Guerra en Irán Amenaza con Pérdidas de Cosechas a Productores de Cereal en España por la Falta de Fertilizantes
19 Mar. 2026
Redacción / CAMBIO 22
El cereal de invierno español -como el trigo, la cebada, el centeno o la avena- afronta sus semanas más críticas para la cosecha, afectado de manera directa por la incertidumbre de la guerra en Medio Oriente y la subida de los precios de los combustibles y el fertilizante. Con el inicio de la primavera, los agricultores deben realizar la cobertura nitrogenada de los campos (fertilizar), un periodo indispensable para no perder la cosecha y que, este año, sumará el sobrecoste de la guerra.
La siembra de estos cereales, que engloba todos menos el maíz, comienza entre octubre y noviembre, aunque algunas se hacen algo más tarde -diciembre o enero-. Durante la primavera es el momento de la cobertura con nitrogenado y, después, la cosecha comienza en los primeros días de junio hasta finales de julio. De aquí se traslada al sector ganadero, como cebada, y a la fabricación de pastas y harinas.
Según destaca la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), en España, solo el trigo y la cebada suman más de 3,5 millones de hectáreas, siendo Castilla y León la principal productora de cereal, seguida de Andalucía, Castilla-la Mancha y Aragón.

Estas semanas son claves para la cosecha de cereal. Los agricultores deben realizar “sí o sí” la fertilización del cultivo. “En las zonas tempranas puede ser que hayan echado el nitrato antes de la guerra, pero en otras regiones el nitrógeno aún estaba sin comprar”, explica Javier Fatas, productor de cereales y representante de COAG.
Fatas destaca que este año la fertilización es fundamental por la gran cantidad de lluvias registradas, que auguran una buena producción. Pero, para que ésta se dé, “tienen que acompañarla de fertilizantes”. Según el agricultor, esta aplicación de fertilizante es uno de los mayores gastos que conlleva la cosecha de cereal, ya que supone entre un 10 y un 15%. Debido al conflicto de Oriente Medio, los granjeros deberán pagar un sobrecoste cercano al 30% en los nitrogenados.
Condicionará los precios de la carne, el pan y la pasta
“Hay que hacerlo sí o sí. Es uno de los momentos fundamentales y hay que hacerlos”, aclara Fatas sobre la aplicación de los fertilizantes en primavera. “Lo que no descartamos es que bajen las dosis de aplicación o, en algunos casos, no se aplique a tiempo porque hay problemas en la distribución de este fertilizante”, señala.
Sobre los costes que supone esta situación para los agricultores del cereal, Fatas asegura que el sector “pelea” desde la guerra de Ucrania por los costes de producción, que en muchos casos dejan pérdidas de dinero en las explotaciones.
“Nos hemos movilizado, sobre todo en las zonas de secano, porque desde el verano pasado estamos por debajo de los costes de producción. Este encarecimiento viene a dar la puntilla a todo esto. Si luego no podemos recuperar dinero va a ser muy difícil que esas explotaciones puedan seguir adelante”.
El encarecimiento del combustible genera una cadena de consecuencias negativas que, tarde o temprano, termina repercutiendo en los consumidores. “Estos cereales irán al pienso y terminarán en la producción de carne. Se notará de manera muy fuerte en los precios si el Ministerio de Agricultura no pode medidas para compensar las pérdidas o gastos excepcionales de los agricultores”.
De manera más clara, el agricultor especifica con uno de los productos más consumidos en España: “Todo lo que afecte en los costes en origen es multiplicado por cinco en los lineales. Si una lechuga sube 20 céntimos en origen, en destino la subida será de un euro. En la carne, si el cereal va al pienso, pasará lo mismo, lo que condicionará los precios de la carne, del pan y la pasta”.
De dónde importa España el fertilizante
Pese a que el campo español está notando de manera directa las consecuencias de la guerra, lo cierto es que las importaciones desde los países involucrados en el conflicto es escasa. Además, el producto del que disponen a día de hoy los distribuidores en sus almacenes fue adquirido antes del inicio del conflicto, al igual que la contratación de los barcos que lo transportaron a España.

COAG considera que este encarecimiento no se debe a una “escasez real” de combustible sino a una anticipación especulativa. Sobre el cierre del Estrecho de Ormuz, la organización destaca España importa entre el 75 y el 83% del crudo lejos del Estrecho, por lo que no puede justificarse una subida como la actual.
En concreto, el principal suministrador de crudo con el que comercia España es Estados Unidos, con un 22-25% del mercado, seguido de Nigeria (12-15%), las cuales no transitan por la ruta afectada por la guerra entre Estados Unidos e Irán. La tercera fuente de crudo es Arabia Saudí (10-12%), la cual sí se vería afectada, al igual que las importaciones desde Iraq (7-9%), que se sitúa en quinto lugar por detrás de México (8-10%).
Respecto a cómo puede beneficiar la liberación de 11,5 millones de barriles de petróleo anunciada por el Gobierno, Fatas señala que “todo va a depender del tiempo que dure el conflicto y las subidas de precios”: “Esperemos que se note la liberación de barriles. Desde el primer momento hemos denunciado la especulación en los carburantes. No se entiende que sin ser grandes consumidores de esa zona haya habido esta especulación tan grande”.
Fuente: Infobae
KXL/RCM


















