febrero 28, 2024 14:21

Renán Castro Madera, Director General

Redacción/CAMBIO 22

La crisis Climática golpea de manera silenciosa pero efectiva las costas del Caribe Mexicano y especialistas internacionales como Daniel Scott, geógrafo de la Universidad de Waterloo de Canadá, anticipa que en Cancún se prevé que 22 centros turísticos sufrirán inundaciones parciales cada año a partir del 2050.

Un reportaje publicado por el influyente periódico inglés The Guardian lo plasma de manera contundente y real, sobre los daños irreversibles que le están causando a la joya turística de México.

José Escalante contempla el tramo de casi un kilómetro de arena blanca y fina que lleva a las ruinas mayas situadas en un acantilado sobre el Caribe turquesa. En la Playa Pescadores de Tulum, una de las playas más fotogénicas del mundo, se han detenido algunos barcos de pesca. Los turistas posan mientras el sol se desvanece sobre la península de Yucatán a sus espaldas. Todo parece estar bien en el paraíso.

Sin embargo, Escalante está cansado. Está vendiendo los seis hoteles frente a la playa de los que es copropietario en este floreciente destino turístico mexicano y tiene una larga lista de razones para hacerlo: las cantidades cada vez más incontrolables de algas que aparecen en la playa, las grandes cadenas con pocas conexiones locales que abren restaurantes y bares de playa, y el crimen organizado, que hace que la seguridad se convierta en una preocupación.

También tiene una preocupación mayor, existencial. “Sin duda, el cambio climático es una de las razones por las que los estoy vendiendo”, comenta.

Casi toda la infraestructura del estado de Quintana Roo está concentrada en una franja costera de complejos turísticos en la playa y propiedades de tiempo compartido, especialmente desde Tulum hasta Cancún, aproximadamente a 130 km al norte. Las minivans blancas con aire acondicionado llenas de turistas zumban sobre el asfalto caliente mientras las palmeras permanecen paradas como en un desfile. Sin embargo, esta tierra se encuentra en una situación peligrosa.

El aumento del nivel del mar provocado por la crisis climática podría alcanzar los 40 centímetros en 2050, explica Ruth Cerezo-Mota, oceanógrafa de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con una pérdida de entre 4 y 20 metros de playa. Esto “significaría un caos”, comenta Christian Appendini, ingeniero costero de la UNAM. “Todas las playas que se encuentran frente a los desarrollos urbanos probablemente desaparecerían a menos que se tomen medidas drásticas de restauración de playas basadas en la naturaleza“.

Los mil 126 kilómetros de costa de Quintana Roo se han erosionado a un ritmo de 1.2 metros al año, y algunas partes pierden hasta 4.9 metros al año, según indica la Secretaría de Turismo de México.

Las playas están desapareciendo, y algunas de ellas solo pueden mantenerse artificialmente con arena extraída del fondo marino. Con frecuencia son poco más que franjas de arena, no más anchas que una calle sin pavimentar. A veces la playa desaparece por completo, dejando que las olas rompan contra las paredes de las albercas, los restaurantes y las casas.

Se prevé que la intensidad de los huracanes aumentará debido al incremento de las temperaturas del océano, lo cual provocará marejadas ciclónicas y agravará la erosión de las playas. En 2005, Cancún perdió grandes franjas de una playa de 12 kilómetros tras el huracán Wilma, que posteriormente fueron restauradas de forma artificial, y nuevamente golpeadas por el huracán Dean dos años después. En 2020, la región de la Riviera Maya sufrió 17 tormentas tropicales y 13 huracanes en una de las temporadas de huracanes más activas jamás registradas.

La proliferación de algas también ha plagado la costa de la Riviera Maya, un fenómeno que los científicos han relacionado con el calentamiento de la temperatura del mar. El frente de la playa a lo largo de la costa con frecuencia está forrado con montones de algas negras en descomposición. En Tulum, las algas suelen estar apiladas en montones mientras los trabajadores las depositan en carretillas en la orilla y los propietarios de los hoteles se desesperan pensando dónde colocarlas.

