marzo 1, 2024 09:41

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MXN

Renán Castro Madera, Director General

Redacción/CAMBIO 22 

Este lunes inicia la segunda semana de presentación de pruebas y testimonios por parte de los fiscales del Departamento de Justicia de Estados Unidos en el juicio en contra de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad y acusado de recibir sobornos del Cártel de Sinaloa para permitir el tráfico de cocaína de México a Estados Unidos

El primer testigo, Sergio Villarreal Barragán, “El Grande”, afirmó la semana pasada que los principales líderes de ese grupo le pagaban al funcionario entre uno y un millón y medio de dólares en 2001, cuando era director general de la Agencia Federal de Investigación en el gobierno de Vicente Fox.

Al pago le llamaban “la polla” porque era una cooperación que hacían varios capos, entre ellos, Ismael “El Mayo” Zambada García, Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, Amado y Vicente Carrillo Fuentes, Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”, Ignacio “Nacho” Coronel, así como los hermanos Arturo, Alfredo y Héctor Beltrán Leyva.

“La polla” aumentó de monto conforme el Cártel de Sinaloa garantizó su extensión a gran parte del territorio mexicano. Para 2010, el pago era de 3 millones de dólares mensuales, según el testimonio.

“El Grande” dijo que su jefe, Arturo Beltrán Leyva, se refería a García Luna como “la mejor inversión que tenían en ese momento”.

La forma de colaborar supuestamente era advertirles con suficiente tiempo cuando iba a haber un decomiso o un operativo por parte del gobierno federal. Eso les daba tiempo de vaciar casas o de mover los cargamentos de droga de un lugar a otro para evitar que fueran asegurados.

Arturo Beltrán Leyva solía reunirse con Genaro García Luna en una casa de seguridad cerca de Perisur, en la Ciudad de México, a unas calles de la Parroquia la Esperanza de María en la Resurrección del Señor, conocida como “La Paloma“, dijo el testigo.

El exfuncionario llegaba al estacionamiento del Perisur, luego gente de “El Barbas” pasaba por él y lo llevaba a la casa de seguridad en otro vehículo, describió “El Grande”.

Según cálculos hechos por el abogado defensor de García Luna, César de Castro, si se toma en cuenta un promedio de pago de 2 millones de dólares al mes a lo largo de nueve años, de 2001 a 2010, cuando “El Grande” fue parte del cártel de los Beltrán Leyva, García Luna habría recibido un total de 216 millones de dólares más el pago por cada aseguramiento de cocaína que hicieran a los bandos contrarios, donde había un pago en dólares del 50% de su valor.

La defensa cuestionó desde la presentación de alegatos en la apertura del juicio que no hay una sola prueba, audio, video, foto o evidencia sobre el dinero que supuestamente recibió García Luna por sobornos del narcotráfico.

Según “El Grande”, a partir del gobierno de Felipe Calderón, los pagos a García Luna fueron a través de Luis Cárdenas Palomino y las reuniones con García Luna se hicieron más esporádicas.

“La polla” que supuestamente pagaban las distintas cabezas del narcotráfico la asumió Arturo Beltrán Leyva a partir de 2008, cuando comenzaron las fracciones del Cártel de Sinaloa.

Ese mismo año, su hermano Alfredo, “El Mochomo”, fue aprehendido. Arturo pensó que había sido una orden de “El Mayo” Zambada y por eso ordenó capturar a su hermano, Jesús “El Rey” Zambada, en un operativo que coordinó Villarreal Barragán en la Ciudad de México, con el apoyo de cuatro “agentes corruptos” de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, hoy SEIDO.

El testigo dijo que aumentaron los operativos en contra de la organización de los Beltrán Leyva, al grado de que “El Grande” tuvo que cancelar una fiesta de Navidad y Édgar Valdez Villarreal, “La Barbie”, no llegó a su boda en Acapulco.

“La fiesta se hizo pero no pudo ir nadie, ni él”, dijo Villarreal Barragán.

Arturo se molestó con García Luna porque ya no le tomaba las llamadas y cuando logró hablar con él, se deslindó de las divisiones del Cártel de Sinaloa, dijo el testigo. Por eso, según “El Grande”, ordenó su secuestro en el estado de Morelos en una carretera que iba camino a Cocoyoc en 2008.

Lo llevó a una oficina, hablaron una horas, acordaron que continuarían los pagos y luego lo llevaron hasta el punto donde supuestamente lo habían “levantado”.

Arturo Beltrán Leyva murió a tiros en un operativo de la Secretaría de Marina en diciembre de 2009. A partir de entonces, varios lugartenientes de los Beltrán Leyva comenzaron a ser capturados. “El Grande” fue aprehendido en Puebla una tarde de domingo en su casa.

Actualmente, Villarreal Barragán es un testigo cooperante del Departamento de Justicia, se encuentra en libertad después de haber estado siete años en la cárcel y su testimonio puede ayudarle a obtener una visa para permanecer en Estados Unidos.

 

 

-Con información de EFE

redaccionqroo@diariocambio22

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