Según el PMA, es la primera vez en este siglo que se producen dos grandes hambrunas simultáneamente en dos países del mundo.

 

Los medios de comunicación “ocultan el tema del hambre”

Muchas crisis alimentarias permanecen ocultas al gran público mundial por falta de cobertura mediática. El científico Ladislaus Lubescher describe el hambre mundial en su libro publicado en 2025 como “el mayor problema solucionable del mundo”. Lubescher critica la dramática negligencia que existe alrededor de este tema, tanto por parte de la política como de los medios de comunicación.

“Mueren más personas por las consecuencias del hambre que por la tuberculosis, el sida y la malaria juntos”, explica Lubescher a DW. “Aproximadamente cada 13 segundos muere un niño menor de cinco años por este motivo. Se trata de un gran problema, pero que podría resolverse si se destinaran a él los fondos suficientes”.

En su investigación, Lubescher evaluó 39 medios de comunicación en lengua alemana y otros medios líderes, entre ellos, más de 8.000 noticieros, alrededor de 500 programas de debate político y más de 1.000 ediciones de medios impresos, abarcando un total de unas 37.000 páginas.

Su conclusión es que la solución al problema del hambre en el mundo es una cuestión de voluntad política, pero los medios de comunicación ignoran en gran medida este tema.

 

Más deporte que noticias sobre el sur global

“El 85 por ciento de la población vive en los países del sur global”, afirma Lubescher. “Pero en los programas de noticias más importantes, solo alrededor del 10 por ciento de los reportajes alude a ellos, y en la mayoría de los medios impresos, solo el 5 por ciento”.

En la primera mitad de 2022, el noticiero alemán Tagesschau dedicó más tiempo al deporte que a todos los países del sur global juntos. Además de las, a menudo, “malas” noticias, en una redacción tienen buena acogida las noticias “blandas”, con un alto valor de entretenimiento y potencial de identificación, como, por ejemplo, los deportes. Ofrecen a una audiencia de millones de personas una vía de escape a un mundo más sencillo y accesible, un lugar en el que no solo hay crisis.

Otro ejemplo: según la investigación de Lubescher, la cobertura del Taggesschau suizo sobre la bofetada que el actor Will Smith le dio a Chris Rock en la ceremonia de los Óscar de 2022 fue aproximadamente el doble que la dedicada a la guerra civil en la región de Tigray, en el norte de Etiopía. “En esta guerra han sido violadas más de 120.000 mujeres y, con aproximadamente 600.000 civiles muertos, se considera el conflicto más mortífero del siglo XXI. Sin embargo, es probable que la mayoría de la gente en Europa ni siquiera haya oído hablar de ello”, critica el científico.

 

Dinero para armas, pero no para comida

Según Lubescher, solo se necesitarían fondos relativamente modestos para resolver el problema: entre 10.000 y 50.000 millones de dólares estadounidenses adicionales al año, según sus cálculos. Sin embargo, los fondos destinados a la lucha contra el hambre son mínimos, sobre todo si se comparan con el gasto mundial en armamento.

Según el instituto de investigación sueco SIPRI, el récord en gasto militar mundial en 2024 fue de unos 2,7 billones de dólares estadounidenses, lo que supone un aumento del 9,4 por ciento con respecto a 2023. Tanto Estados Unidos como Alemania ya han anunciado nuevos aumentos en el gasto en armamento.

A juicio de Lubescher, el norte global está ocupado consigo mismo: “A Occidente le gusta propagar que defiende los derechos humanos y la humanidad. Con un fondo especial para el hambre, por ejemplo, de 100.000 millones de euros, recuperaríamos más credibilidad”, comenta el experto.

 

 

Fuente: DW

redaccion@diariocambio22.mx

RHM/GHC

 

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