Sin embargo, mientras la región comienza a recuperarse de la pandemia -unos 12.5 millones de turistas visitaron Quintana Roo el año pasado-, los expertos señalan que pocas personas piensan en la crisis climática.

El año pasado, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, anunció la construcción de un nuevo aeropuerto internacional en Tulum y el enorme proyecto ferroviario del Tren Maya acelerará aún más el desarrollo. En el estado se están construyendo al menos 91 grandes complejos turísticos, según el organismo de control medioambiental mexicano Bios Política.

 “La forma en que están construidos los hoteles probablemente contribuyó más a la pérdida de las playas que el aumento del nivel del mar”, José Escalante.

La segunda ciudad más grande de Quintana Roo, Playa del Carmen, pasó de tener 63 mil habitantes en 2000 a 333 mil en 2020, reveló el censo mexicano. Se trata del índice de crecimiento más rápido de cualquier municipio de América Latina, según el gobierno de la ciudad.

El ritmo del desarrollo turístico en los alrededores de Cancún está agravando la erosión de las playas a lo largo de la costa.

Este desarrollo está agravando los problemas de la región, comenta Escalante: “Creo que la forma en que están construidos los hoteles ha contribuido probablemente más a la pérdida de las playas que el aumento del nivel del mar”. Los complejos turísticos están construidos sobre las dunas, interrumpiendo el proceso de formación de las playas en un fenómeno conocido como “estrés costero”.

Gene Towle, de la consultora inmobiliaria mexicana Softec, comenta: “El mercado inmobiliario de la región Cancún-Riviera Maya no es muy sofisticado, nadie piensa a largo plazo ni en el cambio climático”.

Algunas de las playas de los centros turísticos situados en la costa de Cancún solo pueden mantenerse con arena extraída del fondo marino.

“Creo que existe un margen de unos tres años antes de que los constructores comiencen a sentir los efectos económicos de la degradación ambiental”, señala Jennifer Ruiz-Ramírez, oceanógrafa de la Universidad de Quintana Roo. “Ese es el tiempo que tardarán los turistas en darse cuenta de que la realidad ya no coincide con la imagen que les venden“.

Existen algunos indicios de que la realidad de la crisis climática puede estar haciéndose notar lentamente en algunas partes de la industria turística de la Riviera Maya. En 2019, el gobierno de Quintana Roo firmó la primera póliza de seguro de arrecifes de coral del mundo, con primas pagadas por los propietarios de hoteles así como por el gobierno local. En 2020 se produjo el primer pago de 800 mil dólares después de que el huracán Delta ocasionó daños en los arrecifes y las playas.

La acción internacional también podría afectar al sector. En junio de 2021, el grupo de democracias ricas del G7 respaldó la obligación de que las empresas con cotización en bolsa presenten informes sobre los riesgos financieros relacionados con el clima. Esto supondría que las inversiones en zonas playeras se convirtieran en un potencial pasivo. Según Daniel Scott, geógrafo de la Universidad de Waterloo de Canadá, en Cancún se prevé que 22 centros turísticos sufrirán inundaciones parciales cada año para el año 2050.

“Podrían pasar unos tres años antes de que se aplique la decisión del G7”, explica Scott. “Pero cuando eso ocurra, los inversionistas institucionales comenzarán a vender propiedades de alto riesgo en la costa”.

Escalante podría ser el primero de los muchos del grupo que buscan vender sus inversiones mientras el mercado todavía mantiene su resplandor. No espera tener muchos problemas para vender sus hoteles durante el actual auge, ya que nunca ha tenido una ocupación inferior a la máxima durante la temporada turística de Tulum.

“Era un negocio realmente estupendo”, dice Escalante. Sin embargo, los indicios están presentes, considera: “Hace poco estuve en Cancún y las playas estaban igual que después del huracán Wilma hace 15 años”.

Se prevé que al menos 22 centros turísticos de Cancún sufrirán inundaciones parciales cada año para el año 2050.

 

Con información de The Guardian

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