• Ciudadanos acusan que funcionarios municipales repartieron cerveza sin control, incluso a niños, durante el evento promovido por el Ayuntamiento.

 

  • El caso exhibe la falta de supervisión en cabalgatas tradicionales y reabre el debate sobre la prohibición estricta de alcohol a menores.

 

 

Gabriel Hernández/ CAMBIO 22

Lo que fue anunciado como una actividad de convivencia terminó en controversia en San José Acateno, Puebla, donde la llamada “Gran Cabalgata” quedó bajo señalamientos por la presunta entrega de bebidas alcohólicas a menores de edad, en un evento organizado por el Ayuntamiento.

De acuerdo con testimonios de asistentes, personal municipal encargado de la logística y atención a los participantes habría distribuido cerveza sin ningún tipo de control, alcanzando no solo a adultos, sino también a niños presentes en la cabalgata. La situación provocó molestia entre familias que acudieron con la expectativa de un evento seguro y familiar.

“Era un evento familiar y lo mancharon de esa manera”, señalaron pobladores, quienes acusaron directamente a funcionarios del Ayuntamiento de repartir bebidas “a todos”, sin verificar edades. Algunos asistentes incluso aseguraron haber observado a menores consumiendo cerveza, lo que encendió la alarma entre la comunidad.

Más allá del hecho puntual, el caso pone en evidencia un problema recurrente en diversas regiones del país, la falta de supervisión en cabalgatas y eventos tradicionales, donde el consumo de alcohol suele normalizarse sin controles claros por parte de las autoridades.

En este sentido, la responsabilidad no recae únicamente en los organizadores, sino también en los gobiernos municipales, que deben garantizar condiciones seguras y establecer reglas estrictas en eventos públicos, especialmente cuando estos son promocionados como familiares. La distribución de alcohol a menores de edad no solo es una falta administrativa, sino un posible delito que atenta contra la salud y el bienestar de la niñez.

Asimismo, asociaciones civiles, comités organizadores y agrupaciones vinculadas a estas tradiciones deberían jugar un papel más activo, exigiendo a las autoridades mecanismos de vigilancia, regulación y sanción, para evitar que este tipo de situaciones se repitan bajo el argumento de usos y costumbres.

Hasta ahora, no se ha dado a conocer una postura oficial clara sobre los hechos, mientras crece el llamado ciudadano para que autoridades estatales y organismos de protección a la infancia intervengan e investiguen lo ocurrido.

El caso de San José Acateno tendrá que ser tomando de manera muy seria y procurar que las cabalgatas tradicionales requieran regulación, supervisión y responsabilidad institucional, para evitar que lo que debería ser una celebración comunitaria termine poniendo en riesgo a menores de edad.

 

 

Con información del Sistema de Noticias CAMBIO 22

cambio22digitalcun@gmail.com

GCH

WhatsApp Telegram
Telegram