Plantea igualmente realizar despliegues dirigidos a asegurar la frontera y combatir a los cárteles, incluyendo el uso de fuerza letal cuando sea necesario, así como establecer o ampliar accesos en ubicaciones consideradas estratégicas.
En cuanto a “expandir”, busca ampliar su red de socios y consolidar su posición como principal aliado económico y de seguridad para las Américas.
Los gobiernos adversos
El enfoque resalta la importancia de atraer a países con los que Estados Unidos mantiene relaciones menos estrechas y de disuadirlos de buscar cooperación con actores externos.
“Algunas influencias extranjeras serán difíciles de revertir debido a las alineaciones políticas entre ciertos gobiernos latinoamericanos y ciertos actores externos. Sin embargo, muchos gobiernos no están ideológicamente alineados con esas potencias, sino que hacen negocios con ellas por razones como costos más bajos o menos regulaciones” detalla.
Enfatiza que actores externos han incrementado su presencia en América Latina mediante proyectos que podrían perjudicar los intereses económicos de Estados Unidos y presentar riesgos estratégicos a futuro.
Considera que permitir esa expansión ha sido un “grave error” y sostiene que la primacía estadounidense en el continente es una condición necesaria para su seguridad y prosperidad.
Reconoce que en algunos países será difícil revertir la influencia extranjera debido a afinidades políticas, pero afirma que en otros casos las razones son económicas, como costos más bajos o menos regulaciones. Sostiene que Washington ha tenido éxito al explicar los costos ocultos de esas ofertas externas, incluidos riesgos de espionaje, vulnerabilidades de ciberseguridad y endeudamiento.

El terreno económico y armamentista
La estrategia destaca la diplomacia comercial y propone utilizar aranceles y acuerdos de comercio recíproco para fortalecer la economía estadounidense y la de sus aliados continentales.
Washington aspira a que los países de la región refuercen sus economías internas y se conviertan en mercados más atractivos para la inversión estadounidense.
La política también subraya la necesidad de fortalecer las cadenas de suministro continental para reducir dependencias externas y aumentar la resiliencia económica. En paralelo, plantea profundizar las alianzas de seguridad mediante ventas de armamento, intercambio de inteligencia y ejercicios conjuntos.




















