Renán Castro Madera/CAMBIO 22

Difícil escribir sobre un amigo; un compañero, de alguien que nos acompañó durante cerca de 18 años en esta difícil tarea de hacer periodismo.

Y más cuando se practica el periodismo de investigación y se plasma en esas duras jornadas para desentrañar las actividades ilícitas del crimen organizado que tanto abundan en Quintana Roo.

Llegó a mi equipo de trabajo posterior al retiro de la escolta federal que nos había asignado la entonces delegación de la PGR, tras sufrir el primer atentado a mi persona.

Su nombre Jorge Alejandro Samos Vitorin; callado y efectivo en sus operaciones de vigilancia asignado por la Secretaría Estatal de Seguridad Pública de Quintana Roo, a mi escolta personal.

“Taquiza” era el sobrenombre entre sus compañeros y su clave de comandante al mando de nuestra escolta “Cobra”.
Hombre leal, discreto y muy efectivo en su servicio, capaz de ofrendar todo en pro de la lealtad.

18 cortos años convivimos en gran parte de la península y siempre al pie del cañón, demostrando su lealtad y los principios adquiridos durante su pasaje por el Ejército Mexicano, en dónde adquirió sus cintas de sargento segundo.

Apenas anoche sábado, justo al entregar las novedades de su servicio para desmontar y retornar a Chetumal, en una más de las tantas platicas con su servidor, me decía y refrendaba su lealtad al hacer su parte de novedades.

Cómo ironía de la vida, me refrendó su lealtad ante la traición emanada de un compañero en estos tiempos de canallas.
Sus palabras me sonaron tristes y melancólicas, me pidió cuidarme en carretera en mi traslado a Tizimin.

Me decía que entendía mi situación y que lamentaba no poder ayudarme más y se preocupaba por mi seguridad y más por las amenazas y provocaciones que hemos sufrido en los últimos días por parte de un poderoso cártel asentado aquí en Quintana Roo.

Le pedía paciencia y que utilizara “el paso veloz” para llegar con los que ama, nos vemos la semana próxima; por media vuelta, fue mi última consigna…

A las 10:38 de la noche llevamos a cabo la que sería nuestra última charla cuando se dirigía a la terminal de autobuses de Cancún, dónde abordaría la unidad que lo llevaría a Chetumal, lugar donde radicaba.

Jamás alcanzó su objetivo; la muerte lo obligó a encuadrarse en su batallón; lo queria para seguir prestando sus servicios en la unidad del Todo Poderoso.

Alrededor de las cinco de la mañana una fatídica imprudencia le costó la vida cuando la unidad en que se trasladaba se incrustó en la parte trasera de un trailer cuando transitaban la vía Felipe Carrillo Puerto-Bacalar, tramo Limones.

Taquiza, fue el único pasajero que falleció en el vehículo que se trasladaba.

Te vamos a extrañar en CAMBIO 22 y la presencia del bendito Pájaro Carpintero y del levantamiento de pisos sin razón, debemos ser más puntuales y hacerles caso. Tal vez eso nos podría ayudar a comprender nuestra transición entre la vida y la muerte.

Descansa amigo, este solo se trata de un hasta luego; pronto nos volveremos a reunir junto al creador.

Gracias por tu lealtad amigo, gracias por tu dignidad y solidaridad en los duros momentos de mi vida.

Y me despediré a nombre de todo el personal y como fundador que fuiste de esta noble casa editorial, nuestro periódico diario CAMBIO 22, como hubieras querido que lo hiciéramos:

¡Firmeeees, Yaaaa! ¡Hasta pronto compañero! ¡Pasoooo Velooooz!

 

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Diario Cambio 22 - Península Libre